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El voluntariado en Cáritas
es mucho más que una opción filantrópica.
Es una vocación. Es un llamado de Dios a vivir el amor,
haciéndonos prójimos de los hermanos que sufren.
El compromiso por la Justicia y la Solidaridad de quienes
asumen el voluntariado se alimenta en la esperanza compartida
de que es posible un mundo mejor para todos.
Los siguientes testimonios
provienen de distintos puntos del país y pertenecen
a voluntarias y voluntarios que comparten sus vivencias, sus
desafíos y su gratitud a Jesús por la posibilidad
de reconocerlo cotidianamente en los rostros y las necesidades
de los pobres.
Norma Fernández, Programa Promoción de Familias
Emprendedoras (PROFEM) de Cáritas Lomas de Zamora.
“En 2007 me acerqué
a Cáritas como emprendedora y con una inversión
mínima mi familia pudo acceder a un horno. Desde entonces
nuestra vida cambió mucho. ¡Hoy tenemos una pizzería!
Y ahora soy voluntaria del a través del cual ayudo
a otras familias como la mía para que salgan adelante,
para que vean que con trabajo todo se puede y por suerte,
muchas personas lo están logrando.
Soy cristiana y eso es muy lindo porque se está despierto,
ya no te detienen las cosas de este mundo. Yo quisiera que
todo el mundo se despierte, por eso, a quienes tienen ganas
de ayudar, les diría la palabra: tiempo. Sean voluntarios,
no en el tiempo que les sobra, sino en el que les falta, porque
la satisfacción de saber que otro progresa es tan grande
que uno logra organizarse para donar ese rato. No tengan miedo,
acérquense”.
Marisel Rodríguez, Cáritas parroquial Ntra.
Sra. de los Dolores, Cáritas Azul
“En 2005 vine a estudiar a Tandil y sentía la
necesidad de hacer algo. Me acerqué a la Capilla Nuestra
Señora de los Dolores que tenía un convenio
de prácticas solidarias con mi facultad. Fue entonces
que comencé a dar apoyo escolar a los más pequeños
y eso modificó mi vida, porque los chicos me dan mucho
más de lo que yo les puedo entregar.
El convenio se terminaba pero yo quería seguir y ¡ya
hace cuatro años que estoy acá! Me hace muy
feliz ayudar a otros y ellos me ayudan a mí permitiéndome
compartir la vida, que es hermosa. Por eso, a las personas
que tengan ganas de ser voluntarios, les digo que se animen
porque ésta es una experiencia muy reconfortante”.
Virginia Borda,
Centro Comunitario María de Nazaret de San Francisco
Solano, Cáritas Quilmes
“En 1989 yo quería
abrir un comedor infantil para sacar de la desnutrición
a los chicos de mi barrio y cuando me acerqué a Cáritas
conocí otra visión: no se trata sólo
de dar alimento, sino de despertar al hermano para que crezca
en sabiduría.
Ayudo a otras personas porque la Biblia nos lo enseña
y porque en mi infancia sufrí la misma realidad que
hoy viven nuestros hermanos más pequeños: duermen
en la calle, están desnutridos, no tienen acceso a
la salud ni a la educación. Eso es lo que me motiva
día a día a transmitirles amor, para que ellos
no vivan lo mismo que me tocó a mí. Sueño
con un mundo mejor, por eso les pido a todos que no nos quedemos.
Estoy convencida de que es posible un cambio porque yo pude
cambiar de adulta. Además, siempre hay un hermano que
nos necesita”.
Guillermo José Farías, Mochilero para la Emergencia
de Cáritas
Orán
“Hace dos años, mi
reloj se detuvo y perdí un colectivo en el que estaba
previsto que yo viaje. Lamentablemente el micro sufrió
un accidente en el que falleció mucha gente amiga.
A partir de ese momento sentí la necesidad de acercarme
a la Iglesia y empecé a formar parte de los Mochileros
para la Emergencia de Cáritas. Me sentía bien
compartiendo, yendo a los comedores, animando y acompañando
a las personas y, de a poco me fui dando cuenta de qué
se trataba.
Es muy lindo saber que a uno lo tienen en cuenta por eso,
a quien tenga ganas de ayudar yo le digo que se acerque. Yo
fui recibido con los brazos abiertos, además la gratificación
que se experimenta es muy grande porque siempre, siempre,
es más lo que uno recibe que lo que da”.
