Las iniciativas llevadas
adelante por Cáritas en el marco de la Economía
Solidaria buscan el fortalecimiento de estructuras comunitarias,
productivas y organizativas y la generación de ingresos
extras y de mejoramiento de las condiciones de trabajo.
A partir de las actividades
realizadas por emprendedores, pequeños productores
rurales, etc., se trata de fortalecer a las organizaciones,
combinando viabilidad económica de las acciones emprendidas,
con la vivencia de nuevos valores, de la solidaridad, de la
auto-gestión y de la autodeterminación de las
personas.
Buscamos un modelo alternativo
de desarrollo basado en la sustentabilidad, en el cuidado
del ambiente y en la reivindicación y el cumplimiento
de los derechos de los sujetos; y ante este otro tipo de modelo,
debemos intentar construir otro tipo de economía, en
el que tengamos la posibilidad de generar inclusión
social a través de emprendimientos productivos que
recuperen capacidades y habilidades de las personas.
Además, creemos
que es sumamente importante que todo el trabajo de Cáritas
se dé en el marco de la discusión sobre el derecho
a un trabajo digno; esto incluye que los trabajadores conozcan
sus derechos laborales, que comencemos a ver y a denunciar
las condiciones laborales de los trabajadores rurales y urbanos,
a discutir y proponer sobre el marco legal de los emprendimientos,
para que el trabajo que realizan los microemprendedores deje
de ser marginal e inseguro.
Enmarcar las acciones
en los principios de la Economía Solidaria implica
un proceso intenso de formación, de trabajo con la
comunidad, de revisión de nuestras concepciones y de
animarse a soñar. Y este es un gran desafío
para nosotros.
¿Cómo lo hacemos?
-Microemprendimientos:
Para la generación
de ingresos: pueden ser familiares, asociativos (integrados
por entre tres a siete familias) o comunitarios. Muchas veces
los emprendimientos comunitarios o asociativos comparten alguna
instancia del proceso productivo, como la producción
o la comercialización. Tal es el caso de las diversas
ferias que se desarrollan en todo el país. Los microemprendimientos
no son una alternativa única de generación de
ingresos en las familias, pero si ocupan gran parte de sus
actividades. La mayoría de los emprendimientos son
de alimentos (dulces, panificados, huertas, etc.) textiles
y artesanías. En general, la mayor dificultad consiste
en encontrar canales de comercialización.
-Actividades
productivas para autoconsumo:
Se trata de familias
que realizan algún tipo de actividad productiva, mayormente
relacionada con la producción de alimentos para consumo
familiar, si bien algunas familias realizan ventas de excedentes.
-Talleres
de oficios:
Estos espacios
de capacitación se desarrollan con diversos objetivos:
- impulsan la
generación de emprendimientos, ya que estos talleres
procuran transformarse posteriormente en microemprendimientos
concretos,
- organizan actividades de contención (destinado a
mujeres, madres solteras, etc.)
- favorecen la inserción laboral.
Existen experiencias
con jóvenes en riesgo, quienes viven en granjas educativas
o centros comunitarios y encuentran en estas instancias de
contención y recuperación, un espacio educativo
de aprendizaje de oficios y de trabajo.
Asimismo, se realizan talleres de capacitación para
emprendedores y para animadores/promotores comunitarios: muchas
Cáritas apuntan fuertemente a consolidar los equipos
diocesanos y parroquiales y a los promotores comunitarios
profundizando, a través de capacitaciones, el marco
de la Economía Solidaria, las metodologías de
intervención, los aspectos financieros de los emprendimientos,
cuestiones técnicas específicas, etc.
-Participación en espacios de articulación:
Los equipos diocesanos
junto a los grupos de emprendedores forman
parte de los espacios locales y regionales de articulación,
como las Mesas de Economía Social y las Agencias de
Desarrollo Local. También existen articulaciones en
cuanto al trabajo, por ejemplo, en capacitaciones,
asistencia técnica, etc.
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