Buenos Aires, Argentina
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Cáritas Bahía Blanca
Presencia de emprendedores solidarios en un balneario de la ciudad

Hasta el 15 de marzo de 2007, un grupo de microemprendedores acompañados por Cáritas estará presente en el Complejo Recreativo del Balneario Maldonado de la ciudad de Bahía Blanca, atendiendo la cantina y el buffet del lugar. Se trata de 30 artesanos y pequeños productores, reunidos en la feria Acutuy Pillmaikëñ quienes, respondiendo a una invitación, se organizaron para asumir este proyecto, en el que también se prevé la realización de una feria de productos artesanales y de actividades culturales, durante los fines de semana de la temporada estival.

Para más información pueden comunicarse al teléfono (0291) 4538303 o a través del correo electrónico bahiablanca@caritas.org.ar

Cáritas San Isidro y la Cooperativa Manos del Delta

“Dejar de pensar en uno mismo para pensar en lo de todos”, expresa con convicción y entusiasmo Delfor Barbero, al referirse a cómo es formar parte de la cooperativa “Manos del Delta” que lleva adelante un grupo de residentes isleños desde 1996. Este espíritu atraviesa la vida del proyecto y desafía a todos quienes lo integran: “estar y pensarse juntos para salir adelante”.
“Todo empezó con la necesidad de trabajar, especialmente de las mujeres porque, en la isla en general, no hay trabajo para nosotras, aclara Dora Raupenstrauch.
El comienzo estuvo marcado por las capacitaciones y los talleres que se brindaron, “hubo muchas personas y se hicieron varios cursos, pero no todos siguieron. Creo que los que lo hicimos somos los que asumimos trabajar de esta forma”, dice Natalia Delfín.
En la actualidad, son alrededor de 20 quienes integran la Cooperativa que para comercializar sus productos cuenta con un puesto ubicado en el Puerto de Frutos del Tigre. “Cada socio hace algo diferente. Hay un artesano que se dedica a tallar troncos, otro a fabricar velas y así cada uno tiene su ramo específico para desarrollar”, agrega Natalia.
Todo parece aprovechable ya que los materiales que utilizan de la naturaleza son renovables y eligen preferentemente los productos de las podas o los que las mismas plantas desprenden. Con ellos realizan cestería en junco, en corteza, botánica y en mimbre, lámparas y bandejas rústicas, lápices ecológicos, entre otros.

Al referirse a cómo tomaron contacto con Cáritas San Isidro, Guillermina Weil dice “nos contactamos con el párroco del Delta, P. Juan Martín porque queríamos armar un proyecto para estar en el Puerto de Frutos y nos sentíamos inseguros. El nos acercó a Cáritas y tuvimos ya dos o tres reuniones. Fundamentalmente nos están apoyando en lo que es comercialización y ventas”.

Indudablemente este proyecto fortalece la vida de la comunidad generando oportunidades de trabajo para la inclusión de la mujer que vive en las islas del Delta, favoreciendo la cultura del trabajo en relación con el medio ambiente (la biósfera) y fomentando valores como el de la solidaridad entre sus miembros: “en la isla donde, en general, vivimos muy aislados unos de otros, la cooperativa nos une y nos acerca con un fin común a todos”, concluye Rocío Noeltingh.

