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| Voluntarias
y voluntarios comparten su testimonio |
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Cáritas Gualeguaychú
La Casita de la solidaridad
“Nos sentimos re felices, damos todo lo que tenemos; verlos crecer en seguridad y que vean otro horizonte, es hermoso, muy gratificante”, expresa Susana María Garro, quien junto a Gustavo Chesini, su marido, coordinan “La Casita de Cáritas, Lucy Rocca de Rossi”, perteneciente a la parroquia San Juan Bautista y Beato Juan XXIII, de Cáritas Gualeguaychú.
“La solidaridad es dar y darse y eso hacemos cada día, con todo lo que implica, escuchar, acompañar, alentar y poner límites, que es difícil pero es lo que permite aprender y conocer”, agrega Gustavo. “La solidaridad es una vocación que permite ver y hacer las cosas de otra manera, ver la persona por dentro y por fuera, más profundamente”, complementa Susana.
“Estamos organizando un taller de armado y arreglo de bicicletas para varones de entre 11 y 14 años con el objetivo de formar en vez de informar, para prevenir y acompañar, para que dediquen su tiempo en algo que les guste y los entretenga, para que sea un espacio para compartir y dialogar”, explica Gustavo orgulloso del proyecto que tenía pendiente desde su juventud.
“Los chicos están ilusionados, esperando la fecha para comenzar. El hecho de que hagan talleres y adquieran nuevos aprendizajes en alguna actividad que les guste les hace sentir que pueden y les da fuerza para seguir, muchos al hacerlos retoman la escuela”, describe Susana.
“La Casita” ofrece diversos espacios de encuentro, capacitación y promoción humana. Brinda talleres recreativos para reforzar el aprendizaje, de alfabetización de adultos, de apoyo escolar primario y secundario, de ritmo y percusión, para acompañar a los padres en la educación de sus hijos, juegos didácticos para diferentes edades, talleres de corte, calzado, marroquinería y carpintería.
Los segundos sábados del mes integrantes y voluntarios organizan una feria americana en la cual exponen diversos productos a muy bajos precios: “Es un fenómeno barrial, en el cual ofrecemos explicaciones sobre las utilidades de los diferentes elementos de los cuales tal vez no se tenga suficiente información para que puedan aprovecharlos de la mejor manera”, especifica Susana.
Desde hace dos años, Susana y Gustavo brindan su tiempo a personas que sufren situaciones de pobreza y exclusión ofreciendo acompañamiento y capacitación en diferentes talleres. “Trabajamos para la promoción de las personas porque entendemos que con la pobreza económica vienen las otras pobrezas pero si les hacemos sentir que ellos pueden y saben, los ayudamos a seguir adelante”, concluye Susana.
Cáritas Bariloche
La solidaridad como filosofía de vida
“Siento que este es mi lugar en el mundo, me siento muy bien donando mi tiempo a quienes más lo necesitan, entiendo su dolor y me gratifica su agradecimiento y su retribución”, expresa María Graciela Vicentini, voluntaria de la parroquia San Francisco de Asís de Cáritas Bariloche.
La solidaridad fue un valor que María Graciela aprendió en su hogar: “Me crié en una familia en la que el ser solidario era un ejemplo, mi abuelo era italiano y ayudaba a los inmigrantes recién llegados, los albergaba en su casa hasta que consiguieran trabajo. Hoy, desde mi tarea me intereso por saber sobre la conformación de las familias, sus condiciones y necesidades para ver qué ofrecerles y cómo acompañarlos”, destaca.
Desde niña, María Graciela brinda su tiempo para acompañar a personas que sufren situaciones de pobreza y exclusión. “De chiquita fui voluntaria en parroquias de Buenos Aires y desde el 2008 estoy en Cáritas con un grupo en el que nos complementamos muy bien, realizamos trabajos de asistencia, con excluidos en trabajo, de cultura y de educación”.
Al mismo tiempo, colabora en talleres, asistencia, comidas, acompañamiento y en el ropero que la parroquia ofrece. “Recibimos donaciones, nos aseguramos que las prendas se encuentren en condiciones, las organizamos por rubro y talles y nos organizamos para realizar las entregas los martes”, detalla.
