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Cáritas Bahía Blanca
Feria de Microemprendedores
La 4° Jornada
de Economía Social y Solidaria tuvo por objetivo compartir
experiencias, analizar la situación económica
actual y profundizar sobre la comercialización, tema
que los productores de la región identificaron como
uno de los principales desafíos. En este marco se realizó
la Feria que reunió a microemprendedores de diversos
puntos del país.
A través del espacio de Economía Social y Solidaria
(ESS), Cáritas lleva adelante diversas iniciativas
para favorecer la generación de ingresos desde la clave
del Comercio Justo, mediante emprendimientos productivos de
carácter familiar y comunitario. En sintonía
con la misión institucional, las variadas actividades
que se realizan procuran el protagonismo de los sectores excluidos
y el fortalecimiento de las estructuras comunitarias, productivas
y organizativas.
En esta línea, más de cien microemprendedores
de Cáritas Resistencia, Merlo-Moreno, Villa María,
Córdoba, Rosario y San Roque, emprendedores locales
y de doce organizaciones sociales de la zona participaron
de la Feria de Economía Solidaria “Un producto
diferente cuenta una historia diferente”, cerrando la
4° Jornada de Economía Social y Solidaria organizada
por Cáritas Bahía Blanca en la ciudad homónima.
“Hace tres años eran pocas las personas que se
sentían convocadas. Hoy, vienen microemprendedores
de todas partes para sumarse a esta experiencia que, sin dudas,
representa un momento muy fuerte de encuentro y de trabajo”,
afirma Marina Huentenao, miembro de esta Cáritas diocesana
que viene realizando una intensa labor en el tema. “Somos
testigos del nacimiento de una nueva economía, cuyo
eje central está puesto en la gente, en su historia,
en su cultura, en sus raíces, en sus sueños
y en su trayectoria, y cada producto representa todo esto”,
agrega Martín Goizueta, productor de la ciudad de Tres
Arroyos, al sur de la provincia de Buenos Aires.
Por su parte, Luis Martínez, miembro del Centro de
Comercio Solidario de Rosario destaca que “esta economía
tiene los valores del Evangelio y representa una salida concreta
para quienes viven en regiones con escasa salida laboral,
como es el caso de los campesinos y las comunidades indígenas”.
Comercio justo en su máxima
expresión
Cada fin de semana, en Bahía Blanca, el Parque de Mayo
recibe a los feriantes locales, pero el domingo 13 de septiembre
también se sumaron los microemprendedores que participaban
de la Jornada de Cáritas, quienes expusieron los frutos
de su esfuerzo cotidiano: productos relacionados con los rubros
alimenticio y rural, artesanías y tejidos, entre otros.
Flora Rossi es productora local y desde hace tres años
integra este espacio. Elabora alimentos y capacita en repostería
a jóvenes de barrios periféricos de la ciudad.
“Participar me permitió aprender a trabajar en
grupo y a superar los obstáculos que se presentan.
Me cambió la vida porque ahora puedo ayudar en mi casa.
Le veo mucho futuro a todo esto y cada vez somos más.
Me siento feliz”.
Asimismo, Noelia Macris, integrante del área de trabajo
de Cáritas Villa María, expresa que “la
economía solidaria es una alternativa válida
ante la economía de mercado, por eso, estos encuentros
son muy enriquecedores ya que se convierten en una alternativa
de crecimiento”, mientras que Diego Espínola,
miembro de Cáritas Resistencia, destaca que en esta
diocesana capacitan a unas 120 personas, en su mayoría
parejas jóvenes. “Para nosotros es un logro estar
hoy en la feria acompañando a 27 emprendedores.
Poco a poco, las iniciativas de economía solidaria
siguen multiplicándose en distintos puntos del país.
Franco Celia, orfebre de la ciudad de Morón, en la
provincia de Buenos Aires, pertenece a un grupo de emprendedores
que “nació porque sentimos la necesidad de organizarnos.
Al principio no sabíamos que era la Economía
Solidaria, pero descubrimos que estábamos trabajando
desde los mismos principios, como el comercio justo, la participación
y los lazos, principios que nos llevaron a unirnos”.
En todas las actividades
relacionadas con la ESS, conviven la viabilidad de los proyectos
junto con valores como la solidaridad, la auto-gestión
y la autodeterminación de las personas.
