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Recuperación de viñedos en Cruz del Eje
Visitas y un diagnóstico social y productivo de la
zona que comprende la diócesis de Cruz del Eje, fueron
el puntapié para delinear un proyecto de recuperación
de viñedos. Un equipo técnico, el obispo de
la diócesis y técnicos de Cáritas nacional,
dieron forma al Proyecto de Recuperación del Capital
Cultural y Productivo. "Todas las familias tenían
fincas viñateras precarias donde producían vinos
de uva chinche y frambua para consumo propio e interpretaban
que era la única producción que se daba de manera
excelente en la zona", comentó Luis Larcher, el
ingeniero a cargo del proyecto. "Para ello había
que recuperar viñedos y mejorar variedades, a la vez
que se intentó recuperar los saberes de los artesanos
de la zona en la construcción de herramientas artesanales
de madera para la extracción del vino".
El escenario
del proyecto
La diócesis se encuentra ubicada en el noroeste de
la Provincia de Córdoba y comprende los departamentos
de Cruz del Eje, Minas, Pocho, San Alberto, San Javier y parte
de Punilla.
El valle, donde se materializa el proyecto,
se encuentra entre dos cerros de difícil acceso para
vehículos comunes y su terreno es una combinación
de llanura y montañas, bordeado por el río Candelaria.
Pero las condiciones geográficas
y socioeconómicas del lugar presentaron ciertos obstáculos
para concretar el proyecto. Por un lado, la convocatoria de
la gente para la capacitación y organización
fue difícil dado que son 5 comunidades y tienen problemas
de acceso y comunicación. Y, por otro lado, la poca
capacidad de autogestión e individualismo productivo
y la escasez de recursos económicos y humanos para
reconvertirse. También hay que tener en cuenta la aridez
del clima con temperaturas medias mensuales que fluctúan
entre los 35° C y los 5° C.
A pesar de las dificultades, 12 familias formaron parte del
proyecto. "Los jefes de familia se dedican a actividades
rurales y hay que tener en cuenta que en la diócesis
se encuentran indicadores de NBI en la población".
El proyecto
en acción
Para la etapa inicial se contó con el apoyo del Programa
de Empleo de la Nación PEL PRODUCTIVO por un período
de 4 meses durante el cual el Enólogo Patiño
y el Ingeniero Luis Larcher capacitaron a los beneficiarios.
Actualmente, se continúa con la conducción del
primer viñedo recuperado y se prepara el sistema para
la cosecha en marzo. También se plantaron 2500 estacas
de viñas de variedades Cabernet Sauvignon y Malbec
obtenidas de un vivero de Mendoza. Fincas del Inca financió
el proyecto de capacitación para la segunda etapa.
Por último, se amplió la capacidad de molienda
y producción de vino.
La riqueza
de esta experiencia
Para la diocesana significa superar la asistencia, trascendiendo
al plano de la promoción del hombre. Animando y apoyando
todas las iniciativas solidarias que surgen de la gente.
El proyecto tiene riquezas que en estos
tiempos de crisis adquieren un significado especial. Luis
Larcher las enumeró así: "En cuanto al
Capital Social, las familias reconocieron que tenían
necesidades y objetivos en común, lo que les permitió
organizarse para la búsqueda de soluciones cooperativas.
Además, por la revalorización del Capital Cultural
se logró recuperar los saberes y técnicas artesanales
de producción y la incorporación de nuevos conocimientos
a través de la capacitación. Finalmente, la
reconversión del Capital Productivo logró la
reactivación de economías locales, reconversión
varietal y estandarización de la calidad del vino."
Los beneficiarios del proyecto
Ramón Gómez, no tenía viñedo propio
pero conocía del cultivo, tiene 45 años, es
productor caprino y su familia está constituida por
su señora y tres hijos adolescentes.
Omar Ocampo, 37 años, es peón
rural y posee un viñedo familiar en estado precario.
Su familia está constituida por su esposa, y seis hijos
en edad escolar. "Yo hice de todo, me junté para
la capacitación, molimos la uva y probamos el vino.
La viña ahora está fuerte, le faltaba cuidado
y espero que esta cosecha sea rendidora y el vino de mejor
calidad."
Martín participó de las
capacitaciones y desarrolló todas las actividades de
reconversión de otros viñedos e inició
el propio. "Las cabras dan poco y con la quema se puso
más difícil. Lo del vino sale bien, el ingeniero
nos enseña todo y con el enólogo el vino salió
bueno, acá encontré un lugar para compartir,
por fin se acordaron de nosotros."
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