Cáritas Humahuaca
Labor incesante y silenciosa de los hermanos Kollas

En Argentina viven más de 18 pueblos indígenas, integrados por aproximadamente un millón y medio de hermanos que luchan por mantener viva su identidad, sus derechos y su cultura ancestral. La Semana de los Pueblos Indígenas, que tiene lugar cada año, genera un importante espacio para expresar sus reclamos como integrantes activos de nuestra sociedad, desde la riqueza de su saber y ante la imperiosa necesidad de que sean contemplados.
Uno de estos ejemplos de labor incesante y silenciosa es la comunidad kolla que habita en la Prelatura de Humahuaca. Cáritas brinda asistencia técnica y financiera con un proyecto que comenzó en 2002 con el fin de colaborar con familias que se dedican a la fabricación de productos artesanales, a partir de materia prima existente en la zona.
Capacitación para crecer
El proyecto “Ayuda al Desarrollo de Artesanías del Pueblo Kolla” se inició con la intención de capacitar a algunas familias de artesanos de la zona a fin de que optimizaran su producción. Las expectativas iniciales se superaron rápidamente: ya se financiaron 45 microproyectos en las localidades de Iruyá, Santa Victoria, La Quiaca, Rinconada, Abra Pampa, Susques y Humahuaca.
La capacitación creció tanto en temáticas como en el número de interesados para asistir. Más de 700 personas en total participaron de alguno de los talleres, que abordan entre otros temas el tratamiento y preparación de la fibra de llama y de oveja, hilado, tejido, teñido, curtido de pieles, badana y tientos, confección con cueros y pieles, construcción de hornos y fabricación de piezas de cerámica, rescate de diseños andinos. En relación a la comercialización, se los capacita en contabilidad, costos y control de calidad.
El desafío de trabajar en red
Se trabaja con gran esfuerzo para que los artesanos logren organizarse en red y articular acciones con otras instituciones. Pero el mayor desafío de esta iniciativa lo constituye, sin dudas, la comercialización. Ante la creciente necesidad de contar con un espacio concreto para ofrecer a la venta la producción realizada nació “Manos Andinas”, un local de exposición y ventas ubicado en Humahuaca que funciona con la modalidad de los “comercios solidarios”: el precio lo fija el artesano y se recarga sólo un 10% para cubrir los gastos de mantenimiento del local, que funciona como nexo entre cliente y artesano, y no como revendedor. Como fruto de diversas gestiones, actualmente realizan ventas a comercios de Buenos Aires y Bariloche y exportan tejidos en fibra de llama y alpaca a Italia y Francia. Desde Cáritas diocesana, además, se alienta a los artesanos para que participen en ferias provinciales. En dos oportunidades sus productos compitieron, logrando el primer premio en la Exposición Rural en Buenos Aires y un segundo puesto en la Feria Andina de la Llama, en Abra Pampa.
A través del esfuerzo silencioso y su sabiduría milenaria, nuestros hermanos nos enseñan a renovar la esperanza.

Cáritas Cruz del Eje
Cultura y dignidad desde el trabajo artesanal

El departamento Minas, ubicado en la diócesis de Cruz del Eje, tiene una fuerte presencia de población rural. Se dedican mayormente a la cría de ganado bovino, caprino y ovino en menor escala. Más de la mitad de sus habitantes vive por debajo de la línea de pobreza. Algunos de los mayores problemas que padecen es la falta de tierras y su regularidad dominial. La extensión de estos terrenos, muchas veces heredados de abuelos o bisabuelos, ya no bastan para desarrollar mínimamente una actividad agraria que garantice la subsistencia familiar. Otras actividades como la frutihorticultura y el cultivo de maíz, se destinan casi exclusivamente al consumo particular.
Ante un panorama tan negativo, podemos pensar que demasiadas puertas se han ido cerrando en la vida de esta comunidad. Sin embargo, con el acompañamiento de Cáritas Cruz del Eje, la implementación del Proyecto de Aprovechamiento de Lanas está abriéndoles una perspectiva nueva.
Recuperando saberes
Olga Guzmán tiene 56 años, está casada y es mamá de 4 hijos. Es hilandera, costurera y ama de casa. Nació y se crió en La Estancia. Vivió siempre en el campo y nos comparte su historia y su vivencia. “Aprendí de ver a mi madre, y ella de su madre. Yo le ayudaba a urdir y a enlisar... Ahora le enseño a mi niño para que trabaje: hace caronillas, huinchas.”
El proyecto surgió con el fin de revalorizar la cultura tradicional de la región, en relación al hilado, teñido y tejido de la lana de oveja, “saberes transmitidos de generación en generación que se iban perdiendo o se dejaban de realizar”, nos explica Constanza Malik, trabajadora social del proyecto. “El emprendimiento alcanza a aproximadamente 35 artesanas y apunta a que los pequeños productores de lana mejoren y valoren su esquila, y las hilanderas y tejenderas puedan vender sus artesanías con dignidad y se organicen solidariamente”.
Lograr acuerdos a través de una comunicación fluida entre familias que habitan en zonas rurales no es tarea sencilla. Por eso, “se organizaron cuatro grupos de trabajo en las comunidades de La Playa, La Estancia, La Argentina y San Carlos, que se reúnen una vez al mes. En estos espacios cada grupo de hilanderas discute y acuerda el funcionamiento del proyecto, plantea propuestas de trabajo y entrega la producción de lana hilada para su comercialización. También es un momento de capacitación, en relación al uso de la rueca, al hilado, teñido y tejido”, cuenta Constanza.
Una comunidad que se une y crece
Organizarse, compartir y aprender juntos como comunidad son las llaves que permiten a estas familias abrir las puertas de la esperanza y de una vida más digna. Estos son algunos de los frutos del proyecto:
-Banco de lanas: en la época de esquila se compran a productores locales alrededor de 1000 kg de vellón que se utilizan durante todo el año. Las hilanderas se van abasteciendo, comprándolo al banco de lanas y el recupero de ese fondo permite reinvertirlo, comprando más vellón.
-Fondo rotatorio de ruecas: las hilanderas interesadas adquieren una rueca y van devolviendo el costo de la misma en cuotas. Al recuperarse la inversión, se reinvierte en la compra de nuevas ruecas.
-Fondo de hilados y fondo de tejidos: se utiliza para cubrir los costos fijos de la producción y el trabajo de las hilanderas y tejenderas.
Para finalizar, Olga nos cuenta cómo comenzaron: “Nos ofrecieron desde Cáritas de San Carlos Minas traer lana para hilar, y así se armó un grupo. Le avisé a toda la gente, y cada uno fue con la lana que tenía.. Desde que estamos en el grupo vamos conociendo más personas, nos van dando más conocimientos... uno va aprendiendo.”
Actualmente la meta principal es evaluar lo realizado y plantear estrategias para garantizar la sustentabilidad del proyecto en el tiempo. Desde Cáritas diocesana, por su parte, se busca fortalecer la organización comunitaria y, en consecuencia, lograr una mayor autonomía de los grupos.