4tas Jornadas
de Economía Social y Solidaria
Bajo el lema “Un camino abierto. Un futuro por construir”,
los talleres de las 4tas Jornadas se organizaron “a
partir de dos espacios específicos: por un lado el
de los emprendedores y por otro el de las organizaciones que
fomentan la generación de microemprendimientos, como
es el caso de Cáritas”, describe Marina. “En
el espacio dedicado a los emprendedores, se tomaron como punto
de partida las problemáticas que ellos mismos plantean
y luego nos reunimos las organizaciones que acompañamos
estos proyectos para seguir fortaleciendo el trabajo regional,
analizando diversos temas como por ejemplo “soberanía
alimentaria”, agrega.
El cierre y la lectura de las conclusiones a las que arribaron
en los talleres estuvieron a cargo de Luis Martínez,
integrante del Centro de Comercio Solidario de Rosario y representante
argentino en el espacio Mercosur Solidario.
Posteriormente, los participantes recorrieron el casco histórico
de la ciudad de Bahía Blanca y se trasladaron hasta
la Granja Agro-Ecológica Los Tamariscos, proyecto conjunto
de Cáritas diocesana y el Hogar Mamá Margarita,
donde un grupo de jóvenes se capacitan y realizan su
primera experiencia laboral en contacto con la naturaleza,
adquiriendo además hábitos de compromiso, responsabilidad,
seriedad y dedicación. Luego, los microemprendedores
se sumaron a la Feria en el Parque de Mayo, espacio de permanente
comercialización, que ese fin de semana contó
con los productos de los emprendedores de Cáritas y
de otras organizaciones, que se dividen en cuatro rubros:
artesanías (con materiales reciclables), rurales (productos
frescos de huerta), alimentos y textiles.
OCTUBRE 2009
Cáritas
San Roque
Familias emprendedoras se organizan
ante la falta de agua
Villa Correa es una comunidad rural de la localidad de Santa
Sylvina, al sur de la provincia del Chaco. Está ubicada
aproximadamente a 350 kilómetros de la capital –Resistencia-
y a 160 kilómetros de la sede diocesana. Sus pobladores
son productores minifundistas, es decir que poseen extensiones
de tierra muy reducidas. “Inicialmente eran todos campos
fiscales que después fueron loteados”, explica
Marta Bogdanski de Buyatti, animadora de Cáritas en
la capilla San Isidro Labrador, que pertenece a la parroquia
San Antonio de Padua, en Santa Sylvina. “Algunas familias
tienen veinte hectáreas, otras tienen dos y otras un
cuarto de hectárea que apenas les alcanza para subsistir”.
Mientras las mujeres se dedican a las tareas del hogar, a
la cría de caprinos y de aves y a la siembra de pequeñas
huertas familiares, los hombres salen de la ciudad e inclusive
de la provincia a realizar “changas”, especialmente
relacionadas con trabajos de albañilería.
Un cambio climático
que profundizó las dificultades
En Chaco, 2007 fue un año inusual: una enorme sequía
y fuertes heladas que no son habituales en la zona hicieron
que la mayoría de los animales, especialmente las aves,
murieran. “Hasta entonces, las familias participaban
con sus productos en la feria franca de Santa Sylvina. Faenaban
los animales, por ejemplo las aves y hacían escabeches
o llevaban los pollos faenados, huevos, verduras y frutas”,
agrega Marina Villanueva, referente del área de trabajo
de Cáritas San Roque. “Ese año, tampoco
fue posible trabajar en la huerta. La sequía los devastó,
quedó todo quemado, no tenían nada para trabajar.
Por eso, dejaron de participar de la feria”, recuerda.
Acompañando esta realidad, Cáritas San Roque
inició una serie de capacitaciones en Economía
Social y Solidaria, priorizando todo aquello que el pequeño
emprendedor necesitara para seguir sosteniendo su trabajo
en el tiempo. Marina trabajó en este proyecto junto
al capacitador Miguel Ángel Pajón y realizaron
esta tarea en articulación con el Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria (INTA), Desarrollo Rural
de la provincia y el Instituto de Colonización.
A partir de este espacio de encuentro, en el que las familias
comenzaron a conocerse y reconocerse parte de una misma comunidad,
compartiendo esfuerzos y dificultades, surgió el gran
problema común a todos: la escasez del agua. Porque
si bien cuentan con pequeños depósitos que construyeron
en conjunto con el municipio, no son suficientes porque dependen
de la lluvia.
Plantearse nuevos
objetivos para salir adelante
“La idea de buscar juntos una solución surgió
de la misma gente”, destaca Marta. “Luego de las
capacitaciones realizamos una visita de asistencia técnica
para ver qué dificultades e inquietudes aparecieron,
en qué aspectos se sentían movilizados, y el
problema recurrente siempre era la falta de agua”. Entonces
se decidió hacer un estudio, en articulación
con la Facultad de Agro-industrias de Roque Sáenz Peña,
en busca de napas con agua potable. Se realizaron dos perforaciones
profundas en zonas estratégicas, para cubrir las necesidades
de toda la Villa, donde viven aproximadamente 40 familias.
