Irradiar la caridad, la solidaridad
y la justicia social en medio de los hombres, desde una
opción concreta por quienes viven en situación
de exclusión y vulnerabilidad son claves esenciales
que testimonian la misión de Cáritas.
Todos sabemos que ante una emergencia, las comunidades más
pobres son siempre las más afectadas. Por eso, anima,
promueve y organiza la solidaridad para que las familias
y comunidades damnificadas reciban la ayuda que necesitan,
en el momento adecuado, en cantidad suficiente y dando una
atención especial a los más sufridos.
En consecuencia, a raíz de las situaciones de emergencia
que se vienen registrando en los últimos meses en
diversos puntos del país, Cáritas nacional,
en articulación con el Equipo de Emergencia de Cáritas
Argentina, continúa trabajando intensamente junto
a los Equipos Regionales de las Cáritas afectadas,
parroquiales y diocesanas para llevar alivio y contención
a las comunidades alcanzadas por la emergencia.
Cabe recordar que, en septiembre pasado, un fuerte tornado
arrasó varios poblados en la provincia de Misiones;
en octubre, una intensa sequía afectó el centro
y noroeste del país, agravada por las altas temperaturas
que limitaron la provisión de agua necesaria para
las personas, los animales y las plantas y que, en el caso
concreto de Córdoba, ocasionó graves incendios
forestales. Al mismo tiempo, comenzaron las inundaciones
en las regiones Noreste (NEA), Noroeste (NOA) y Litoral-Entre
Ríos, con graves consecuencias especialmente en Concordia.
Hacia el final de 2009, se sumó la emergencia en
el norte bonaerense, siendo San Antonio de Areco y Salto,
entre otras, algunas de las ciudades más afectadas
por las lluvias y la consecuente inundación.
La
ayuda que más ayuda, es aquella que se organiza
Desde hace varios años, Cáritas Argentina
viene recorriendo un largo camino de acompañamiento
a las personas y comunidades más pobres y excluidas.
A partir de esta experiencia, constatamos que las poblaciones
vulnerables, es decir, las que se encuentran en zonas marginales
y en situaciones de exclusión, resultan ser siempre
las más afectadas ante una emergencia.
Porque además de las zonas
rurales donde a menudo las familias carecen de los servicios
más básicos, también están en
situación de riesgo las nuevas comunidades urbanas
que, con frecuencia, se ubican en asentamientos donde no
cuentan con los servicios mínimos ni la infraestructura
necesaria.
Estas poblaciones corren mayor peligro
de sufrir, con más intensidad, los efectos de los
desastres. Por eso, en Cáritas afirmamos que “en
las emergencias emerge la pobreza”.
¿Qué entendemos
en Cáritas Argentina por emergencias?
Son aquellos acontecimientos que afectan gravemente a las
familias y a sus estructuras económicas y sociales,
imposibilitándolas de dominar la situación
con sus propias fuerzas y recursos y causándoles
daños suficientes para disminuir su capacidad de
sobrevivencia.
En consecuencia, toda catástrofe
genera necesidades y urgencias que constituyen un desafío
y un llamado para la Iglesia, como comunidad comprometida
con quienes más sufren.
Cáritas
se organiza ante la emergencia en tres etapas
Si bien cada emergencia es diferente y tiene características
y consecuencias particulares, para Cáritas, la atención
de una situación de desastre se organiza como un conjunto
cíclico de etapas que se relacionan entre sí
y que refieren a tres grandes momentos que facilitan la organización
del intenso trabajo a realizar.
Primera
etapa: ANTES de la emergencia
Es la fase previa a que ocurra la emergencia, período
en el que resulta esencial planificar, definir y articular
diversas medidas a fin de prevenir, mitigar y/o reducir al
mínimo las pérdidas materiales y humanas.
En esta instancia, es importante tener presente que los perjuicios
causados por las emergencias son, en general, mayores que
los recursos colocados a disposición del restablecimiento
de las condiciones normales de vida, en las regiones afectadas.
Por eso, la planificación y la capacitación
son tareas centrales en esta etapa, para estar prevenidos
y preparados ante una situación de emergencia. De este
modo, se podrán reducir en gran medida los posibles
daños materiales y humanos, facilitar las operaciones
de salvamento y distribución de los auxilios y asentar
las bases para la realización de un plan de rehabilitación.
Segunda
etapa: DURANTE la emergencia
Esta instancia comienza en el momento
mismo de ocurrido el desastre que provoca la emergencia: la
comunidad se ve superada en su capacidad de respuesta y los
daños causados son suficientes para afectar la supervivencia.
En esta fase se realizan acciones de respuesta en forma inmediata
al acontecimiento. Se procura auxiliar de la manera más
rápida y eficaz, ofreciendo contención y ayuda
material, con el fin de mitigar el sufrimiento de las familias
afectadas.
