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Presentaciones
de las Cáritas Regionales
Durante la XVI Asamblea
y Encuentro nacional realizado en mayo de 2009 en Mar del
Plata, cada una de las ocho regiones que integran el país
presentaron las conclusiones alcanzadas a partir de la Caminata
institucional que, una vez finalizada, se constituyeron en
la base de las Líneas Pastorales que guían la
labor de Cáritas de los próximos años.
Compartimos una síntesis de la presentación
que realizó cada región, desde la realidad de
cada lugar y a la luz de la misión de Cáritas
junto a las personas más pobres y excluidas, reflejando
la riqueza atesorada en ese camino, procurando comunicar en
forma creativa los signos de Vida Plena y los signos de privaciones
injustas presentes en su tierra, plasmándolos luego
en una imagen representativa de su realidad.
Región
Noroeste (NOA)
Las diócesis que componen el Noroeste argentino encontraron
en su realidad cotidiana signos claros de injusticia: la desigualdad
cada vez más instalada, la inseguridad que afecta a
diario la vida de todos y la dolorosa ausencia de valores
y del sentido de la vida. Sin embargo -lejos de desanimarse-
descubrieron también muchos de los signos de esperanza
que mantienen de pie a su pueblo, como la constante devoción
por la Virgen María, el testimonio de vida presente
en las comunidades y la alegría intacta de la gente.
Al reflejar en una imagen
estas características y los desafíos que la
Región reconoce para los próximos años,
desplegaron un lienzo con una pintura titulada “La cena
de la inclusión”. Sentados a la mesa se encuentran
distintas personas, muchas veces olvidadas o desplazadas en
la sociedad actual: el anciano, la enferma, el discapacitado,
el aborigen, el campesino, el preso, el joven, la embarazada,
el desnutrido y el desnudo. Todos compartiendo la mesa de
Jesús: “esta mesa es signo del amor de Dios por
los hombres y de la vocación de todo el género
humano a la unidad. Con ella, queremos proponer a todos los
hombres un humanismo integral y solidario, que pueda animar
un nuevo orden social, económico y político”.
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Región
Cuyo
A los pies de la cordillera, la vida de las comunidades revela
algunos signos de privaciones injustas: una pobreza dolorosa
que deja huella en las personas, incertidumbre, desaliento,
abandono y carencias afectivas o espirituales. En muchos lugares
la educación está desvalorizada y se vive una
gran violencia social. Sin embargo, la esperanza se hace presente
en el pueblo, recordando a cada cuyano y a cada cuyana que
también son muchos los signos de vida latentes en su
historia: el encuentro con los demás que permite diariamente
compartir “lo que somos y tenemos”. El constante
entregarse y recibir, y la profunda amistad con Cristo que
alimenta, anima y sostiene, renovando el entusiasmo por tender
las manos hacia los demás.
La identidad de
esta Región se vio plasmada en una imagen simple y
profunda: un racimo de uvas, la cordillera, el cóndor
y todos los hombres y mujeres de la tierra fértil de
Cuyo. “El fruto que sembramos es el más emblemático
y expresivo de nuestra tierra. Nos proporciona los vinos que
alegran las fiestas y con los cuales tantas veces brindamos.
El racimo, a su vez, nos deja una gran lección: ninguna
uva llega sola a la perfección, sino que cada una alcanza
la plenitud cuando -en conjunto y en armónica comunión-
llega con sus pares al esplendor de la belleza y la maduración”,
describieron.
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Región
Patagonia Comahue
En el sur del país, las mayores situaciones de injusticia
detectadas fueron el grave problema habitacional y de toma
de tierras, la falta de proyectos en los jóvenes, el
aumento en el consumo de drogas, los embarazos adolescentes
y la violencia familiar. Sin embargo, también observaron
con entusiasmo hermosos signos de esperanza en el pueblo.
Una “pastoral de la escucha” más activa
que nunca, dispuesta a visitar a quienes sufren para ofrecerles
una palabra de aliento; el trabajo en red con hermanos de
otras organizaciones y las ganas de capacitarse que expresan
constantemente los voluntarios, procurando acompañar
y dar respuestas ante las nuevas formas de la pobreza.