El estudio confirmó que es agua apta para el consumo
humano.
Actualmente, a partir de este proyecto se está concretando
el sueño tan ansiado: una vez perforados los dos pozos,
elevar el agua por medio de una cisterna para llevarla a través
de un sistema de cañerías hasta canillas públicas,
donde las familias puedan acceder con mayor facilidad y de
manera permanente a un bien tan preciado como necesario y
favorecer el desarrollo y la continuidad de sus microemprendimientos.
Unirse y no
bajar los brazos ante la adversidad
“Esto es lo que queríamos hacer, poder volver
a trabajar”, expresa María Elena Martínez
de Ibarra, quien vive en Villa Correa y participa de las capacitaciones
y los proyectos de Cáritas. “La gente participa,
es muy lindo el grupo. Nos juntamos en un salón que
es de la iglesia evangélica y participamos todos: evangélicos,
católicos, no creyentes, todos. Estamos muy unidos”.
Para las familias de Villa Correa, como para tantas otras
comunidades que se esfuerzan a diario por alcanzar una vida
digna, la clave es unirse y no bajar los brazos ante la adversidad.
“Están muy entusiasmados. Al contar nuevamente
con agua, quieren hacer un proyecto que les permita reflotar
la producción en la zona, con la intención de
retomar las huertas y la cría de animales y volver
a participar de la feria y nuestra misión, desde Cáritas
San Roque, es seguir acompañándolos”,
finaliza Marina.
Ejercitar la
ciudadanía para el bien de todos
Sin duda, los frutos de la capacitación en Economía
Social y Solidaria trascendieron los objetivos iniciales,
ya que juntos, como comunidad, aprendieron a afrontar y resolver
situaciones que, de manera individual, no hubieran podido
solucionar. “Tenían una escuelita que albergaba
a muchos chicos de Villa Correa y de otras colonias vecinas
y les resultaba realmente muy chica. Gestionaron con las autoridades
locales y lograron la construcción de una escuela nueva,
hace dos años, a la que hoy asisten alrededor de 400
chicos”, destaca Marina.
Por propia gestión, además, consiguieron que
se enripie toda la zona, ya que los caminos eran de tierra.
También lograron que la corriente eléctrica
llegara a todo el pueblo. Esto les facilita el trabajo porque,
por ejemplo, pueden contar con un freezer para conservar los
animales que faenan. Actualmente, están a punto de
convertirse en “asociación”, para poder
acceder como grupo de minifundistas a los proyectos que ofrece
el gobierno provincial. Formaron una comisión provisoria
y están haciendo todos los trámites para contar
con personería jurídica. También gestionaron
con el municipio un medio de transporte –que pasa dos
veces por semana- y la posibilidad de contar con un pediatra
que los visita cada quince días.
En este proyecto se destaca especialmente
la articulación con instituciones locales como el Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Santa Sylvina,
(que brinda capacitación en temas como perforaciones,
manejo y control de saneamiento de animales, elaboración
de productos y presupuestos), Desarrollo Rural de la provincia
y el Instituto de Colonización, además de los
medios de comunicación social de la zona.
Algunos testimonios...
MARTA BOGDANSKI DE BUYATTI es docente en
Villa Correa y animadora de Cáritas en la capilla San
Isidro Labrador:
“Cada mes, cuando venía Marina con el capacitador
y teníamos las reuniones, la gente participaba con
mucho entusiasmo, valorando la instrucción que recibían,
porque sabían que les iba a servir. La gente está
cambiando su manera de pensar: se dan cuenta que si no se
capacitan no van a salir adelante… A partir del tema
de los pozos de agua las familias comenzaron a trabajar en
grupos y a ser más solidarias entre ellas, se reúnen
y se alientan entre sí. La comunidad está muy
entusiasmada con esta posibilidad y nosotros, que los acompañamos,
también. Hace veinte años que vivo acá
y veo que la gente trata de mejorar pero siempre tienen algún
impedimento, sea la sequía o las napas que no son buenas…
ahora están entusiasmados”.
MARÍA ELENA MARTÍNEZ
DE IBARRA vive en Villa Correa y participa en las
capacitaciones y los proyectos de Economía Social y
Solidaria:
“Participo con mi esposo y con mis hijos. Nosotros tuvimos
huerta, pero por la falta del agua no pudimos hacerlo más.