 

Cáritas Yguazú
Taller de cerámica "Barro Vida"

“Barro Vida” es una iniciativa que surgió en Cáritas Yguazú, buscando una salida al grave problema de la desocupación. Lo que se inició como una capacitación en cerámica y alfarería para un grupo de mujeres que estaban sin trabajo, hoy se convirtió en un microemprendimiento que acaba de cumplir su segundo año de vida y a sus doce integrantes les permite llevar el pan a sus casas y recuperar la dignidad y la identidad.

Olga García, una de las participantes del proyecto, nos cuenta que comenzaron el 3 de marzo de 2003 y explica de qué manera lo hicieron: “a través de Cáritas conseguimos el lugar, que es un espacio dentro de la parroquia, y también los materiales que necesitábamos para empezar”. El trabajo con la cerámica las acerca a su tierra, a sus raíces, ya que “yo escuchaba a mi abuelo –recuerda Olga- que comentaba que ellos hacían todas las vasijas, todo lo que usaban en la casa, pero yo nunca pensé que podía llegar a hacerlo también, y ahora es como si vieras a un hijo tuyo cada ves que abrís el horno. Ver una obra que vos hiciste con tus propias manos y llevarla a la mesa o cocinar con ella, es algo impresionante”.

También es positivo desde lo comunitario, ya que aprender y amasar juntas el barro les enseñó “a compartir, a ver con otros ojos todo lo que pasa a nuestro alrededor; aprendimos a ser un poquito más sensibles a los problemas de los demás y tratamos de ayudarnos en lo que se pueda”.


Cáritas Alto Valle y Pastoral Migratoria
Un trabajo compartido por la integración de la comunidad boliviana

Con la finalidad de promover el diálogo y la integración de las familias que eligieron la zona para trasladarse a vivir, el trabajo conjunto entre Cáritas Alto Valle y Pastoral Social da cuenta de que ante todo, somos hijos de un mismo Padre, y en razón de sabernos hermanos de la fe, en el año 2000 comenzaron a acercarse a las familias bolivianas. "Provienen de diferentes lugares de Bolivia y tratan de conservar sus costumbres, sus tradiciones, su lengua y sus devociones. En el Alto Valle, hay una gran mayoría cuyo idioma es el quechua y muy pocos aymaras", expresa Eva Suarez, delegada diocesana de Pastoral de Migraciones.

En estos primeros acercamientos, se propuso celebrar en agosto, la fiesta de la Virgen de Urkupiña, venerada en Cochabamba, una de las ciudades más grandes de Bolivia: "se formó la comisión de la Virgen integrada por unos cuantos matrimonios bolivianos, es una comisión horizontal donde nadie es jefe, ni más que otros. También comenzó la Catequesis de Adultos, coordinada por ellos mismos. A partir del acompañamiento de la Virgen María, hubo como un despertar: la comunidad boliviana comenzó a tener identidad, a participar de la vida cívica, cultural y religiosa de la ciudad".