Para representar estos signos en una imagen, la Región
eligió un dibujo cargado de la identidad de su gente:
el telar mapuche. “Mostramos la diversidad de nuestra
sociedad con jóvenes, niños, ancianos, indígenas,
jóvenes embarazadas: todos tienen hilos en sus manos,
todos tejen. No hay ningún tejedor en especial. En
el telar mapuche se teje de abajo para arriba. También
nosotros, como Cáritas, debemos trabajar desde abajo,
junto a los más pobres y necesitados de nuestra comunidad.
Es necesario que cada uno de nosotros sea materia prima para
ese tejido, hilo que se entrecruza con otros hilos. Pero al
mismo tiempo, debemos ser también tejedores, constructores
de esa nueva sociedad con la que soñamos, inspirados
siempre por el Espíritu de caridad”.
Región
Noreste (NEA)
La reflexión puso al descubierto muchas realidades
de privaciones injustas. El flagelo de la pobreza, la desigualdad
y la falta de oportunidades son moneda corriente para muchas
comunidades. Al alcoholismo y la drogadicción, especialmente
presentes en la vida de los jóvenes, a la violencia
familiar y la trata de personas, se sumó en el último
tiempo la terrible epidemia de dengue, afectando principalmente
a los más pobres y postergados. Sin embargo, los signos
de vida presentes en estas tierras son también muy
fuertes. La devoción y la piedad popular aumentan día
a día, invitando a repetir confiadamente una hermosa
expresión: “¡néike chamigo!”
(en guaraní, ¡vamos amigo!), animándose
unos a otros a seguir adelante. A su vez, el trabajo compartido
con otros en busca del bien común sostiene la esperanza
en el Dios Amor y Providencia que nunca abandona a su pueblo.
La imagen presentada por el NEA procura no sólo mostrar
estas realidades, sino también los sueños y
anhelos de un pueblo que no baja los brazos. En el mapa de
la Región se observa la diversidad de suelos fecundos
y la riqueza de los ríos Paraná y Uruguay. La
mano del hombre, tantas veces destructora de los tesoros naturales,
es guiada y protegida por dos figuras centrales: Jesús,
el Buen Pastor, que acompaña a su rebaño con
la tacuara y María de Itatí, Madre y patrona
de la Región.
Región
Litoral-Entre Ríos
Las Cáritas de la Región confirmaron latentes
signos de injusticia, situaciones de violencia, exclusión
y catástrofe en sus comunidades. También comprobaron
la falta de oportunidades para los jóvenes y los derechos
muchas veces vulnerados de las familias que no tienen acceso
a la vivienda, la educación, el trabajo o a un sistema
digno de salud. Situaciones que invitan e impulsan al pueblo
litoraleño a fortalecer los signos de esperanza. Signos
que muestran incansables “samaritanos” conmoviéndose,
actuando e incidiendo para transformar esa realidad. Organización
comunitaria, trabajo en red, participación y formación
integral que promueven la justicia social y el cuidado del
medio ambiente.
Al desplegar el lienzo especialmente elaborado para el Encuentro,
se pudieron observar elementos que comunican la vida que Dios
regala en cada rincón del país: sol y trigo
simbolizando el trabajo cotidiano de las comunidades; ríos,
márgenes y cielo anunciando el camino recorrido y el
que queda por recorrer; un horizonte amplio en el que se esconden
los ideales de muchas familias, los peces como signo de la
opción preferencial de Jesús por los más
humildes y de su envío apostólico: “Yo
los haré pescadores de hombres”.
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Región
Platense
Las Cáritas de la Región, al reflexionar y discernir
sobre la realidad que viven sus comunidades, contemplaron
algunos signos negativos y muchos otros esperanzadores. Si
bien constataron situaciones dolorosas como la desintegración
familiar, las pocas posibilidades de trabajo y estudio que
poseen los jóvenes y el aumento en el consumo de alcohol
y de drogas, también destacaron con alegría
una valiosa actitud de escucha en la gente, un gran respeto
por la vida y un importante compromiso por el cuidado del
medio ambiente. A su vez, descubrieron muchas experiencias
de desarrollo comunitario y trabajo cooperativo y una gran
cantidad de personas que asumen el desafío de participar
en talleres de formación y capacitarse con la esperanza
de ser hacedores de su propio desarrollo.