“Queremos acompañar y hacer sentir bien y dignas a las personas que se acercan por necesidad, les ofrecemos que brinden una colaboración a Cáritas a modo de retribución, para que no sientan que necesitan de una limosna sino que ellos se lo ganaron con su trabajo, así, muchas mujeres se suman a colaborar con el ropero”, describe.
La parroquia San Francisco de Asís de Cáritas Bariloche realiza un intenso trabajo de acompañamiento y promoción humana a partir de talleres de costura, que les permite a quienes participan hacer sus propias prendas y realizar ferias para recaudar fondos para compras de medicamentos. Talleres de tejidos y crochet y de cocina, para consumo personal y para comercializar. Actualmente, los talleres se encuentran suspendidos por trabajos de construcción que se están realizando en la parroquia.
Cáritas Rosario
Compartir, escuchar y entender, claves de la solidaridad
Solidaridad es más que dar la mano, es compartir, escuchar, entender y ver al otro; es pararse a sentir el dolor, la indignación y la alegría con la persona que tenemos al lado. Cuando uno lo hace así, da y recibe de corazón y no hay nada más gratificante”, describe Natividad Gómez, voluntaria e integrante del grupo de Mochileros del área de Emergencia de Cáritas Rosario.
“Hace dos años conocí uno de los talleres que hacían los Mochileros, me gustó me entusiasmé y me sumé. Al principio sentía un desafío enorme el estar con los chicos y me preguntaba ¿Nadie se da cuenta que esto está mal, que hay que ayudar? Pero, con el tiempo se sumaron voluntarios y armamos un lindo grupo. Hoy, somos muchos los que queremos cambiar las situaciones difíciles de personas que viven situaciones de pobreza y exclusión”.
Natividad coordina talleres de acompañamiento y contención para niños de Alto Verde y Triangulo, dos comunidades de la ciudad Villa Gobernador Gálvez, diócesis de Rosario. “Son barrios muy humildes a los que llegamos con el objetivo de compartir la merienda y trabajar la concientización sobre el medio ambiente”.
“A medida que nos fuimos conociendo, fueron surgiendo otras necesidades y comenzamos a trabajar diferentes temas y valores de los niños y sus contextos. El taller es un espacio de escucha y aprendizaje en donde además, compartimos experiencias y nos enriquecemos entre todos”, explica entusiasmada.
“Es una experiencia muy linda, la disfrutamos todos, los nenes esperan re contentos los sábados para tener el taller y, la espontaneidad y el cariño que nos dan nos hace sentir feliz; siento que toco el cielo con las manos, es muy lindo hacer lo que hacemos”, expresa emocionada.
Cáritas Oberá
La solidaridad, vocación de servicio
Desde los diez años Zulema Haydee Quintana, alias “Zulma”, se interesa en acompañar a las personas para que se descubran valiosas. Con más de 15 años de voluntariado en Cáritas, reconoce que “la solidaridad es vocación de servicio y necesita de organización y de trabajo en equipo” y, en ese sentido destaca “a lo largo de este tiempo hemos logrado un cambio en la organización del municipio y de toda la ciudad”.
Zulma trabaja en diferentes barrios de la periferia de la ciudad y en comunidades diocesanas. “Tratamos con ellos la ocupación de tierras y problemas de desalojos municipales, ya que muchos se vinieron acá al sentirse desplazados de las chacras. También, trabajamos para que la municipalidad les de un espacio donde puedan cultivar las tierras y acompañamos a las personas para que puedan aprovechar la fertilidad y sus siembras”, especifica.
“Nosotros entendemos que somos personas que tratamos con otras personas, los valoramos y buscamos promoverlos, enseñarles y aprender con ellos. Las comunidades Caballeriza y Tiro Federal tenían muchos problemas con los jóvenes por robos y violencia, a medida que fuimos trabajando con ellos la problemática disminuyó notablemente”, agrega.
A través de los espacios de encuentro y capacitación, Cáritas Oberá brinda herramientas y conocimientos sobre ciudadanía y para cubrir las necesidades básicas y urgentes. “Hace diez años atrás había serios problemas de desnutrición, realizamos un intenso, y fructífero trabajo de formación sobre cómo y qué sembrar en espacios chicos para obtener alimentos variados y nutritivos y mejorar la calidad de vida”, expresa orgullosa al recordar el logro alcanzado.