Esta convocatoria tiene grandes riquezas ya que transforma las relaciones sociales al interior de la comunidad boliviana y, entre ella y la sociedad rionegrina. Fortalece los lazos afectivos y solidarios, recupera la cultura originaria de quienes llegaron hace ya un tiempo y ayuda al reconocimiento, "se hicieron visibles. Ahora la municipalidad los invita a la vida ciudadana, y las instituciones sociales los va incorporando a la vida social de la ciudad".

Acuerdos y desafíos
Comenzaron con un taller de alfabetización al cual concurren las mujeres, con el objetivo de lograr una mayor integración social a partir de la posibilidad de asistir a la escuela. La idea surgió luego de "muchas reuniones donde se fue construyendo la confianza y el cariño suficiente como para proponerlo", cuenta Eva.

Este encuentro entre la comunidad y el trabajo de Cáritas y Pastoral Migratoria, propició también otros proyectos e ideas que fortalecen la integración y buscan, al mismo tiempo, la capacitación. Entre los temas propuestos figuran: tejido, costura y reciclado de ropas, nutrición, violencia familiar, cocina con aprovechamiento de hortalizas, etc. "Los talleres están esperando turno, no sólo por la falta de un lugar adecuado y de voluntarios, sino también por falta de fondos para implementarlo. Pero son una necesidad muy sentida", agrega Eva.


Cáritas Paraná
Trabajo por la reinserción social en el Volcadero

Dentro de la ciudad podría pasar inadvertido el Volcadero, un basural en el que viven 97 familias donde el tiempo parece haber perdido toda dimensión. Este se convierte en una fuente de supervivencia donde la gente logra reunir algunos pesos para vivir cada día mediante la selección y la venta de cartón, residuos, chapas, hierro y bronce.

En este contexto donde pocos parecen ser los caminos, el grupo de jóvenes misioneros San Juan Diego de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, acompaña a la comunidad a través de distintas actividades: organizan juntos almuerzos para los más pequeños, madres embarazadas y ancianos, sirven el chocolate por la tarde, enseñan catequesis y dictan cursos de alfabetización para quienes lo necesitan. No es de menor importancia la recreación a través de juegos, talleres de dibujos y todas aquellas actividades que ayuden a los chicos a desarrollar sus cualidades. "Es todo un desafío compartir lo cotidiano con estas familias. Los jóvenes tienen su parte formativa y después de las actividades celebramos la Eucaristía. Nos reunimos, charlamos sobre la experiencia del día y es un espacio de formación espiritual", expresa el Padre Agustín Hertel, coordinador del grupo misionero.

Los jóvenes que trabajan en el Volcadero son aproximadamente 30, de distintas ocupaciones, pero con una fuerte vocación de servicio al hermano más necesitado. Viven cotidianamente intentando ayudar a cambiar la dura realidad de estas familias que sienten la marginación y la exclusión dentro de una sociedad que no les ofrece espacio. "Los chicos tienen entre 15 y 24 años, todos pertenecen a la misma realidad. Pudimos trabajar con ellos para que terminaran la secundaria y algunos comenzaran la universidad. Varios están estudiando trabajo social, como un modo de desarrollar y canalizar esta inquietud particular desde todo lo que están haciendo. Veo un compromiso muy grande, fueron descubriendo que son útiles, que desde su mismo lugar pueden servir a hermanos como ellos", continúa el Padre.

Esta actividad comenzó hace tres años, con un grupo misionero enmarcado dentro de Cáritas, en el que también se integraron distintas pastorales y voluntarios de Catequesis, Acción Católica, Punto Corazón, juntos con jóvenes de las carreras de Trabajo Social, Psicopedagía, Psicología y Ciencias Políticas. "Hace tres años existía sólo el templo. Se comenzó a hacer una casa, un espacio para estar, brindar contención como comunidad. Ahora llegó el momento de dar todo lo que tenemos, lo poco, lo pobre, lo simple, pero lo importante es estar presente con aquellos que están sufriendo mucho más que nosotros", comparten desde la parroquia.