También criamos pollos, pero el año pasado se
murieron por el frío, por la helada. Por eso, participamos
en las capacitaciones, porque queremos volver a hacer, volver
a trabajar. Se necesita muchísimo el agua, por ejemplo,
acá en mi casa hay un pozo y les damos a las otras
familias, pero no tienen en qué llevarla. Tienen que
ir en bicicleta o caminando, es muy difícil. Ahora
van a tener los pozos ahí en el barrio y eso va a mejorar
esta situación”.
SEPTIEMBRE 2009
Economía
Social y Solidaria:
organizarse e incidir para alcanzar el bien común
Desde hace varios años, Cáritas acompaña
distintos emprendimientos familiares o comunitarios, buscando
su desarrollo cualitativo y cuantitativo y promoviendo una
mayor participación social y política de los
actores involucrados y un fortalecimiento del tejido social.
“Procuramos que los trabajadores se empoderen como asociación
o red, de tal manera que sus participaciones y gestiones en
espacios con otros actores de la sociedad, como el Estado
o distintas ONGs, logren incidir en decisiones y acciones
que favorezcan y generen mayores políticas para la
economía social”, explican miembros del equipo
de Economía Social de la Región Noreste (NEA).
La incidencia es una perspectiva actual indispensable en las
estrategias de los organismos civiles y las organizaciones
sociales o eclesiales que quieren construir nuevas relaciones
para llegar a una sociedad justa y equitativa. “Es un
proceso deliberado y planificado para alcanzar a los sectores
con poder de decisión”, agregan miembros del
equipo. Como Cáritas, estamos apostando fuertemente
a generar instancias de capacitación, acompañamiento
de los procesos y asistencia técnica (incidencia organizativa)
para, de esta manera, lograr que los grupos, organizaciones
y redes de trabajadores fortalezcan y ejerciten su participación
ciudadana y puedan incidir en las políticas y programas
públicos (incidencia política).
Experiencias participativas
en el NEA
“Estamos en un proceso de
fortalecimiento de los grupos de emprendedores, generando
espacios de reflexión y capacitación sobre la
importancia de la organización y participación
ciudadana. Esto permite a las personas la autogestión,
la posibilidad de ser protagonistas de las decisiones que
los llevarán a tener mejores condiciones de vida y
a verse como actores principales de la transformación
en sus comunidades, adoptando una actitud participativa en
los ámbitos de lucha”. Equipo de trabajo de Cáritas
Corrientes.
“Desde la Economía
Solidaria vamos acompañando un viaje a la esperanza
para salir de la pobreza con trabajo y dignidad. Estamos convencidos
que acompañar es dar, es darse y es recibir. Es caminar
con hombres y mujeres, escuchar y apoyar iniciativas de trabajo
que dignifican. Es abrazar y tocar la carne del hermano. Es
mirarnos a los ojos en cada momento de encuentro y de aprendizaje
constante, es poner siempre el hombro, pero no solo sino con
otros. Es ayudarnos a crecer para que afloren así nuestros
sueños más profundos… saber que es posible
ir más allá”. Equipo de trabajo de Cáritas
Resistencia.
“Iniciamos desde
hace un tiempo un fuerte trabajo de capacitación a
emprendedores y artesanos en Economía Solidaria. Es
destacable la participación, el interés en los
talleres, la organización, la capacidad de gestión,
la apertura de los grupos hacia el trabajo con otros, la capacidad
de elaborar proyectos de utilidad comunitaria, la relación
y el intercambio de problemáticas para la solución
de las mismas. Se manifiesta en gran medida, el grado de incidencia
que el programa tuvo y tiene en la comunidad, a través
de la toma de conciencia sobre los derechos que son propios
del ser humano”. Equipo de trabajo de Cáritas
San Roque.
AGOSTO 2009
Economía Solidaria: mucho más que trabajo
La Economía Solidaria
(ES) surge de la organización entre hombres y mujeres
que buscan alternativas para generar trabajo, procurando construir
nuevas relaciones entre ellos y el medio en el que viven.
Para esto, llevan adelante iniciativas de carácter
colectivo (asociaciones, proyectos comunitarios, cooperativas,
etc.), trabajando de manera articulada y formando una red
de relaciones, de intercambio de experiencias y de comercialización
que le brindan viabilidad.
“Las experiencias
que realizamos apuntan a construir un nuevo modelo de desarrollo
con vistas a garantizar los derechos y políticas públicas
que favorezcan una convivencia armoniosa entre personas y
naturaleza: un modelo sustentable en lo ambiental, social,
cultural y político”, explican miembros del Espacio
de Economía Solidaria de Cáritas Argentina.