“Junto a las madres, con esfuerzo y, muchas veces, sin herramientas, conjugamos el verbo poder: porque yo puedo, vos podes y todos podemos y así, avanzamos”, explica Zulma al referirse a Neyke Chamigo, un espacio de acompañamiento y capacitación que la diocesana brinda para darle herramientas y alentar a las personas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.
Neyke Chamigo, es una expresión guaraní que su traducción al español sería “Vamos, no aflojes amigo” o “avancemos amigo”. Por eso, agrega: “me entusiasma y me genera gran satisfacción ver que las personas a quienes uno acompaña recuperan sus fuerzas, sus ganas y son multiplicadores”, expresa emocionada.
Cáritas Oberá realiza un intenso trabajo de promoción humana en comunidades que sufren situaciones de pobreza y exclusión, articulando con la Municipalidad, el Gobierno de la Provincia, el Estado Nacional y otras organizaciones.
Cáritas Buenos Aires – Vicaría Centro
Oficina de Empleo solidaria
En la Vicaría Centro de Cáritas Buenos Aires funciona una Oficina de Empleo que tiene como objetivo tender puentes entre las necesidades laborales de las personas más humildes y diversas empresas y particulares que requieren de algún tipo de servicio. Allí, Lucía Venturini (25) y Cleyder Juárez Zeta (34), ofrecen su servicio como voluntarios y descubren, en cada encuentro con otros, la posibilidad de experimentar una Caridad transformadora.
“Generamos un nexo entre empleados y empleadores. Generalmente nos visitan hombres y mujeres con muchas necesidades. Algunos no tienen trabajo, otros viven en situación de calle o en las parroquias”, describe Lucía, psicóloga de profesión, quien tres veces por semana, además de ofrecer su trabajo voluntario, brinda atención psicológica y contención a quienes lo requieren.
Por su parte, Cleyder, estudiante en la licenciatura de Recursos Humanos, se acercó a Cáritas un año atrás en busca de empleo y descubrió una realidad que hasta entonces desconocía: la de personas quienes debido a diversos problemas económicos y familiares se encuentran desempleados. “Me quedé para ayudar. Yo me encargo de conseguir cursos y talleres para quienes quieren formarse pero no pueden pagar sus estudios y a raíz de eso se ven imposibilitados de accede a un trabajo digno”, explica.
Ambos coinciden en que una de las principales riquezas de “poner la solidaridad en acción”, como expresaba la Madre Teresa de Calcuta, es la de tener la certeza de que con que cada voluntario puede aportar se pueden lograr grandes cosas. “Podemos compartir nuestros problemas y al mismo tiempo buscar una salida juntos”, asegura Lucía. “También -agrega Cleyder – es muy importante poder contribuir a la promoción de humana. Yo me contento con que algunas personas aprendan un oficio u obtengan conocimientos que les permita enfrentar con más herramientas el camino de la vida”.
“Las necesidades están a nuestra vista. Debemos hilar más fino en la cotidianeidad de la vida porque tan solo con escuchar a una persona, aunque uno crea que es poco se está ayudando mucho”, dice Lucía dirigiéndose a quienes tienen ganas de ayudar y aún no encontraron un espacio para hacerlo o no se animan. “Siempre, la solidaridad y las ganas de apoyar al prójimo son importantísimas. Una vez que este valor se pone en práctica es algo espectacular. Además, existen muchas organizaciones en las que se necesitan voluntarios y ese granito de arena que cada uno ofrece, por pequeño que parezca, suma mucho”, concluye Cleyder.
Aquellas empresas, organizaciones o particulares que deseen integrarse en calidad de empleadores a la Oficina de Empleo de Vicaría Centro de Cáritas Buenos Aires o quienes simplemente busquen trabajo comunicarse al 4302-1891 o vía mail a centro@caritasbsas.org.ar
Cáritas Tandil
Un invitación a experimentar la solidaridad
“Nací en un pueblo de La Pampa, un lugar en el que no había pobreza. A mis dieciocho años me mudé a Bahía Blanca, me acerqué a Cáritas y ahí descubrí que muchos hermanos sufrían duras necesidades. A partir de se momento soy voluntaria”, recuerda Paula Sañudo, integrante del grupo Fraterna Comunidad del Carmen que funciona en Cáritas parroquial Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Tandil, diócesis de Azul, provincia de Buenos Aires.