Ignacio Maidana, Cáritas parroquial San Antonio de
Padua, Cáritas San Martín
“Tengo 76 años y soy
profesor de educación física jubilado. En 2007
quería saber si podía ayudar con lo que se sé
hacer, que es enseñar. Me acerqué a la parroquia
San Antonio de Padua donde me invitaron a participar en un
grupo de abuelos que se llama “Los Corazones de San
Antonio” y, a través de distintas técnicas
y metodologías, hacemos un poco de actividad física,
empezamos a jugar, a bailar y a divertirnos.
Mi vida cambió mucho porque ahora tengo nuevos amigos
con quién compartir la vida. Por eso, a aquellos que
quieran ayudar y no sepan cómo, les recomiendo que
pregunten, que no sean tímidos. Yo toqué puertas
y pude ayudar, pero también me ayudaron a mí.
Haciendo cosas pequeñas, uno puede dar una mano enorme”.
Pablo
Barrionuevo, técnico constructivo del equipo de vivienda
de Cáritas Cruz de Eje
“Yo me acerqué a Cáritas a fines de 2006
a pedido del Padre Pedro López, quien me convocó
para trabajar como técnico en el Programa de Autoconstrucción
de 48 viviendas en mi comunidad, Villa de Soto, y partir de
ese momento mi vida cambió un cien por cien.
Yo creo que a causa de la vorágine de nuestro trabajo,
muchas veces no nos detenemos a pensar en las personas que
pasan a nuestro lado pero ahora, soy conciente de que con
lo que uno sabe hacer puede aportar para mejorar la calidad
de familias enteras. Si uno consigue estar bien, pero los
que están a nuestro alrededor no lo están, nunca
se va a poder estar bien del todo. ¡Por eso sigo trabajando
en la autoconstrucción de 148 nuevos hogares!”
Federico
Nantes, Cáritas parroquial de San José Obrero
de Chacra Monte, parroquia Cristo Resucitado de General Roca,
Cáritas Alto Valle
“Soy religioso marianista
y colaboro con la misión de Cáritas en la parroquia
Cristo Resucitado, de General Roca desde hace dos años.
En este tiempo, junto a todas las voluntarias de las capillas,
vimos con especial preocupación la situación
de soledad, pobreza y abandono que viven muchos abuelos y
abuelas, especialmente en la zona de chacras y se convirtió
en una de nuestras prioridades buscar la forma de acompañarlos,
visitarlos, asistirlos en necesidades puntuales, ayudarlos
en gestión de trámites… y sobre todo brindarles
una presencia cercana y fraterna.
En pleno otoño, cuando el frío patagónico
empezaba a hacerse sentir, al abuelo Juan –que vive
en una calle rural pegadito al alambrado de una chacra –
se le desmoronó una pared de su viejo ranchito de adobe.
Al estar solo y sin familiares cercanos, y no poder recibir
ninguna ayuda pública por no vivir en un barrio, la
situación motivó a dos voluntarias de Cáritas
de ese sector –Nilda Fuentes y Marianela Troncoso–
a movilizarse para buscar el modo de construirle al abuelo
una piecita nueva… En seguida empezaron a encontrar
corazones y brazos solidarios: jóvenes de las distintas
capillas de la parroquia y del Grupo Scout San Cayetano, vecinos
y vecinas, personal del Puesto Sanitario de Chacramonte, el
financiamiento de Cáritas diocesana… ¡y
manos a la obra! Hoy el abuelo Juan tiene su nueva casita
de material donde refugiarse del viento, la lluvia y el frío
y donde recibir con unos matecitos a sus amigas de Cáritas.
Para todos fue muy buena la experiencia de trabajo en conjunto,
y realmente pudimos experimentar que “Cáritas
somos todos”. En este día del voluntariado, demos
gracias a Dios por todos aquellos y aquellas que dan generosamente
de su tiempo y esfuerzo para construir una sociedad justa
y fraterna, más parecida al sueño del Padre
para la humanidad… Y pidámosle que no deje de
darnos un corazón compasivo y generoso como el de Jesús,
el Buen Samaritano”.