La tarea cotidiana en el Volcadero intenta ser un espacio de desarrollo humano frente a la crisis que atraviesa nuestro país. Esta labor que se emprende desde los valores de la justicia, la solidaridad y la dignidad, es razón para seguir pensando horizontes de esperanza. Ella se convierte en energía creadora para la búsqueda de nuevos caminos y se expresa en los miles de brazos que se extienden diariamente acompañando a estas familias.


Proyecto Viviendas | Cáritas Bahía Blanca

“En nuestra ciudad existe un creciente deterioro y falta de consolidación de viviendas, principalmente en los sectores populares de la ciudad. Son familias cuyo standard de vida ha ido decayendo, fruto de la precarización generalizada por la que atraviesa el país, fundamentalmente en el campo laboral”, cuenta José Olmedo, director de Cáritas Bahía Blanca.

El Proyecto de Mejoramiento Habitacional que Cáritas Bahia Blanca realiza junto a ABC (Comunidades Evangélicas) y a la Federación de Sociedades de Fomento, consiste en otorgar créditos en materiales de construcción, destinados a pequeñas construcciones o mejoras en las viviendas de la comunidad.
Se encuentra funcionando en 10 sectores de la ciudad, de los cuales 5 están a cargo de equipos de voluntarios de Cáritas.

Los fondos de financiación provienen en parte del Gobierno de la Provincia y en parte de la Municipalidad, aplicándose en forma de un fondo rotativo, por el cual las familias aportan una cuota que permite, al mismo tiempo, el acceso de nuevas familias al Programa de Créditos.

Pero más allá de la ayuda concreta, este programa cuenta con un componente de vital importancia y hasta novedoso. Los vecinos beneficiarios del proyecto se constituyen como grupo y se reúnen mensualmente en Asamblea con el propósito de definir el acceso al crédito, considerar la situación particular de cada vecino en caso de atraso en los pagos, revisar cuentas y proponer alternativas solidarias relativas a la vivienda.


Experiencia de Pastoral Carcelaria | Cáritas San Martín

Desde hace dos años, Cáritas San Martín realiza variadas actividades que buscan completar la asistencia con la promoción humana de las personas.

También la cárcel es un ámbito para facilitar la promoción y con la autorización de los directores de la unidad, se ha comenzado a realizar esta tarea, a través de un taller de artesanías.

Es así que comenzó a funcionar este proyecto en el que las internas pueden contar con una herramienta útil para el momento en el que retomen su ritmo de vida cotidiano y como medio para recuperar la identidad


Microcréditos | Cáritas San Isidro

Esta Red de Formación Profesional existe desde 1992 y en la actualidad reúne a 16 centros distribuidos en los cuatro partidos que comprende la diócesis. Allí se dictan un total de 40 cursos para alrededor de 1100 jóvenes y adultos.

Debido a la situación creciente de desempleo, en los últimos años se vio la necesidad desde la Red, de poder brindar a los alumnos otras alternativas de trabajo para microemprendimientos.

Desde 1998, se incorporaron docentes, algunos cursos para realizar la tarea de orientación productiva, y se brindó capacitación en temas relacionados con el mundo del trabajo, como entrevistas de trabajo y elaboración de presupuestos, entre otros.

Resulta fundamental que la capacitación culmine con la posibilidad de presentar los microemprendimientos para su posible financiación.

“Está resultando una experiencia muy interesante y es muy bueno ver como la gente con la pequeña ayuda que se les puede dar para comenzar o avanzar con su pequeño emprendimiento, se comprometen y se desarrollan cada vez más”, cuenta Quichi Martín, coordinadora del área Trabajo de Cáritas.

Hoy, son 16 mujeres y 4 hombres de distintos barrios de la diócesis los que están pudiendo desarrollar su oficio no solo gracias al crédito, sino fundamentalmente por la confianza y la contención recibida.

Las voces de los protagonistas
Cuando comencé a trabajar tenía solo dos retazos de tela y me animé a hacer dos pantaloncitos. Los vendí y así en el barrio se empezó a conocer mi trabajo y pude comprar más tela y seguir.
Gracias al crédito me pude comprar una máquina de coser industrial y me permite trabajar mucho mejor. Así también puedo estar a disposición de la gente del barrio, cuando necesitan un arreglo, alguna ropa, etc y así voy para adelante con mi trabajo.”
cuenta Norma.

