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PROGRAMA PARA LA PROMOCION Y AUTONOMIA DE LAS FAMILIAS Y COMUNIDADES
DE LA REGION NORESTE ARGENTINA
En octubre de 2005 comenzó una
nueva etapa del Programa, en donde se recoge lo trabajado
en los años anteriores y se centraliza el trabajo en
favorecer procesos de organización comunitaria y de
capacitación en ciudadanía.
La propuesta prioriza el trabajo a nivel
regional, articulando con otros programas vigentes, a fin
de optimizar recursos y favorecer la integración.
Organización
y capacitación para el fortalecimiento
El trabajo se realiza con la participación de algunos
miembros de los equipos diocesanos y referentes comunitarios.
El programa se basa en la capacitación comunitaria
para fortalecer aquellas capacidades que favorezcan su autonomía
y el ejercicio de sus derechos ciudadanos.
Estas experiencias luego se comparten
y multiplican las experiencias a nivel regional.
Se trabaja también con organizaciones locales y otras
instituciones para la búsqueda de soluciones a las
necesidades de las comunidades.
Cada comunidad,
acompañada por su Cáritas diocesana, elabora
sus propuestas y prioridades de capacitación.
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Programa de Desarrollo
Humano Integral
El trabajo conjunto desarrollado
en tres años favoreció iniciativas de promoción
humana y fortaleció los vínculos en las Cáritas
de la región.
“Cuando compartimos nuestras capacidades,
podemos hacer cosas impensadas”. Esta frase resonó
con intensidad durante el Encuentro de Celebración
de Protagonistas del Programa de Desarrollo Humano Integral
del NEA, que tuvo lugar en Puerto Tirol, Resistencia en septiembre
de 2005.
Más de 120 beneficiarios y miembros de las 9 Cáritas
de la Región, se reunieron a celebrar y agradecer por
los frutos obtenidos luego de tres años de labor. Muchas
mamás de las comunidades asistieron en compañía
de sus niños, lo que generó un verdadero clima
de familia a lo largo de todo el encuentro, como Carolina
Escobar de Monzón, del Centro de Atención Integran
(CAI) Virgen de los Dolores, Cáritas Resistencia, quien
llegó de la mano de Evelin, de 7 años.
Cómo comenzó el desafío
En 2002, la región del Noreste Argentino (NEA) asumió,
mediante este programa, el desafío de fortalecer procesos
de promoción humana en las comunidades más relegadas.
Cáritas Corrientes, Formosa, Goya, Posadas, Puerto
Yguazú, Reconquista, Resistencia, Roque Sáenz
Peña y Santo Tomé definieron, a partir de un
diagnóstico inicial, las cuatro líneas de trabajo:
educación, salud, emergencia y tierras. Finalizada
esta etapa, cada uno tenía su propia vivencia del camino
recorrido, el esfuerzo sostenido día a día por
la esperanza, la alegría de saber que se puede, de
animarse a creer en el otro para trabajar y soñar juntos.
La región pensó, entonces, en organizar este
espacio para “compartir y celebrar personal y comunitariamente”,
según se leía en un enorme afiche que animaba
el lugar donde se realizó el encuentro.
A lo largo de las jornadas, las 9 Cáritas fueron representando
simbólicamente los procesos desatados en estos 3 años
de camino compartido. Organizaron también una feria,
en la que expusieron con enorme creatividad los frutos cosechados
en sus comunidades. “La gente tenía mucha expectativa,
-explica Rosa Villanueva, de Cáritas Reconquista- “prepararon
un montón de cosas para traer y compartir con el resto
de la región. Y se vuelven llenos de alegría,
por todas las cosas que se están haciendo, por el intercambio,
la transformación, la creatividad. Hay mucha riqueza,
mucha sabiduría.”
Testimonios que hacen camino...
“A partir de las capacitaciones
sobre promoción humana, las madres entendieron, primero,
que podían; segundo, que juntas podían más,
porque a veces pedían o gestionaban solas y eso no
tenía resultados. En cambio se unieron, formaron una
comisión de vecinos, se organizaron y lograron lo que
querían, y ahora están entusiasmadas en seguir
adelante con otros proyectos. Se superó la meta inicial”.
Silvia Guirao, Cáritas
parroquial Nuestra Señora del Rosario de Monte Caseros,
Corrientes.