Hilda
Riva, Cáritas Quilmes
“Soy animadora zonal,
diocesana y parroquial y lo que me motiva a asumir una tarea
voluntaria es poder estar cerca del pobre, de quien sufre
situaciones de discriminación. Soy voluntaria desde
que descubrí que Dios me llamaba a este lugar y me
daba herramientas para hacerlo”.
María Inés
Fassio de Botto, Cáritas parroquial Nuestra Señora
del Perpetuo Socorro, Cáritas San Francisco
“Tengo 28 años
y hace cuatro que soy voluntaria en la Cáritas de mi
parroquia y tres que me desempeño como directora. El
mensaje del Evangelio hoy resuena más que nunca y me
llama a comprometerme con acciones concretas, con una mirada
compasiva hacia tantos hermanos que sufren necesidades materiales
y espirituales, con la necesidad de sentirse amado y escuchado,
de sentirse Hijo de Dios, es la cruz más pesada que
tienen hoy nuestros asistidos. El mundo está cansado
de palabras y promesas, por eso es necesario el compromiso
de todos con acciones concretas”.
Nidia Raquel Lissi,
Cáritas parroquial San Juan bautista de la localidad
de Brinkmann, Cáritas San Francisco
“Tengo 82 años
y soy directora de Cáritas parroquial. Soy voluntaria
de Cáritas desde 1982, hace 26 años que comencé
con este hermoso trabajo de ayudar a mis hermanos que más
lo necesitan. Lo que me impulsa y me da fuerzas para seguir
en este apostolado es la voluntad de ayudar, de seguir siendo
útil a toda la sociedad, especialmente a mis hermanos
que menos tienen”.
Nancy Coria, Cáritas
parroquial San Antonio de Padua, Las Heras, Cáritas
Mendoza
“Soy voluntaria desde
hace aproximadamente 7 años. Comencé en mi parroquia
y luego en Cáritas diocesana. Actualmente soy directora
de Cáritas San Antonio de Padua de Las Heras y entre
las actividades que llevamos adelante damos talleres de capacitación
en costura y de nutrición, tenemos un merendero y acompañamos
a 150 familias.
El voluntariado, más que una tarea, es un acto de amor
que nace de la voluntad de cada persona. Para mí, significa
retribuir un poco del amor que recibimos de Jesús todos
los días. A partir de una experiencia de Jesús,
te enamorás y optás por este apostolado.
La realidad de hoy hace nacer la necesidad de involucrarse
más, estar cerca de las familias, en la educación,
la salud y en todo lo relacionado con lo social. Los voluntarios
tenemos que buscar los medios para ayudar y eso, hoy en día,
cuesta y mucho. De todos modos, el amor de Jesús no
deja de sorprenderte a través de la transformación
de la gente”.
Yolanda Kessler,
Cáritas Catedral San Miguel Arcángel, diócesis
de San Miguel
“Soy voluntaria hace
17 años, actualmente soy directora de Cáritas
de la Catedral. Fundamentalmente, mi tarea es organizar y
animar a los voluntarios para que puedan seguir y estar con
la gente.
En este contexto del país y de mundo en el que la palabra
crisis resuena con tanta fuerza tengo un poco de miedo por
la realidad que estamos viviendo, especialmente por lo que
veo acá en la parroquia, donde aumentó la demanda
por parte de la gente, concretamente en el comedor.
La crisis asusta pero también me moviliza a actuar,
a asumir esta tarea de voluntaria. Tenemos que dar más
horas de nuestro tiempo porque en este momento como Cáritas
tenemos que estar ayudando más, movernos más
aún, no quedarnos paralizados por la crisis que hay
o la que va a venir. Por eso, en nuestra Cáritas seguimos
adelante, no nos alcanzan las manos para atender a nuestros
hermanos y salir a la calle…”
Ignacio Sosa, Cáritas
parroquial Nuestra Señora del Santo Rosario, Grand
Bourg, Cáritas San Miguel
“Estoy como voluntario
hace 7 años en Cáritas parroquial de Nuestra
Señora del Santo Rosario de Grand Bourg, en la diócesis
de San Miguel. Pensar en la gente que está en esa situación
de crisis me motiva a llevar adelante mi tarea, me impulsa
a ser voluntario. La crisis existe, es real, y frente a ella
trato de poner mi granito de arena en lo que sea.
