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El voluntariado es expresión
concreta de la solidaridad y reflejo de una participación
activa, en el seno de las comunidades más pobres. Por
eso, este llamado a servir desde la gratuidad, es signo de
esperanza y testimonio de la caridad divina que se anuncia
en cada vínculo que se fortalece, en cada espacio de
encuentro con el otro, en cada testimonio de vida que se enriquece
desde el compartir.
En Cáritas, el
voluntariado es mucho más que una opción personal,
es una vocación, un llamado fundado en el amor a Dios,
al prójimo y a la Justicia. Es la opción libre
de decirle sí a un compromiso por el bien común,
por el bien de todos, que se alimenta y profundiza a través
de la mística compartida, del esfuerzo silencioso,
del trabajo diario e incansable de quienes, con un fuerte
compromiso, descubren y desarrollan su vocación de
servicio a los más necesitados.
En su misión
de animar la caridad, las Cáritas parroquiales y diocesanas,
capillas y centros misionales propician, para los voluntarios
que brindan su tiempo, capacidades y talentos, un proceso
de formación permanente, profundizando acerca de la
misión y espiritualidad institucional, en el marco
de la realidad actual, para llevar adelante la enorme tarea
de acompañar el desarrollo de las comunidades que aún
están excluidas de la sociedad.

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