Patricia, Noemí y Griselda de Boulogne: “después de hacer el curso de costura, armamos un microemprendimiento juntas para hacer mantas para caballos. Con el dinero del crédito pudimos comprar una máquina para cortar e insumos para comenzar a trabajar.
Como el rubro no es fácil, cuesta meterse, pero confiamos que de a poco se vayan conociendo, estamos muy entusiasmadas”

“Hice el curso de instalación domiciliaria de gas en la Parroquia Santa María de Boulogne. De ahí me invitaron a participar del curso de microemprendimientos. Fue una experiencia muy buena que me dio herramientas para organizarme mejor y aprovechar los recursos con los que contaba.
Gracias al crédito compré herramientas y un celular para que los nuevos clientes me ubiquen. Cuando te conocen en una casa y te tienen confianza, quieren que puedas solucionarles todos los problemas, por eso también me seguí capacitando en plomería y electricidad. Esa confianza que depositan en vos hace que te estimule cada día a superarte un poco más, te incentiva a cumplir con la tarea que te confían.”
dice Marco.


Feria de artesanos de Cáritas Comodoro Rivadavia

Frente a la crítica situación de desempleo de los últimos años, numerosas familias de la comunidad buscaron distintas alternativas para la subsistencia, entre ellas la producción de artesanías para su posterior venta. Desde el 2002 se despertó un nuevo desafío para la diocesana: pasar de la asistencia a la promoción humana. En este sentido, para facilitar la inserción de los productos al mercado, impulsaron la primer feria de artesanías.

Esta feria resultó muy positiva, generando la posibilidad de realizarla los años subsiguientes como una posibilidad de abrir nuevas fuentes de ingreso. "Además de los productos que se ofrecieron, los asistentes pudieron disfrutar de espectáculos artísticos. Fue un éxito y los expositores solicitaron que se realizaran otras ferias. Desde el área de Trabajo se organizó la segunda y, ante la insistente demanda, se invitó a los feriantes a que participaran de su organización".

Así, se gestionó un espacio donde se pudieran exponer y comercializar lo que cada uno "sabe hacer": artesanías, tejidos, pinturas en tela o madera, dulces, pan casero, milanesas de soja, empanadas, tortas, alfajores, chocolates, bijouterie, velas, jabones artesanales, cestería, muñecos country, etc.

Actualmente, la feria se realiza un fin de semana por mes y participan alrededor de 100 expositores, quienes llevan los productos que realizan con sus manos. Entre sus objetivos principales, se encuentra el de "favorecer el desarrollo de capacidades personales y de gestión que posibiliten la consolidación de emprendimientos personales y/o familiares y promover instancias de organización tendientes a fortalecer lazos de solidaridad y ayuda mutua".


Cáritas Buenos Aires
Centro solidario San José, un lugar para la dignidad

En Buenos Aires se hace cada vez más cotidiano ver a hombres y mujeres, niños y ancianos rescatando alimentos de la basura, recolectando cartón hasta altas horas de la noche o buscando un lugar para dormir en las plazas y autopistas. Como signo de acompañamiento y compromiso ante esta realidad de pobreza, Cáritas Buenos Aires inauguró el Centro Solidario San José.

"Es un Lugar de encuentro con Dios y con los hombres; es Casa de la esperanza, del trabajo y del estudio; es un Espacio para la cultura, la fraternidad y la dignidad, contribuyendo y fortaleciendo el tejido social de nuestra patria". describe el P. Carlos Accaputo, vicepresidente de esta diocesana.

El Centro "es también la manifestación del amor y la preocupación de mucha gente, que de distinta manera, aportando bienes, talentos y tiempo, hicieron posible esta realidad, especialmente Cáritas Nacional, Cáritas España y la empresa Gillette Argentina" destaca el P. Carlos. "Constituye un hito importante en nuestro andar y la constatación de estar recorriendo el camino que nos propusimos hace unos años, plasmado en el proyecto de Cáritas Buenos Aires y que llamamos Identidad, Conversión y Compromiso" continuó.

Programa Tercer día
Este nombre tan significativo desde la pasión de Jesús, da cuenta de la intención del programa de rehabilitación en adicciones a las drogas, el alcohol, el sexo y el juego, que se lleva adelante en el Centro Solidario. "Tercer día es una asociación sin fines de lucro, que existe desde hace varios años y fuimos invitados a trabajar en este lugar. Nosotros trabajamos en red, con alcohólicos anónimos y narcóticos anónimos, entre otras asociaciones", explica el P. Fernando Cervera.