Por eso, para reflejar en una imagen los anhelos de la Región
para el trabajo futuro, elaboraron una pintura en la que dos
grandes manos representan signos de cercanía, apoyo
y trabajo compartido. Expresaron sus ganas de convertirse
también ellos en “manos” que vayan al encuentro
de los demás, que sepan dar y recibir, que quieran
ayudar a los más pequeños a realizar sus primeros
pasos. “Queremos ser una Cáritas liberadora,
que abra caminos y que acompañe el crecimiento de las
familias para que puedan ser protagonistas de su propia historia.
Queremos ser una Cáritas-Puente que una realidades,
trabajando por la inclusión de todos”, afirmaron.
Región
Centro
Los miembros de Cáritas Córdoba, Cruz del Eje,
Deán Funes, Río Cuarto, San Francisco y Villa
María, al referirse a las situaciones injustas reconocieron
la precarización del trabajo, las adicciones, la violencia
familiar y la situación inestable y empobrecida de
las comunidades rurales que afectan la vida y la libertad
de las personas impulsándolas a buscar, muchas veces,
“alternativas individualistas” para salir adelante,
como las apuestas y el juego desmedido. También destacaron
los temas inseguridad, desnutrición y mendicidad infantil.
Sin embargo, hay signos de esperanza para estar de pie como
la capacidad de organización comunitaria en las que
se generan a diario procesos de participación y transformación.
Las mismas comunidades, muchas veces castigadas, constantemente
proponen y ejecutan proyectos educativos, laborales o recreativos
reaccionando frente a las problemáticas sociales y
transformándolas en procesos de inclusión.
Esta Región reflejó en un dibujo distintos caminos
que atraviesan cada una de las instancias de la vida. “Queremos
que el Evangelio inunde nuestra conciencia de ciudadanos.
Que sepamos defender derechos pero también aceptar
deberes. Es nuestro gran anhelo que el Evangelio esté
presente en todas nuestras acciones para buscar y encontrar
nuevas oportunidades y vivir con alegría las bienaventuranzas”,
expresaron.
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Región
Buenos Aires
Para representar la realidad de los habitantes de la ciudad
y del conurbano eligieron como símbolo un Jesús
cartonero, un Jesús que recoge en su carro lo que la
sociedad desecha, aceptando que nuestra pobreza es la riqueza
de otros. A su lado, caminan los más pobres y excluidos,
los niños en riesgo, los ancianos solos, los presos,
los marginados.
Esta imagen, tan común a los ojos de la gente, se transforma
en signo de vida y esperanza cuando se carga de sentido, cuando
es posible reconocer en ese hermano que arrastra su carro
al Buen Samaritano, deteniéndose a curar el desánimo
de las personas, invitando a sumarse a todo aquel que camina
senderos de solidaridad. En ese camino, está quien
se sube a su carro como discípulo y como misionero
y también quien no adhiere en su totalidad al mensaje,
pero igualmente camina a su lado, sintiéndose acompañado
y comprendido.
“La solidaridad no tiene dueño”, por eso,
Cáritas Buenos Aires reconoce como hermoso signo de
inclusión el trabajo con tantos otros que, bajo distintas
banderas, velan cada día por el bienestar de sus hermanos
más pequeños. “Todos ellos, sin saberlo
o a conciencia, llevan en sus iniciativas de bondad la semilla
del Verbo. A cada uno, entonces, sobre el final del camino,
Jesús el cartonero, el Buen Samaritano, les dirá:
vengan, benditos de mi Padre a compartir la Vida Plena, porque
tuve hambre, sed, frío, estuve preso, enfermo, extranjero…
y ustedes me ayudaron”.
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