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Trabajo


Algunas experiencias diocesanas

Cáritas San Isidro - Servicio de empleo "Dignidad"

Cáritas Viedma - Recuperación de frutas y hortalizas para autoconsumo y comercialización

Cáritas Tucumán - Iniciativas parroquiales que favorecen la inserción laboral


 

Cáritas San Isidro
Servicio de empleo "Dignidad"

El ir y venir de los trenes retumba en la Casa Pastoral de la diócesis de San Isidro, que tiene sus ventanas casi pegadas al ferrocarril. En el primer piso funciona, desde 1997, el servicio "Dignidad" del Área de Trabajo que, vaya paradoja, procura que quienes están en la vía del desempleo, vuelvan a subirse al tren del trabajo para elevar su autoestima personal y sobre todo rescatar su dignidad. "Comenzamos en la parroquia Nuestra Señora de Luján de Villa Adelina", recuerda Alberto Di Gennaro, integrante del área y responsable del servicio. "Cada vez se acercaba más gente y era escasa la respuesta que podíamos dar", agrega. Presentaron entonces un proyecto a Cáritas diocesana y, poco después, comenzaron a brindar allí este servicio sin fines de lucro
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Cómo funciona el Servicio
A partir de la base de datos de la Red de Oficinas de empleos existente en algunas parroquias, se toman los datos de quienes buscan trabajo y cuando surgen las ofertas se contacta al empleador con los candidatos. Este año, el servicio se amplió a la totalidad de la diócesis, incluyendo a todas las parroquias, los Centros y Jardines. "Pasamos, de tener 14 o 15 oficinas de empleo con un referente en cada una, a tener más de cien referentes", explica Alberto. El trabajo se centraliza en la sede diocesana, donde llegan las oportunidades laborales que luego, a través del correo electrónico, se envían a los referentes para su publicación en las carteleras.

"Nuestros esfuerzos están dirigidos especialmente a las personas más necesitadas de la diócesis, es decir, a aquel que no tiene recursos para movilizarse, adquirir un periódico o hacer llamados telefónicos, o sea que, además de no tener trabajo, tampoco cuenta con igualdad de medios para enterarse de alguna oferta laboral", describe.

Asesoramiento y responsabilidad social
Otro de los objetivos del servicio es asesorar a quienes buscan un empleo, a fin de que conozcan y hagan valer los derechos naturales del trabajo. "Por ejemplo, cuando se toma a una persona bajo la modalidad de "contrato de prueba", la ley de trabajo vigente dice que es obligatorio tomarla en blanco. Sin embargo, en muchos casos se los contrata en negro por dos o tres meses, generando una rotación permanente de personal. Esto hace que, por desconocimiento, mucha gente sea defraudada en su buena fe", asegura Alberto. "Este es un poco el compromiso social que nosotros buscamos en las empresas: que contraten a la gente como corresponde. Algunas lo asumen, otras no".

En las amplias carpetas de Alberto se van acumulando los datos de la realidad: "las ofertas laborales que llegan a Cáritas se pueden agrupar, aproximadamente, en un 10 por ciento de profesionales, un 40 por ciento de oficios y el resto corresponde a servicio doméstico".


Una década de experiencia
A la hora de hacer un balance del camino recorrido en estos diez años, Alberto reflexiona: "creo que es positivo, porque comenzamos tratando de ayudar a la gente a conseguir empleo, pero con el tiempo fueron surgiendo otras cosas, como generar conciencia en los más jóvenes sobre la cultura del trabajo o tratar de levantarle la autoestima a esa persona que se acerca, pero llega tan mal anímicamente que primero tenemos que intentar que esté en condiciones de afrontar un nuevo trabajo. Y a veces, pensando juntos, encontramos alguna posible solución, procurando que sean ellos mismos los emprendedores de algo", afirma.

"Superarse siempre, sin mirar atrás"
A menudo, es más fácil ayudar al otro y comprender su sufrimiento, su situación, si nosotros lo padecimos anteriormente. Es el caso de Alberto, quién también nos compartió su historia personal: "Yo trabajaba en una empresa como Jefe de Servicios y Rodados. Tenía una buena posición, un buen sueldo, hasta que en el año '92 hubo una reestructuración y de mil empleados quedaron 90. A partir de entonces, comencé a trabajar por mi cuenta, haciendo servicios de mantenimiento en edificios. Tuve un accidente, me rompí la rodilla, me fracturé la cadera", recuerda. En un momento así, "no sabés qué hacer, no sabés adónde ir. No sabés pedir. En la parroquia me ofrecían la bolsa de alimentos pero yo no la quería recibir… Hasta que tomé conciencia que, de alguna manera, tenía que superarme. Lo anterior era una etapa terminada y había que salir adelante. Así que decidí ir a colaborar ad honorem a la bolsa de trabajo parroquial. Ya que yo no puedo conseguir trabajo, al menos voy a tratar de conseguírselo a otros, pensé. Ahí comenzó todo. Un día hablé con el sacerdote y le ofrecí limpiar la parroquia a cambio de unos pesos a fin de mes. Seguí colaborando en la bolsa de trabajo hasta el '97, año en que presentamos el proyecto a Cáritas diocesana y nació el Servicio Dignidad. Por eso, yo le digo a la gente que viene a verme: hay que superarse siempre, sin mirar atrás. De lo pasado, saquemos lo bueno, lo positivo, y olvidémonos del resto. Ahora tenemos que hacer el presente y seguir dentro del presente. No queda otra".


Un nuevo servicio en Internet
El Servicio Dignidad incorporó, recientemente, un nuevo servicio para aquellas personas que buscan empleo. Se trata de un "blog" (página de Internet que presenta contenidos en orden cronológico) en el que publican los datos de personas con calificación laboral que van desde oficios hasta profesionales. La dirección del mismo es: www.dignidad-caritas.blogspot.com.

 

 

 




 


 

 

   

 

 

 

 

 


 
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