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Emergencia en Santa Fe - 29 de abril de 2003
Debido a fuertes lluvias en algunas zonas
de Santiago del Estero y norte de Santa Fe, que provocaron
el desborde del Río Salado, fueron afectadas localidades
del centro y norte de la provincia de Santa Fe (como Rafaela
y Reconquista), pero principalmente la propia ciudad de Santa
Fe.
En el pico máximo de la situación
de emergencia, en Santa Fe hubo 69.299 personas evacuadas
en 290 centros, y adicionalmente unas 70.000 personas en carácter
de autoevacuados. Lamentablemente se comprobó la existencia
de 28 muertos.
Caritas Santa Fe tuvo a cargo 42 centros
de evacuados, asistiendo a más de 20.000 personas.
Además, se asistió a las familias autoevacuadas.
Con el objetivo de que la ayuda derivada
a Santa Fe sea la adecuada y en la cantidad y tiempos necesarios,
Caritas Nacional se constituyó como servicio coordinador
y logístico de necesidades y donaciones entre las diócesis
de todo el país (Diócesis Afectadas/Diócesis
Solidarias). Para ello, se organizó un sistema de 6
depósitos regionales (Santiago del Estero, San Francisco,
Paraná, San Nicolás, Bahía Blanca, San
Cayetano de Buenos Aires) para la clasificación previa
de las donaciones de acuerdo a las demandas.
Además, se asumieron tareas de
gestión de donaciones ante la sociedad y las empresas.
Testimonio de Cáritas
Santa Fe
Experiencias de las Cáritas
Solidarias
El agradecimiento de la Cáritas diocesana
Les acercamos nuestro sincero agradecimiento
por todo lo que han realizado en beneficio de nuestros hermanos
afectados por la catástrofe hídrica del Río
Salado, iniciada el 29 de Abril de 2003.
Ante la desesperación y las ganas
de superar dolores en los primeros días nos costó
coordinar. Sin embargo, pudimos reordenar las entregas con
mayor eficacia y cuidado, acorde a las necesidades de cada
zona.
Ciertamente el trabajo de acompañar
a las familias perjudicadas no termina aquí, pronosticamos
dos o tres años más. En consecuencia, aparecen
nuevas demandas para las rehabilitaciones es decir para aquellas
pequeñas construcciones. Y también surgen necesidades
para refaccionar las viviendas afectadas. Tanto para una como
para otra acción, estamos coordinando el trabajo con
el equipo parroquial, quien nos hace llegar las fichas de
relevamiento situacional a partir del cual visitamos a las
familias y junto a técnicos profesionales, determinamos
el qué y el cómo debe realizarse la obra. Asimismo,
contamos con el Proyecto de Vivienda, el cual se comenzó
a ejecutar antes de la catástrofe y debió ser
fortalecido.
Por eso queremos nuevamente decirles
gracias por el acompañamiento tanto físico como
espiritual: desde la oración, que se hizo sentir, las
palabras de aliento, hasta el gesto concreto de cada una de
las comunidades. Les pedimos que nos sigan acompañando,
que recen por los afectados, por los que siguen trabajando
y por todos aquellos que hacen que de a poco Santa Fe siga
caminando.
Que Él y María Santísima
premie vuestros esfuerzos y desvelos, en beneficio de nuestros
Hermanos desposeídos.
Cáritas Santa Fe, Agosto de 2003
Experiencias
de las Cáritas Solidarias
Cáritas Solidaria de
San Francisco
Cáritas Merlo Moreno.
Una comunidad fabricó camas para Santa Fe
Cáritas
Solidaria de San Francisco
Cuando empezó la emergencia,
armamos una red en toda la diócesis pensando exclusivamente
en ayudar a Santa Fe. Entonces, cada Cáritas parroquial,
conforme a la realidad local, y en algunos casos en comunidad
con la municipalidad, con otras entidades, o solas, fueron
administrando sus propias campañas y remitiendo todo
lo que iban recibiendo a nuestra sede diocesana.
Lo que pasó es que nos cambió
la realidad ante el pedido expreso de Cáritas Nacional
para ver si podíamos actuar como "Cáritas
soporte" o de auxilio a Cáritas Santa Fe. Es decir,
recibir en nuestra Cáritas todos los envíos
que se harían desde la región Centro, Cuyo y
algo de la provincia de Buenos Aires. El objetivo era amortiguar
un poco la llegada de mercaderías a Santa Fe, sobre
todo teniendo en cuenta los problemas que habían surgido
en el puente de ingreso a la zona afectada.
Las primeras
reuniones
Hicimos una reunión entre todos los voluntarios que
se habían incorporado a las distintas áreas.