En consecuencia, es fundamental la coordinación
de acciones interinstitucionales planificadas previamente,
en la etapa de prevención, para alcanzar un mayor grado
de articulación entre los organismos e instituciones
responsables de organizar la ayuda.
Desde Cáritas, los trabajos que se llevan adelante
en esta etapa implican:
-
-
atención a las reales necesidades
de la población afectada
-
cuidado especial hacia los más
necesitados
-
voluntad de trascender
la simple asistencia
Porque nuestra tarea
y nuestro deber frente a los hermanos necesitados, es ayudarlos
a sobrevivir, a reconstruir su condición de vida digna
y a acompañarlos para que puedan desarrollarse personal,
familiar y comunitariamente. Por eso, además de la
ayuda material, es importante sentar las bases para diseñar
programas más vastos de desarrollo y de promoción
integral.
Tercera
etapa: DESPUÉS de la emergencia
El proceso de rehabilitación consiste especialmente
en identificar las necesidades de la población para
un restablecimiento de la vida normal de las familias afectadas.
Es el comienzo de la reparación del daño físico,
social y económico sufrido por las víctimas
de la catástrofe. Se procura recuperar en el corto
plazo los servicios básicos interrumpidos.
Espiritual y psicológicamente, esta tercera etapa es
un momento muy importante, porque después de superadas
las necesidades inmediatas, es indispensable trabajar en el
fortalecimiento de la comunidad. La instancia de reconstrucción
nos debe conducir naturalmente a un trabajo de desarrollo
y promoción humana, reforzando la organización
interna y la solidaridad, utilizando las capacidades humanas
y potenciando los recursos materiales de las comunidades locales.
Para Cáritas Argentina la emergencia es un proceso
de trabajo signado por tres claves:
| ASISTENCIA |
PROMOCIÓN |
CARIDAD TRANSFORMADORA |
Sin contraponerse entre
sí, estos tres momentos tienen un sentido concreto
y orientan la labor hacia una verdadera liberación
cristiana. Estos modos de animación están siempre
presentes antes, durante y después de la emergencia.
Asistencia
Comienza en el mismo momento en que ocurre la tragedia, es
la primera acción tendiente a aliviar el dolor de quienes
sufren, es lo que la Iglesia denomina “obras de misericordia”:
dar de comer, vestir, cuidar al enfermo, etc.
En la emergencia surgen necesidades muy fuertes y urgentes
de asistencia. Por eso, para no caer en el asistencialismo,
flagelo que mantiene la dependencia del que necesita y desgasta
su esperanza, la asistencia que se brinda debe reunir las
siguientes características:
-
ser de corta duración,
-
tender a objetivos precisos y estar
planificada (no de manera espontánea y voluntarista)
-
tener presente que el rol de Cáritas
es subsidiario, es decir que no debe suplir las funciones
que corresponden a otros actores sociales, como por ejemplo,
el Estado.
Promoción
Se procura animar de una manera promocional antes y después
de una emergencia, pero también en medio de ella. En
ese sentido y para que los proyectos e iniciativas que se
generen sean verdaderamente promocionales, es necesario gestarlos
desde y junto con las personas afectadas.
Porque la promoción tiene como finalidad:
-
favorecer la participación
de las personas
-
ayudar a descubrir,
entre todos, necesidades y posibles soluciones
-
estar abierta
a la toma de decisiones por parte de la comunidad en su
conjunto
En consecuencia, el factor comunitario es esencial para favorecer
la promoción: lo individual se va transformando en
grupal, aprendiendo a compartir dificultades y logros, generándose
pequeñas iniciativas de desarrollo social alternativos.
Si bien las mejoras en las condiciones de vida pueden resultar
más lentas, son duraderas, seguras y multiplican el
efecto solidaridad entre los miembros de la comunidad afectada.
Caridad transformadora
Es una dimensión que apunta fundamentalmente a transformar
las estructuras injustas, va más allá del trabajo
de asistencia y de la animación promocional de las
familias damnificadas.
La caridad transformadora favorece la reflexión y la
formación de la conciencia social. De esta manera,
en cualquiera de sus niveles de intervención Cáritas
tiende a:
-
llegar a las
causas profundas de los males y a favorecer la integración
de grupos y sectores para encontrar soluciones viables
y permanentes,
-
ofrecer, como
Iglesia, en el campo de la fraternidad humana, un servicio
profético, de discernimiento y formación
de la conciencia social,
-
plantearse nuevos
interrogantes: ¿por qué las emergencias
afectan mayoritariamente a los mismos sectores de la población?,
¿qué cambios son necesarios para que los
efectos de la próxima situación de emergencia
sean de menor magnitud?

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