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Un proyecto de alimentación familiar
Como consecuencia de la crisis desatada en el 2001 en nuestro país, la región italiana Emilia Romagna aprobó una intervención extraordinaria de Emergencia a favor del país, a través de la implementación de proyectos realizados por ONGs de ambos países.
ISCOS, una ONG de Italia, está llevando a cabo con Cáritas San Isidro el proyecto denominado Fortalecer para mejorar.
Muchas veces los programas de asistencia se destinan a comedores que pueden contribuir al desmembramiento de la familia dado que el momento de compartir como es el de la comida, los encuentra separados.
Por este motivo, este proyecto quiere priorizar a las familias, haciéndolas protagonistas, participando de la compra comunitaria de alimentos.
El proyecto comenzó a llevarse a cabo en seis parroquias de la diócesis de San Isidro, y son 1321 las personas que están recibiendo la ayuda alimentaria y capacitación en gestión de compras y alimentación.
La idea a futuro es poder generar microemprendimientos o huertas comunitarias que permitan a las familias mejorar su calidad de vida y su alimentación.
El proyecto generó un espacio de comunicación entre los participantes que abre a la posibilidad de compartir tanto propuestas como preocupaciones, alegrías como desafíos.
Para muchos es importante, además de la ayuda concreta poder estar con otros, aprender cosas nuevas, saberse aceptado, escuchado, recibido, contenido.
Algunos testimonios
“Estoy muy contenta, no esperaba esto. Se ve que uno está tan desilusionado, que al ver que alguien te ayuda de verdad te da esperanzas. Está muy bueno compartir ideas con otros, ver que otros también tienen problemas y poder enfrentarlos y charlarnos juntos” decía Sandra de Beccar, madre de 4 hijos.
“Soy Norma y tengo tres hijas. El proyecto me parece muy bueno, lo veo como una forma de intregrarse más con la comunidad. Hoy todo nos lleva al individualismo y esto en cambio es una propuesta para estar con otros; a partir de los encuentros de grupo comencé a hablar con vecinos con los que nunca lo había hecho.” Norma de Tigre.
“Tanto mi marido como yo nos quedamos sin trabajo y con una persona mayor a cargo y una hija de siete años que mantener y atender. Vendimos todo lo que teníamos y no nos quedó otra que pedir ayuda para salir adelante. Por eso, la atención que recibí acá es única, los que vana avisitarte a tu casa, los que te hacen las compras cuando no podés, los que te escuchan...” Cuenta emocionada Aurora de una parroquia de Beccar. 
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