Inspirada el testimonio de entrega de la Beata Madre Teresa de Calcuta, desde hace veintitrés años Paula contiene, anima y acompaña la vida de hombres y mujeres que pertenecen a las comunidades más pobres de su diócesis con la certeza de que entregando parte de su tiempo y su dedicación contribuye a que toda la comunidad esté un poco mejor.
Al referirse a las iniciativas impulsadas desde la parroquia, Paula explica que “se trabaja en la autoconstrucción de viviendas y, junto con las familias, tenemos nuestra propia máquina para construir los bloques de cemento necesarios para la obra. También, atendemos un comedor comunitario, organizamos un servicio de ropería y ofrecemos el espacio físico dónde se brindan cursos de formación laboral con certificación oficial que son abiertos a toda la comunidad, en los oficios de electricidad, zinguería, panadería, peluquería y corte y confección”.
A través de las experiencias compartidas en estos espacios de encuentro, se identifica cada vez con mayor claridad la necesidad de contar con más voluntarios quienes con su tarea hagan posible que la solidaridad llegue a quienes más lo necesiten de la forma más rápida y ordena. “A veces tenemos muchas cosas para hacer pero no contamos con las manos y los corazones suficientes para poder concretarlas. De sumar a más voluntarios las acciones que impulsamos podrían llegar a más gente”.
El servicio hacia los demás constituye una parte importante en la vida de Paula y en la de los de los treinta voluntarios que día tras día, incansable y silenciosamente, toman a esta actividad solidaria como una de sus prioridades. “Ya no puedo dejar esto”, dice y afirma que el 40% de los integrantes de este grupo son personas pobres que ayudan a otras familias. “Porque uno siempre tiene algo para dar, ya sea escuchando a quienes sufren o dando un mano en lo que puedan. Por eso hacemos una invitación a quienes quieran donar su tiempo como voluntarios porque es un proceso muy lindo”, concluye.
Cáritas Prelaticia de Humahuaca
Animarse a vivir la solidaridad
“En la vida, uno contempla muchas cosas. Ver las carencias que padecen las personas y la necesidad de contar con un mayor número de voluntarios hicieron que desde que me jubilé, trabaje en Cáritas Prelaticia en distintas tareas que ocupan gran parte de mi tiempo”, expresa Rolando Cari (71), voluntario de Cáritas Humahuaca, quien desde hace ocho años impulsa y acompaña diversas actividades llevadas adelante junto a las comunidades más pobres de la zona.
Una de los programas en los que participa Rolando es el de Autoconstrucción de Viviendas, un proyecto familiar y comunitario en el que a través de reuniones grupales y de talleres de capacitación en oficios se procura la organización y autogestión del proceso en su totalidad. En otras palabras, son los hombres y mujeres que menos tienen quienes realmente consiguen salir adelante, recuperar su autoestima y descubrir y desarrollar sus propias capacidades favoreciendo la inclusión social de sus familias.
“Yo viví la situación de no tener una casa cómoda y para mí es una gran alegría poder ver como otros hermanos disfrutan de su propia casa y como también, unidos en familia generan ese calor necesario para conformar un hogar. Ya trabajamos con ocho poblaciones y actualmente lo estamos haciendo junto a las localidades de Cerro Colorado y La Quiaca. Allí, mi tarea es la de verificar la construcción, proveer de los materiales necesarios e incluso, pensar de qué manera podemos solucionar las dificultades que surgen en el camino”, describe Rolando.
Al ser consultado sobre el Día nacional de la Solidaridad, fecha en la que se conmemora el nacimiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta, Rolando reconoce en su testimonio de vida y servicio hacia los más pobres un ejemplo a seguir. “Es, sin duda, la Santa de nuestro tiempo. El es modelo de apóstol que necesita el mundo y que no puede ser ignorado. Tiene que ser nuestra motivación para seguir este camino tan importante que es el de estar atentos a la necesidad de nuestros hermanos por sobre todas las cosas”.
Por último, Rolando Cari invita a todas las personas quienes aún no lo hicieron, a vivir la experiencia de solidaridad y de servicio, que significa ofrecerse como voluntarios y poner de manifiesto el amor hacia lo demás. “Quienes tienen ganas deben de animarse porque cuando uno quiere, el tiempo para dedicarle esta tarea surge de una manera o de otra. Además, uno se siente reconfortado al saber que este es el mejor modo en que podemos comunicarnos con Cristo”.
