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Producción de los materiales
de Colecta en Paraná
La producción
de los materiales para la animación de la Colecta de
este año se realizó en Paraná. El desafío
comenzó junto a los integrantes de esta Cáritas
arquidiocesana, con el reconocimiento y registro fotográfico
de las experiencias y testimonios que pudieran reflejar el
lema “Es posible. Tu solidaridad transforma”.
Como afirmó Nora
Clari, directora de Cáritas Paraná durante la
producción fotográfica del poster, “las
palabras del lema de este año, cobran sentido cuando
uno puede mostrar el camino recorrido y ofrecer un mensaje
de esperanza.
La gente ve que desde Cáritas se los acompaña
y se sienten esperanzados. Viven esta experiencia como algo
propio de la comunidad, como un lugar donde pueden pensar,
donde pueden opinar”.
En las jornadas de intenso
trabajo compartidas a orillas del río Paraná,
se visitaron tres comunidades: Puerto Curtiembre, Estación
Sosa y La Floresta. En cada una de ellas, surgieron testimonios
e historias de vida que confirman que, a partir de la solidaridad
y de un gran esfuerzo personal y comunitario, ES POSIBLE transformar
las realidades más adversas.
Historias que, para Cáritas,
tienen nombre,voz y rostro…
En Puerto Curtiembre,
entre otros, están Zulma, Josefa, Santiago, Ángela,
Anabela y Nadia… Cada uno de ellos, con su vida, afirma
que ES POSIBLE, que la última palabra no está
dicha y que siempre se puede volver a empezar.
En un pueblo pequeño
-donde la educación se limita a una escuela primaria,
el transporte a un único micro para llegar hasta la
ciudad y la salud a una sala de primeros auxilios- la comunidad
sale adelante, unida, superando obstáculos, sin dejarse
vencer por las dificultades.
En Estación Sosa,
vive la familia Chincuini: Darío, el papá, se
capacitó y organizó junto a otros emprendedores,
logrando vivir dignamente de los productos de una huerta orgánica
que él mismo cultiva, junto a su mujer y sus hijos
y luego comercializan en el barrio.
Su esposa Norma también
elabora pan y conservas, cría animales de granja con
los chicos y quiere seguir capacitándose, por eso participa
de los cursos que Cáritas dicta en la parroquia.
Por último, a
pocas cuadras del centro paranaense, Mónica y su familia
demuestran con su vida que el cambio ES POSIBLE, aún
en las situaciones más complejas.
Mónica vive en
el barrio Humito, uno de los más pobres de la ciudad.
Tiempo atrás tuvo serios problemas de salud que la
llevaron a perder temporalmente la movilidad de sus manos,
pero lejos de desalentarse, siguió adelante con sus
sueños y proyectos.
Realizó
un curso de panificación en Cáritas y comenzó
a trabajar junto a sus hijas en la elaboración de pan
y facturas para vender en el barrio, sumando de a poco a toda
la familia en esta actividad. Hoy, el proyecto tiene vida
propia.
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