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II Encuentro Nacional de becados terciarios y universitarios
Jóvenes becados de todo el país, que con mucho esfuerzo están cursando una carrera terciaria o universitaria se reunieron para reflexionar, alentarse y buscar herramientas que les puedan ser útiles para el estudio.
El Encuentro realizado del 13 al 15 de julio, en el Hotel Bauen, fue organizado por el área de Educación de Cáritas Argentina, en el marco del Plan de Inclusión Educativa Emaús, que se lleva adelante en 34 diócesis, de 20 provincias del país.
Allí se se abordaron temáticas referidas al estudio, y cuestiones específicas como métodos, herramientas, técnicas e instrumentos. También se trabajó sobre el miedo al fracaso, límites en el aprendizaje y sobre la autoestima.
Participaron jóvenes de entre 18 y 23 años, también algunos más grandes y mamás de becas familiares. Al conversar con ellos se evidencia la diversidad de carreras que las becas permiten.
Estos son sus testimonios:
Maribel
La beca para estudios terciaros y universitarios del Plan de Inclusión Educativa que Cáritas desarrolla en 20 provincias del país le permite a Maribel Roda, de 20 años, cursar el segundo año del Profesorado de Educación Física en Dean Funes.
Maribel participó del Encuentro de becados, que se realizó durante el pasado fin de semana: “con muchas expectativas de conocer otros jóvenes en su misma situación, de sociabilizar, “ver otras experiencias, ver que hay otras realidades y que somos muchos los que hacemos el esfuerzo”.
“Cuando me dijeron que accedía a la beca me sorprendí, me ayuda mucho. Mi familia también se puso feliz, me apoya mucho, no me dejan trabajar para que yo estudie”, comparte entusiasmada.
Nunca imaginé estudiar, mi sueño es ser profesora de natación y ahora estoy en camino. Aunque me cuesta la parte teórica, me gusta. Dejo de salir para estudiar, pero contenta porque lo hago sabiendo que es un bien para mi”, concluye.
Claudio
Claudio Marangoni tiene 23 años y estudia, desde el año pasado, Profesorado en Educación Física en la Universidad Nacional de Río Cuarto y, por primera vez, también participó del Encuentro Nacional de becados terciarios y universitarios.
La beca del Plan de Inclusión Educativa le permitió a Claudio acceder a estudios superiores. “Llevo bien al día la carrera, me cuesta sentarme a estudiar pero me gusta”, asegura.
“Tengo mucha expectativa, para conocer cómo se desarrolla y para compartir con otros jóvenes que están en la misma situación de estudio”, expresa.
“Mi familia me apoya con esta oportunidad que me da Cáritas, a veces reniegan porque salgo mucho y dicen que no estudio, pero las notas dicen lo contrario”, comparte.
Grecia Rosaura
“Vengo del pueblo originario COM, de Formosa y mi sueño siempre fue estudiar en la universidad”, así se presenta Grecia Rosaura Medina, de 19 años, estudiante de Derecho.
Mi familia está muy contenta de que su hija estudie para defender los derechos de nuestra comunidad. Y el pueblo tiene puesta la esperanza en mí, espero no defraudarlo, me esfuerzo muchísimo. A todos nos cuesta estudiar, pero a mi me cuesta el doble, porque me implica estudiar en una lengua que no es la mía, porque todavía nosotros mantenemos la lengua materna. Lo que más me cuesta son las palabras técnicas - teóricas, que no son común a mi lengua, estoy horas y horas con el diccionario jurídico”, comparte sonrisa de por medio.
“Cuando accedí a la beca me sentí muy contenta. Mi mamá tiene primaria y varios cursos que le permiten trabajar en el ámbito de la salud en nuestra comunidad, al igual que mi padre. Para mi es muy importante hacer esta carrera por mi gente”, expresa.
“Participar de este encuentro me permitirá conocer la experiencia de otros, el ser estudiante implica un trabajo muy grande y es muy exigente a la vez y compartir con otros jóvenes en la misma situación me parece muy interesante, espero poder aprender de mis compañeros acá”, asegura.
Jonatan
“Con ganas, se puede”, asegura Jonatan Lucero, 20 años, que estudia, desde hace tres años, Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Río Cuarto.
“Hay que dedicarle mucho tiempo al estudio, no me resulta difícil pero me demanda, hay que sacrificar las salidas y ponerse las pilas para que a uno le vaya bien en lo que uno quiere”, sostiene.
“Mi papá es mecánico, mi mamá, ama de casa, mi abuelo trabajó en el ferrocarril y mi abuela nunca trabajo. Soy el primero en tres generaciones que puedo acceder a estudios universitarios, sin esta beca no hubiese podido, estamos todos muy contentos”, comparte con orgullo.
Jonatan se mostró muy entusiasmado por su presencia en este encuentro: “Estoy muy contento de poder participar, me parece muy importante la experiencia, incentiva a aprender, a conocer y siempre es lindo aprender algo nuevo”, concluye.
Graciela
Graciela Cejas es de San Nicolás y tiene 31 años. “Estudio Trabajo Social en la Escuela Diocesana. Elegí esta carrera porque siempre me gustó y me la debía,.ahora el tiempo me llegó”, afirma sonriente.
“La beca me permite poder estudiar lo que siempre quise, el tema económico a uno le influye a la hora de tomar dediciones, por eso no pude antes, tengo marido e hijos y no me era fácil, la beca me facilita los costos y yo manejo los tiempos. Estoy muy agradecida” expresa.
“Estoy en primer año, adaptándome, a los tiempos y la familia, trato de buscarme o hacerme los tiempos, cuando los nenes no están o duermen, los tiempos son la dificultad más grande que se me presenta ahora. La beca me cubre una dificultad grande y los tiempos son mi responsabilidad, es mi lucha diaria”, asegura.