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El voluntariado en Cáritas
es mucho más que una opción filantrópica.
Es una vocación. Es un llamado de Dios a vivir el amor,
haciéndonos prójimos de los hermanos que sufren.
El compromiso por la Justicia y la Solidaridad de quienes
asumen el voluntariado se alimenta en la esperanza compartida
de que es posible un mundo mejor para todos.
Los siguientes testimonios
provienen de distintos puntos del país y pertenecen
a voluntarias y voluntarios que comparten sus vivencias, sus
desafíos y su gratitud a Jesús por la posibilidad
de reconocerlo cotidianamente en los rostros y las necesidades
de los pobres.
Lucas Rodríguez, voluntario
en el Espacio Educativo Emáus de Colonia Osvaldo y
Colonia San Francisco, Cáritas Añatuya
“Yo soy voluntario del Espacio Educativo Emaús
de Cáritas Colonia Osvaldo y Colonia San Francisco
de la diócesis de Añatuya y noto que, a veces,
no es suficiente el acompañamiento que reciben los
niños en el colegio o en sus hogares para hacer las
tareas escolares. Acá hay una gran deserción
y muchos niños repiten de grado.
Por eso, desde nuestros humildes conocimientos les ofrecemos
apoyo escolar. Les enseñamos a sumar, a restar, pero
también les enseñamos valores como el respeto,
el compartir y la solidaridad. Estoy convencido que la solidaridad
es mirar, que es mucho más que simplemente ver, y reconocer
al otro en sus necesidades, en su realidad, y acercarnos.
Existen muchas carencias materiales y espirituales y con lo
que cada uno hace pareciera que no se consigue revertir la
situación actual pero… el más mínimo
gesto puede cambiar algo en las personas.
Acompáñennos! Porque cuantos más seamos
los que intentamos ayudar a las personas a que mejoren su
vida es mucho mejor. Con el apoyo de todos y de cada uno se
pueden lograr muchas cosas, de a poco, pero es un cambio.
Además, nunca me sentí tan bien como cuando
veo el rostro de los niños sonriendo. Todo lo que doy
de mí en el centro educativo las familias me lo devuelven
en afecto y cariño y eso es algo que no cambio por
nada”.
Jorgelina Madroñal,
voluntaria de la parroquia Sagrada Família, Cáritas
Morón
“Yo soy voluntaria en Cáritas
parroquial Sagrada Familia de Haedo. Estoy como encargada
del ropero y junto a mis compañeras de equipo ayudo
en la organización de la ropa, de alimentos y también
frazadas y utensilios de cocina que son entregados a las familias
que más lo necesitan.
Los sábados, contamos con la participación de
asistentes sociales y psicólogas quienes conversan
con las personas, las escuchan y les brindan la información
necesaria para que puedan realizar los trámites de
la jubilación y de los subsidios que les corresponden
en la municipalidad.
Un día comenzamos a ver que en la estación de
trenes de Haedo había muchos hombres que vivían
en situación de calle y los invitamos a que se acerquen
a la parroquia para tomar un mate cocido calentito. Al compartirnos
sus historias de vida descubrimos que tenían problemas
de violencia familiar, alcoholismo, drogadicción calentito
y juntos empezamos a pensar la manera de ayudarlos para que
ellos consigan estar un poco mejor.
Para mí la solidaridad, es esto, es dar amor, y eso
se siente en el corazón. Tenemos que dar amor, primero
en nuestro hogar y también, debemos ser capaces de
ver que afuera hay gente que nos necesita. Dar amor al prójimo
es dejar lo tuyo por un ratito y ponerte en la piel del hermano.
Yo me siento recompensada al ver que algunas personas me recuerdan
y me llaman por mi nombre porque eso quiere decir que algo
bueno hiciste por ellos, te tienen presente. En Cáritas
tenemos a Dios como guía, como Maestro y, desde Él,
todo para los demás.
Invito a otros a que salgamos un poco de nuestro propio mundo
y que abramos los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor.
Abrir la puerta de calle nos basta para saber que hay hermanos
nos necesitan y entonces sentir la necesidad de acercarnos
para ser solidarios”.
