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En un acercamiento a la diócesis de Quilmes, que comprende tres partidos de la zona sur del conurbano bonaerense y cuenta con cerca de un millón doscientos mil habitantes, podemos advertir el empobrecimiento y el deterioro de los servicios sociales que hoy caracterizan a nuestra sociedad. Florencio Varela, Berazategui y Quilmes son muy diferentes en su conformación socio económica. Un sector obrero y semi rural que vive un contexto social muy desfavorable con los servicios de salud más deficientes; otros sectores de conformación urbana más desarrollada producto de un florecimiento industrial y comercial que aún hoy resisten la difícil situación económica; y otros sectores que cuentan con villas o asentamientos históricos ya afianzados aunque muy vulnerables en cuanto a la calidad de vida de sus habitantes.

"Hay diversidad y hay cuestiones que nos trazan a todos por igual de una punta a la otra: mucha gente concentrada en cada uno de esos lugares. Desde fin de 2001 hasta hoy surgieron siete nuevos asentamientos, lo cual significa que surgieron nuevos lugares con gran cantidad de población y necesidades que demandan nuevas obligaciones a los estados municipales que están quebrados y sin capacidad de respuesta", en estos términos se expresó Víctor Hirsch, director de la Cáritas diocesana, al introducirnos a la realidad que se vive en la diócesis.

Los servicios de farmacia
Como sucede en algunas diócesis de nuestro país, las parroquias de Quilmes cuentan con el servicio de entrega de medicamentos desde hace mucho tiempo, en algunos casos hace más de 15 años. Los medicamentos se entregan a quienes necesitando algún tipo de tratamiento prescripto por un médico, no pueden acceder a él comercialmente.

Tal como lo expresara su director diocesano, a medida que los Estados municipales se fueron desentendiendo de sus obligaciones sociales, las Cáritas parroquiales se vieron en la necesidad de organizarse para dar respuesta a quienes se acercaban padeciendo algún tipo de enfermedad. Junto con la entrega de alimentos y ropa, éste era un servicio anexo de la ayuda inmediata de la parroquia que dependía de las pequeñas donaciones que pudieran recibir por parte de su comunidad.

"La gente ya no se dirige a los servicios estatales porque los advierte como vacíos de contenido para la respuesta que necesita. Por lo tanto, traslada su demanda a las ONGs, entre las cuales Cáritas es una de las principales", así se expresó Víctor al referirse al crecimiento de la demanda en el área de salud. Dada esta situación, Cáritas Quilmes vio la necesidad de coordinar las acciones parroquiales impulsando hace dos años la Red de Farmacias Solidarias en toda la diócesis. La misión de este servicio diocesano es acompañar la acción de las 18 farmacias que funcionan en los niveles parroquial y zonal. Claudio Spícola, referente diocesano sobre el tema explicó brevemente el motivo de su creación: "desde el trabajo de animación parroquial fuimos viendo cómo surgían nuevos servicios de farmacias en las parroquias. Cada una de ellas trabajaba separadamente y sin encontrarse o compartir sus necesidades y respuestas. Entonces vimos la necesidad de aglutinarlas y coordinar su acción".

Actualmente, estas farmacias trabajan organizadamente y sus representantes se reúnen mensualmente a fin de coordinar sus acciones y evaluar el funcionamiento del servicio. En dichas reuniones también cuentan con un espacio para la reflexión del equipo y para distribuir información o compartir el excedente que alguna farmacia pueda aportarle a otra. Estas reuniones son muy importantes para lograr un verdadero trabajo en equipo y sobre este tema Claudio expresó: "compartimos iniciativas para la búsqueda de recursos, acordamos los criterios de distribución de lo que conseguimos a nivel diocesano y de derivación de la gente según sus necesidades". En este espacio también se propicia el aporte de profesionales del área ya que la capacitación de los voluntarios es de suma importancia para el desarrollo de su tarea.

Desafíos frente a la creciente demanda
Desde la explosión de la crisis a fin del año pasado, se incrementó en 2000 el número de personas que se acerca a las farmacias solidarias de Cáritas Quilmes. En la actualidad, entre 7000 y 8000 personas que no pueden comprar sus medicamentos pasan mensualmente por dichas farmacias, y este número sigue en constante crecimiento. La principal demanda tiene que ver con los medicamentos de uso común como los antibióticos. También se requieren aquellos necesarios para tratamientos cardiológicos, de hipertensión, diabetes, epilepsia o convulsiones.

El tema de la salud es un eje prioritario para esta diocesana y refiriéndose a los desafíos, Víctor Hirsch dijo: "hay que darle un marco de legalidad a este accionar ya que es una de las pocas posibilidades que tiene gran parte de la población para acceder a los medicamentos. Teniendo una evaluación de la realidad, se traduce en la mejor respuesta que se puede dar en este contexto de crisis que va a permanecer por mucho tiempo".

Como sucede con todo lo que realizamos desde Cáritas, el compromiso de los voluntarios es el principal valor de este tipo de iniciativas. Sorprende el despliegue que muchas veces se realiza para conseguir un medicamento: si una farmacia no lo tiene, se llama a otra y a otra más hasta poder responder de la mejor manera a quien lo necesita. El empuje y el compromiso expresan el espíritu de estas farmacias que -en palabras de su director- "surgen como respuesta de los que están más cerca de la necesidad y nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, los alentamos y acompañamos".

 

 



 
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