Una característica
que no puede faltar en la ES es la preservación de
los valores para la vida cotidiana de cada emprendedor, organización
o grupo. “La valorización social del trabajo
humano, la satisfacción plena de las necesidades de
todos como eje de la creatividad tecnológica y de la
actividad económica, el reconocimiento del lugar primordial
de la mujer en una economía fundada en la solidaridad
y la búsqueda de una relación de intercambio
respetuoso con la naturaleza son ejes fundamentales para nosotros”,
agregan.
En el Encuentro Regional
de Economía Solidaria realizado en Villa María
se reflexionó sobre la importancia de conservar los
valores en cada iniciativa.
• Alcanzar la dignidad del trabajo.
• Ejercitar la toma de decisiones.
• Formarse y saber más de nuestros derechos
y lo que podemos hacer.
• Abrir a otros la oportunidad de participar.
• Tener siempre la esperanza de construir una sociedad
con los mismos derechos para todos.
• Juntar las fuerzas, las voces y las manos para ayudar
al progreso del otro, al progreso de todos.
• Trabajar de manera horizontal.
• Seguir creciendo en comprensión y respeto.
• Formar redes cada vez más fuertes y consolidadas
con otros para fortalecer nuestro trabajo.
• Respetar las ideas de todas y de todos y cumplir los
compromisos asumidos como grupo.
• Seguir compartiendo con los demás, creciendo
y fortaleciéndonos para ayudarnos como emprendedores.
• Encontrar el lugar merecido, es decir que todos podamos
realizar nuestros sueños.
• Transmitir a otras personas o familias las experiencias
de trabajo comunitario, porque trabajando como grupo se puede.
JUNIO 2009
Espacio de Economía Solidaria en Cáritas La
Economía Solidaria (ES) es fruto de la organización
de los trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad que
buscan alternativas para generar trabajo, procurando satisfacer
sus necesidades, mejorar sus condiciones de vida y conquistar
sus derechos en perspectiva de un desarrollo sustentable y solidario.
Se trata de actividades productivas o de servicios que van insertándose
en el mercado o constituyendo redes de comercialización
propias, y que surgen de iniciativas con base comunitaria, grupal
o familiar.
La economía es
“solidaria” en la medida en que intenta construir
nuevas relaciones entre mujeres y hombres, y entre éstos
y el medio en el que viven. Es una práctica de afirmación
de compromisos éticos, de lazos que se establecen entre
los trabajadores, promoviendo el intercambio de información
y experiencias y haciendo que haya en lo cotidiano del grupo
respeto a la cooperación.
Debemos seguir trabajando
en la búsqueda de un modelo alternativo de desarrollo
basado en la solidaridad, en la sustentabilidad y en reivindicación
de los derechos de los sujetos y el cumplimiento de los mismos.
Debemos construir otro tipo de economía donde exista
la posibilidad de generar inclusión social a través
de la pertenencia a emprendimientos productivos que recuperen
capacidades y habilidades de las personas y que los constituyan
en sujetos productivos y creativos, con creciente grado de
autonomía y de capacidad de trabajo en equipo a través
de lazos de cooperación.
Es posible…
“Cuando conocimos el lema de la Colecta de este año
vimos que refleja lo que trabajamos y sentimos desde hace
mucho: los emprendimientos, las ferias, los mercados solidarios,
fueron creciendo y fortaleciéndose con el paso del
tiempo, mostrándonos que es posible transformar la
realidad”, expresan los integrantes del Espacio de Economía
Solidaria de Cáritas.
Actualmente, muchas
Cáritas diocesanas se encuentran acompañando
distintas experiencias de ES y, aunque es un momento de fuerte
crecimiento en muchas de ellas, aún queda un largo
camino de construcción de alianzas, redes, fortalecimiento
en lo productivo y organizativo de los emprendimientos, tanto
rurales como urbanos, familiares o grupales.
“Enmarcar las
acciones en los principios de la Economía Solidaria
implica un proceso intenso de formación, de trabajo
con la comunidad y de revisión de nuestras concepciones.
Implica animarse a soñar y ése es un gran desafío
para nosotros”, concluyen.
AUTOGESTIÓN:
dejar hacer. Dejar de lado prácticas paternalistas
hacia los más pobres y trabajar con fuerza desde una
perspectiva de promoción.
COOPERACIÓN:
hacer juntos. Descubrir que asociándose se puede dar
un salto de nivel y articulando se pueden mejorar las acciones,
tanto en calidad como en cantidad.
ABRIL 2009
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