“Es un proceso muy lento, pero
que va a quedar por siempre en la comunidad, porque las mismas
mamás están tomando conciencia de que todos
tenemos capacidad de aprender y de enseñar a otras
personas. Por ser humildes o pobres no nos tenemos que quedar
así. Hay gente que ahora ya está de capacitadora,
haciendo un trabajo comunitario.” Teresa,
de Eldorado, Cáritas Yguazú.
“Nos sentimos contentos, muy orgullosos
porque al principio ni siquiera soñábamos con
tener una vivienda así. No íbamos a poder pagar
los títulos, pero unidos lo logramos. En Cáritas
nos animan, nos dan fuerza para que sigamos, dándonos
los materiales para que nosotros levantemos nuestras casas
y ayudándonos a hacer los trámites. Ahora las
8 familias formamos una comisión y seguimos trabajando
juntos, para ir recaudando fondos porque no tenemos luz.”
Estela Maris González,
de Lavalle, Cáritas Goya.
“El primer año no vimos
los logros, pero comenzamos a verlos en este tercer año.
Las madres dependen de ellas mismas, proponen, tienen ideas,
planifican. Lo que nos fortalece es saber que somos muchos
los que estamos en esta labor y aprender intercambiando ideas.”
Estela Vieira, de la parroquia
San Juan Bautista, Cáritas Santo Tomé.
“Se trata de brindarle herramientas
a la gente, a los líderes, para que ellos mismos vayan
llevando adelante el protagonismo de este cambio. Desde la
diocesana les ofrecemos el espacio de reunión, de reflexión,
de análisis de la situación y también
favorecemos las capacitaciones. Hay metas que se alcanzaron
y otras que se extendieron; nuestras comunidades fueron creciendo,
se fueron disparando hacia otra acción mucho más
social”. Sergio Espinosa,
Cáritas Resistencia.
“Trabajamos mucho con los adolescentes,
y ellos están viendo que todavía se puede tener
un futuro mejor, que pueden desarrollarse intelectualmente.
La idea es seguir avanzando para que puedan expresar sus ideas,
sin sentir miedo, luchando por lo que les corresponde. Saber
que nuestros hijos no están desamparados, por el contrario,
lograr que ellos puedan defender sus derechos.” Isabel
Sosa, de la comunidad de San Ignacio de Loyola, Cáritas
Corrientes.
“Al principio el programa nos planteaba
desarrollar las líneas por separado, que cada línea
tuviera su comunidad para trabajar, y con el transcurso del
tiempo nos fuimos dando cuenta de que la comunidad es una
y que tiene diversas problemáticas, no es solamente
salud o tierras o educación. Ahora estamos tratando
de integrar todas las actividades. Para nosotros es muy importante
porque nos dimos cuenta de que la manera en que tenemos que
trabajar es integral.” Lis
Ferreira, referente de la línea de tierras, Cáritas
Posadas.
“Se produjo un cambio también
en los 9 directores de las Cáritas diocesanas de la
región, porque el programa nos llevó a juntarnos
todos los meses durante 3 años. Tuvimos que aprender
a entendernos, a compartir y a trabajar unidos en la diversidad.
El programa nos ayudó también a nosotros a hacer
este camino de promoción”. Juan
Carlos Dimarco, director de Cáritas Puerto Yguazú.
“A través de la comunicación
que mantenemos con cada una de las madres que fueron encontrando
una salida laboral, vamos aprendiendo como equipo, sintiendo
que la dignidad crece cuando los demás pueden valerse
a sí mismos.” Graciela
Jerez, de la parroquia Verbo Divino, Cáritas Resistencia.
“Desde el camino diocesano fue
un avance pasar del asistencialismo a la promoción,
donde acentuamos más el protagonismo laical, revalorizando
a la persona y su dignidad. En las comunidades lo que más
se nota es la creatividad de la gente, que busca nuevos caminos
para superarse”. Liliana
López, coordinadora de la línea educación,
Cáritas Posadas.
“Al intercambiar experiencias nos
unimos más, enseñándonos unos a otros
y poniendo en práctica capacidades que no pensábamos
que teníamos. Es muy lindo porque cada día vamos
aprendiendo algo nuevo”.
Isabel Concha, capilla San Roque González, Cáritas
San Roque .

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