“Cada vez me parece más interesante y me siento más convencida de que me gusta.Tenía ganas de estudiar esto pero no pensaba en que iba a poder hacerlo, gracias a Cáritas puedo hacerlo y a mi marido e hijos que apoyan en este camino” expresa.
Este es su primer encuentro de participación nacional: “Vengo a llevarme cosas lindas, que me sirvan para el estudio, conocer gente en mi misma situación e historias de vida”, concluye.
Yanina
“Estoy en primer año, iba a arrancar segundo pero prioricé terminar las pendientes de primero, vamos lento pero vamos, lo importante es que vamos”, reflexiona Yanina Medina, 27 años, de San Nicolás que estudia Ciencias Económicas.
“Mi papá es jubilado por un problema de salud, mi madre empleada domestica y yo voy a ser la primera con titulo universitario. Mi familia está muy contenta, porque estudio, porque sigo, porque no dejo, porque trato de progresar cada día, me apoyan. Y yo también aunque la parte de administración contable me es difícil pero me gusta, siempre me gustó”, asegura.
Yanina todavía no se imagina como Licenciada en Ciencias Económicas pero está segura de que, a pesar del esfuerzo que le implica el estudio le gusta mucho dedicarse a lo que elige para su vida.
Héctor
Héctor Álvarez, de 24 años y de Concordia, Entre Ríos, estudia el Profesorado de Tecnología con la ayuda de la beca que Cáritas le brinda. “Yo realizaba actividades con jóvenes mochileros, en la parroquia Ntra. Sra. de la Merced, y la animadora me invitó a participar de estas becas y luego, le propuso también a mi señora, y aquí estamos, en familia”, comparte sentado en el auditorio, al lado de su esposa Martina y su hijita Camila de un año.
“Mi expectativa es poder trabajar y poder seguir colaborando, devolver un poco a la sociedad lo que la vida nos donó”, expresa y cuenta que, para mantener económicamente a su familia, trabaja como ordenanza de escuela por la mañana y por las tardes y noches se dedica al estudio.
Martina Martínez también está becada y estudia acompañamiento terapéutico: “Ya está por recibirse”, asegura Héctor entusiasmado. “Cáritas nos brinda una oportunidad, creo que es una posibilidad que deberíamos tener todos porque estudiar es un derecho. Me parece buenísima esta iniciativa de fomentar el estudio porque en muchos lugares no es por falta de escuela, sino por la ignorancia que a veces radicada en la sociedad, a veces no se le da importancia”, sostiene.
“Me parece fantástico que haya oportunidades como esta, que te alienten a seguir, porque como yo, hay muchos que trabajamos, estudiamos, somos padres, somos hijos, y eso te complica en un montón de cosas. Y en lo económico también, por eso me parece muy buena la ayuda y el aporte que hace Cáritas”, concluye agradecido.
Lorena
Lorena Ledesma tiene 19 años y cursa el tercer año del Profesorado en Psicología. “Accedí a la beca por medio de medio de Cáritas Corrientes, en ese entonces yo ya estaba estudiando y me ofrecieron la beca que a mí me servía muchísimo en ese momento”, recuerda y agrega: “Ahora espero dedicarme al estudio, y al finalizar ser profesora para realizar mi profesión. Pero quiero seguir especializándome porque la capacitación ayuda muchísimo, un docente nunca debe dejar de aprender. Por eso la capacitación es primordial.”
Lorena vive con su mamá, cuatro hermanos y un sobrino. “Con la carrera siempre me están alentando. Lo emocional es importante cuando uno está estudiando, entonces la familia nos ayuda muchísimo”, sotiene.
“Ya estuve en Buenos Aires en otro encuentro de estudiantes, pero es la primera vez que vengo al encuentro de becados de Cáritas. Es una oportunidad espectacular, porque como es nacional se puede intercambiar culturas. Esa caridad que se tiene con nosotros brindándonos todo lo que nos brinda motiva, ayuda y también nos conmueve”, expresa.
Nicolás
Nicolás Insaurralde tiene 19 años, es Florencia, Santa Fe, y estudia en Corrientes Profesorado de Biología en la Universidad Nacional del Nordeste. “Participaba del grupo de mochileros de Emaús cuando Cáritas me ofreció esta posibilidad que resultó de gran ayuda para mí”, afirma
Su familia está conformada por su mamá y siete hermanos más grandes, su papá falleció hace algunos años. “Mi sueño es recibirme y trabajar en Florencia, mi pueblo, independizarme de mi mamá, dejarla a ella que disfrute porque ya está grande y siento que le estoy robando como parte de su economía, por así decirlo”, anhela.
Nicolás cursa el segundo año de la carrera y tiene por delante otros dos, con entusiasmo se esfuerza cada día para seguir y valora: “Es muy bueno que Cáritas brinde esta posibilidad a jóvenes como nosotros.”
Adriana
“Cuando me reciba espero poder trabajar en un jardín de infantes, trabajar con niños y poder especializarme, algún día, en estimulación temparana para implementarlo en el trabajo diario con los niños”, anhela Adriana Figueredo, de 34 años, quien cursa el segundo año del Profesorado en Educación inicial en la Universidad de San Francisco, Córdoba.
Adriana, trabaja como empleada doméstica y colabora, desde hace tiempo con el Plan de Inclusión Educativa Emaús, realizando apoyo escolar y actividades recreativas. “Ya era voluntaria cuando empecé a estudiar y Cáritas me ofreció la posibilidad de la beca terciaria y obviamente me interesó para poder seguir avanzando en el estudio”, relata.
“Siento gran alegría al ver que muchos podemos seguir estudiando, capacitándonos y podamos ir por el título que la sociedad reclama”, expresa agradecida. |