Éramos alrededor de 20 o 25 personas, y dijimos: "bueno,
tenemos esta emergencia, este desafío". Conseguimos
una empresa de la ciudad, que desinteresadamente nos prestó
un local en comodato gratuito y enseguida le respondimos a
la Cáritas Nacional que estábamos en condiciones
de actuar como Cáritas solidaria para esta tarea específica.
Manos a la
obra
En esas horas decisivas se consiguieron transportes para la
mercadería, tablones, un equipo de computación,
dos teléfonos celulares, comida para los voluntarios.
Hablamos con los colegios católicos y no confesionales
para armar guardias diarias y también lo hicimos con
los boy scouts.
Solidaridad
hecha acción
Lo que a nosotros nos llamó la atención y no
dejó de sorprendernos es la respuesta de solidaridad
de la gente, sobre todo la forma desinteresada que los chicos,
jóvenes y vecinos del lugar, gente que quizás
no estaba vinculada con ningún movimiento de Iglesia
o parroquial, se prestó desinteresadamente a trabajar,
a colaborar y a prestar su esfuerzo por horas. En un momento
pensamos: "mucha solidaridad...da miedo defraudar a la
gente". Pero la respuesta a ese pensamiento fue: después
el desafío de aquí al futuro es encausar esta
enorme solidaridad para transformar la realidad.
Jorge Panero - Director diocesano
Cáritas
Merlo Moreno
Una comunidad fabricó camas
para Santa Fe

Con la idea de organizar la solidaridad
y buscando fundamentalmente dar respuestas a la necesidad
de los hermanos de Santa Fe, la comunidad parroquial de la
Iglesia Cristo del Perdón, ubicada en La Reja, diócesis
de Merlo Moreno se planteó fabricar camas para ser
enviadas a los inundados.
En principio la comunidad de la zona
comenzó a donar todo tipo de insumos para el hogar
pero luego se invitó a la gente que quería colaborar
a sumar su compromiso al proyecto de fabricación de
las camas. "Han donado muchos colchones para Santa Fe
y no hay camas", dijo el Padre Gabriel Barba.
"Se
unieron pobres, ricos, de todos los estratos y cada uno puso
lo suyo. Algunos plata, otros mano de obra, todos pusimos
algo... unimos puntos en un proyecto común",
agregó el padre al referirse a esta comunidad solidaria
del tercer cordón del Conurbano Bonaerense, una de
las zonas con mayor índice de pobreza y desempleo.
El sacerdote, junto a los alumnos de
carpintería del Taller de Formación Profesional
Nº 402 del Obispado Merlo Moreno, guiados por el profesor
Rubén Verdura, diseñaron y pusieron en marcha
este proyecto.
Incontables fueron las manos que se sumaron.
Un leñero de la zona que viaja con regularidad a Santa
Fe prestó su servicio de flete. Los dueños de
un aserradero local que ofrecieron las maderas al costo, los
jóvenes de la parroquia que le dan terminación
a las camas, una bulonera donó sus insumos, las hermanas
de la capilla Cristo Obrero, quienes no sólo acompañan
al grupo, sino que promovieron su conformación.
Esta experiencia no sólo se materializa
en las camas que ya fueron entregadas y otras tantas que están
realizando, sino también en la emoción y la
responsabilidad de un verdadero trabajo en equipo: "pensamos
que justo vino esta oportunidad y no podíamos desaprovecharla,
dar una mano a aquellos que también les hace falta.
Es un granito de arena que estamos dando, pero un granito
de arena sumados a otro, hacen una montaña", cuentan
los alumnos del taller. Lo importante también es "la
solidaridad, los momentos que vos das. Trabajar y cortar esa
madera es diferente porque sabes que vas ayudar a otro".
Para los alumnos esta oportunidad de
ayudar es un gesto doble ya que pueden poner al servicio de
los demás el oficio de carpintería que están
aprendiendo. "Nos vino bien, porque fue una posibilidad
de practicar sobre cosas concretas y además poner en
práctica la solidaridad, el amor, el encuentro con
el otro", cuenta el profesor. Es aquí donde se
ve reflejada aquella idea con la que partió la comunidad
parroquial, de unir puntas y fortalecer los lazos solidarios
que ayuden "con lo necesario a quienes más lo
necesitan".
Gestos inolvidables
"El viernes 15 de agosto, día de la Asunción
de la Virgen, llegó un camión con la madera.
Como ese día no hubo actividades, no teníamos
a quien avisarle para que nos ayudara. Junto con las hermanas
empezamos a bajarla. Entonces, la gente que pasaba comenzó
a ayudarnos. Lo sorprendente es que en un momento determinado
éramos como veinte personas bajando las maderas para
ayudar a Santa Fe", compartió el profesor.
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