Este programa está destinado a personas de ambos sexos que se acercan voluntariamente. El equipo de profesionales es multidisciplinario y cuenta con médicos, psicólogos y asistentes sociales, entre otros. El tratamiento es ambulatorio y de ser necesaria una internación se realiza una derivación a un centro especializado. "Profesionalmente es un gran desafío. Es un programa totalmente gratuito, en el que no existe ningún tipo de presión para continuar. Si la persona no quiere o no está dispuesta, se va. Es ambulatorio y no hay internación. Creemos que este método es efectivo, y aunque a veces no se reconozca, está probado que es el que más dura en el tiempo".

Hogar San Francisco de Asís
El objetivo principal del Hogar es que, quienes asisten, pueden recuperar su salud, una buena alimentación y, sobre todo, la posibilidad de reestablecer sus vínculos sociales y familiares. Con capacidad para hospedar a 120 hombres que viven en la calle, se propicia un espacio con horarios establecidos y tareas compartidas. Por grupos realizan la limpieza y cuidado de los lugares y todos los días se levantan temprano y desayunan juntos.

Proyecto Pan de Vida
El jefe de cocina, Miguel, junto a un grupo de 16 personas, en su mayoría jóvenes, amasan por día, entre otros muchos productos, 250 kilos de pan.

"Lo que más me gusta es que encuentro gente que se dedica a la gastronomía por vocación. A veces en esta profesión trabajás porque es lo único que conseguiste o porque se dio así. Pero lo lindo es cuando podés hacer lo que te gusta".

Los productos se distribuyen en todos los hogares de Cáritas Buenos Aires, aunque el desafío es también abrir un local de venta directa para que la comunidad pueda entrar en contacto con las actividades del centro.

"Acá no sólo se tiene una formación práctica, también hay clases teóricas sobre gastronomía y elementos de marketing y microemprendimientos. Hay personas que ya están pensando en poner su propio negocio. Bueno hay que enseñarle a que pueda sacar un costo, a poner un precio que vaya con su barrio y con lo que ella puede ofrecer.", cuenta Miguel.

La capacitación se traduce en alternativas de trabajo. Por eso, en el proyecto Pan de vida, siguen pensando nuevas maneras para que más personas tengan acceso a estas posibilidades. Con entusiasmo, Miguel comparte una noticia nueva: "Hace poco obtuvimos del gobierno de la ciudad el reconocimiento como Centro de Capacitación y Formación Profesional. Eso nos permite ampliar los cursos a más personas".


Cáritas Tucumán
Trabajo en comunidad por la integración de todos

En la localidad de Alderete, a 7 km de la ciudad de San Miguel de Tucumán, Cáritas sostiene el Taller La Sagrada Familia, al que concurren 90 personas entre niños, jóvenes y adultos con necesidades especiales. Voluntarios, profesionales, la comunidad parroquial, el colegio vecino, suman sus esfuerzos para que la realidad de abandono y postergación que sufren mucho de ellos, sea transformada desde la integración.

La propuesta surge de la necesidad social que había en la zona. Un censo que se realizó en 1995, detectó muchas personas, niños, adultos, jóvenes con necesidades especiales. A partir de la catequesis se vio la necesidad de realizar otras tareas para la estimulación y capacitación laboral de quienes participan.
Con los bebés y niños hasta los 6 años de edad se desarrollan actividades para mejorar la sensopercepción y la socialización. También se cuenta con un Taller de escolarización para aquellos niños de 6 a 12 años. Muchos de ellos reciben asistencia en el comedor, integrando desde allí la red arquidiocesana.
Los jóvenes y adultos se capacitan laboralmente en distintos talleres de costura, confección de bolsas de residuos, trabajo de huerta, panadería. También se brindan materias especiales, como educación física, catequesis sacramental, música, entre otras.
Recientemente, en el marco de la Colecta Anual expusieron los productos que realizan, en la plaza principal de Tucumán.

La parroquia apoya este taller a través de donaciones, y una tarea intensa de integración en la que los participantes de La Sagrada Familia, se sienten miembros activos de su comunidad, ayudan en la liturgia, en la Colecta de Cáritas, y están participando de los proyectos concretos para la generación de recursos.
Los proyectos que están actualmente en funcionamiento son uno con el nombre de
"Producción de bolsas" y otro de panadería, llamado "Producción de Pan y Trabajo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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