En la parroquia preparo las bolsas de mercadería para
los voluntarios, que todos los meses se la ganan con el fruto
de su trabajo. Acompaño a las huertas comunitarias
y a algunas familiares. Atiendo a las personas que se acercan
a Cáritas, las escucho, trato de ver qué les
pasa, en que las podemos ayudar y, cuando es posible, les
damos trabajo en la parroquia. Trabajo también en relación
con las capillas, especialmente en la organización
de eventos parroquiales”.
Ana Bayá
Casal, Cáritas diocesana San Miguel
“En este contexto de crisis
que vive el país, las carencias de la gente y la situación
de desigualdad de oportunidades se ven claramente y esto nos
motiva a asumir nuestra tarea como voluntarios. Tenemos la
posibilidad de estar en una situación en la que cada
uno puede brindar algo a los demás que, tal vez, no
lo tendrían de otra manera.
Soy psicóloga y ejerzo mi profesión en Cáritas
como voluntaria desde hace doce años, coordinando actualmente
el área de Salud Mental que funciona en la sede diocesana,
donde brindamos atención psicológica y asesoramiento
a familias en situación de riesgo social, en forma
gratuita”.
Norma de Caula,
Cáritas parroquial de la localidad de Hernando, diócesis
de Villa María
“Trabajo en la contención
de los niños que concurren al comedor de Cáritas,
atiendo a las personas que vienen en busca de ayuda y además
ordeno la ropa que nos donan. Mi motivación para ser
voluntaria nace cuando descubro la necesidad de trabajar por
lo que menos tienen. Hoy en este contexto de crisis me siento
interpelada a hacer algo más por quienes tienen distintas
necesidades”.
Teresa Machado,
Comunidad Santísima Trinidad, de la Parroquia Cristo
Rey de Mar del Plata
“Soy voluntaria desde
1993 en el servicio de la caridad en la comunidad Santísima
Trinidad, de la parroquia Cristo Rey de Mar del Plata. Aquí
hacemos atención primaria a las personas que se acercan
por necesidades primordiales. Asimismo, buscamos favorecer
la promoción humana, acompañamos a las personas
tratando de que recuperen su dignidad a través de distintas
iniciativas: otorgamos micro créditos para emprendimientos
productivos junto al gobierno provincial y a la municipalidad
y llevamos adelante junto a Cáritas diocesana el “Fondo
Barrial para la Vivienda”, con el objetivo de que puedan
mejorar sus hogares. También trabajamos en red junto
a otras instituciones civiles o de otros credos. Organizamos
partidos y torneos de fútbol para sacar a los chicos
de la calle y de la droga. De esta manera, buscamos darles
contención, vamos haciendo lo necesario, dentro de
nuestras posibilidades, para transformar la realidad.
Lo que me motiva a ser voluntaria de Cáritas es el
amor por los hermanos, especialmente por aquellos que pasan
por situaciones difíciles. Lo aprendí de Jesús.
Quiero acompañarlos, escucharlos, estar con ellos.
Es difícil hablar de Dios a la gente que sufre. Así
se va descubriendo el verdadero sentido de la vocación
de cada uno: El Amor. Cáritas es Amor y Dios es Amor”
Miguel Ángel
Rivero, Cáritas diocesana Jujuy
“Soy voluntario en Cáritas
desde hace dos meses. La tarea concreta que realizo es de
animación y capacitación a las Cáritas
parroquiales de la diócesis de Jujuy y desde hace más
de diez años lo soy en ámbitos parroquiales
-animación de grupos misioneros, grupos de oración
y ministerios de música- y comunitarios: por ejemplo,
la Red para el desarrollo integral del niño y la familia
(REDINFA), en el ámbito de la cárcel.
Es verdad que estamos atravesando tiempos de crisis y para
algunos ésta palabra significa caos, para otros cambio
y para pocos, a los cuales adhiero, designa Oportunidad y
ésta es la otra razón de mi opción al
asumir este voluntariado. Creo que es un tiempo oportuno para
conocer las necesidades de la gente, las realidades diversas
por las que atraviesan y las capacidades con las que cuentan.
Un tiempo oportuno para crecer de otro modo, para ayudar con
nuevas estrategias y servir a la comunidad desde la perspectiva
de la Caridad Cristiana. Por eso para mí Cáritas
es el espacio que favorece esta inserción a través
del trabajo comunitario.
Soy Educador Sanitario y como tal hago hincapié principalmente
en la promoción de la salud, y en relación a
esto, el aspecto que más me llamo la atención
de Cáritas diocesana Jujuy y me animó a sumarme
es la promoción humana”.
María del
Carmen Hora, Cáritas San Roque, Bahía Blanca
“Estoy trabajando
desde hace 5 años y medio en Cáritas San Roque
y en la Capilla Madre de la Divina Providencia, ya que la
gente que nosotros atendemos vive en toda esa zona. Tratamos
de llegar a la gente necesitada, actualmente estamos llevando
adelante cursos, por ejemplo de peluquería, al que
concurren entre diez y doce personas y también de tejido.
A mí me motiva a ser voluntaria el hecho de poder ayudar
a la gente que necesita, buscar y ser un instrumento para
contribuir a que puedan salir de la crisis que están
pasando, es muy difícil porque a todos nos resulta
difícil. Por eso es que mediante una ayuda, tratamos
de incentivarlos a buscar un trabajo que puedan realizar y
de esa manera promoverse.”
Patricia del Carmen
Agüero, Cáritas Bahía Blanca
“Hace dos años estoy
en el equipo de vivienda y estoy trabajando en una comunidad
en la sociedad de fomento “Puertas al Sur”, en
el Barrio Villa Caracol. Soy tesorera del equipo de vivienda,
me encargo de recibir las cuotas cuando acceden al crédito
para la compra de materiales y también participo de
las encuestas a fin de conocer la realidad de las familias
y saber quiénes pueden acceder a los créditos.
Lo que me motiva a ser voluntaria es ver tanta necesidad,
particularmente acá en el Barrio ver que son muchas
las necesidades, tanto de alimentos como de ropa, de calzado
para los chicos. Charlamos con la gente y además de
darles el crédito para la vivienda, al acercarnos compartimos
con ellos sus historias, nos abren las puertas y eso es maravilloso.
Ricardo Fonte, parroquia
Nuestra Señora del Carmen - Diócesis de Bahía
Blanca
“Tengo 31 años
y formo parte de la comunidad de la parroquia Nuestra Señora
del Carmen de la ciudad de Tres Arroyos e integro su grupo
juvenil desde 2004. Trabajo con varios amigos en la parroquia,
el Grupo Maranatha, que cuenta con tres apostolados, particularmente
de servicio a los demás y a través de uno de
ellos, “Misioneros de la esperanza” junto a Cáritas
acompañamos a familias necesitadas. En este momento
estamos acompañando a una familia con diferentes problemáticas,
también visitamos a los abuelos que residen en geriátricos,
para compartir con ellos "la vida", de manera que
se sientan acompañados y, además de llevar adelante
diferentes proyectos. Para el año que viene la idea
es trabajar en algún barrio y poder hacer un trabajo
similar pero más abarcativo y coordinado con distintas
disciplinas e instituciones.
Lo que me motiva a llevar adelante este voluntariado parroquial
es la necesidad de llevar a Dios en nuestro corazón
cada día de nuestras vidas, y como sabemos que no podemos
hacerlo solos, nos unimos para hacerlo con más creatividad
e ingenio, de manera de poder caminar juntos en comunidad
y tratar de abrirnos a todos nuestros hermanos que necesiten
a Dios, porque sabemos y creemos que es la única manera
de poder transitar estos días en que la palabra crisis
resuena con tanta fuerza”.
Bubby Villafañe
Fuentes, Cáritas Cafayate
“Soy voluntario de Cáritas
desde el año 1992, trabajo en Cáritas diocesana
como tesorero y junto al director planificamos las actividades
que llevamos adelante. Trato de aplicar todo lo que aprendí
en los diferentes encuentros de los que participé y
también formo parte de mi Cáritas parroquial,
en la que fui director durante varios años.
Me motiva ser voluntario de Cáritas el compromiso ineludible,
la preferencia social por los más pobres, e intento
ser fiel a la iglesia para que desde la iglesia en su conjunto,
surja esa respuesta transformadora”
Independientemente de la problemática humana que se
genera en la crisis, nosotros somos gente de Iglesia, de Cáritas,
por lo que me preocupa la crisis que se origina por la indiferencia,
la que deriva y da lugar a todas las otras crisis, por la
ausencia de criterios y valores que nos guíen”.

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