Alicia
Ramírez, voluntaria en Cáritas de la Prelatura
de Esquel
“Para mí, la solidaridad es estar atenta a la
necesidad del hermano y salir a su encuentro con vocación
de servicio y con ganas de prestar ayuda. Hay muchas formas
de ser solidario: visitando a los ancianos, a los enfermos
y a todos quienes necesitan de nuestra compañía.
Yo soy voluntaria en Cáritas de la Prelatura de Esquel
y acá hacemos un poco de todo. Desde lo más
pequeño, como puede ser poner flores frescas para que
al encontrarnos con otros estemos en un lugar un poco mejor
hasta preparar la ropa y los alimentos que luego son entregados
a los hermanos a quienes más les hace falta.
Con el simple acto de aportar algo para que los demás
se sientan mejor, ya estamos haciendo mucho. Preparando la
merienda a los chicos que asisten a los comedores en los que
se les brinda una copa de leche o saliendo a buscar algo que
está haciendo falta se colabora mucho.
Hay mucha gente que tiene ganas de trabajar por el otro, por
eso, cada gesto que hagamos hay que asumirlo con compromiso,
con cariño, con el entusiasmo de compartir. Desde la
certeza de que lo poco o mucho que podamos ya es una manera
de acercarnos a quienes nos necesitan.
Mi servicio, el tiempo que dono voluntariamente me genera
una satisfacción personal muy grande porque sé
que estoy haciendo cosas que permiten que algunas personas,
especialmente los más pobres, consigan estar mejor”.
Isabel Mencio, directora
de Cáritas San Miguel Arcángel, Cáritas
Formosa
“Aunque vivimos en un mundo muy acelerado, en Cáritas
San Miguel Arcángel, confirmamos todos los días
que los argentinos somos un pueblo muy solidario. Durante
la última Colecta Anual los formoseños demostraron
su generosidad al compartir con quienes menos tienen, y eso,
renueva la esperanza.
Aquí, ofrecemos capacitaciones en peluquería,
cosmética personal, corte y confección y panadería,
procurando que sean nuestros hermanos quienes logren salir
adelante generando sus propios medios. También, tenemos
el servicio de ayuda inmediata, que son los comedores y el
ropero, porque aún hay muchas familias que sufren duras
realidades de marginación.
A quienes aún no encontraron su forma ayudar ¡los
invito a ponerse las pilas! Hay mucha gente que quiere se
voluntaria y no se anima. Les recomiendo que se animen, que
abran su corazón al Señor, que salgan a caminar
por su comunidad para darse cuenta que hay mucha gente que
nos necesita.
Eso es lo que hay que hacer, salir del hogar. Ser solidario
es estar atento a las necedades de nuestros hermanos y poder
compartir aquello que tenemos.
Este servicio de voluntariado que ofrezco me devuelve salud
para mí y para mi familia. Me mantiene ocupada, voy
de acá para allá, se que puedo levantarme todos
los días y hacer cosas. Además, la gente siempre
te devuelve una gran sonrisa, los chicos te abrazan, te dan
felicidad ¡Qué poder es ver a los niños
alegres! Eso da esperanza, te hace amar. Cuando estás
es compañía del Señor nada te puede detener”.
Norma
Fernández, Programa Promoción de Familias Emprendedoras
(PROFEM) de Cáritas Lomas de Zamora.
“En 2007 me acerqué
a Cáritas como emprendedora y con una inversión
mínima mi familia pudo acceder a un horno. Desde entonces
nuestra vida cambió mucho. ¡Hoy tenemos una pizzería!
Y ahora soy voluntaria del a través del cual ayudo
a otras familias como la mía para que salgan adelante,
para que vean que con trabajo todo se puede y por suerte,
muchas personas lo están logrando.
Soy cristiana y eso es muy lindo porque se está despierto,
ya no te detienen las cosas de este mundo. Yo quisiera que
todo el mundo se despierte, por eso, a quienes tienen ganas
de ayudar, les diría la palabra: tiempo. Sean voluntarios,
no en el tiempo que les sobra, sino en el que les falta, porque
la satisfacción de saber que otro progresa es tan grande
que uno logra organizarse para donar ese rato. No tengan miedo,
acérquense”.
Marisel Rodríguez, Cáritas parroquial Ntra.
Sra. de los Dolores, Cáritas Azul
“En 2005 vine a estudiar a Tandil y sentía la
necesidad de hacer algo. Me acerqué a la Capilla Nuestra
Señora de los Dolores que tenía un convenio
de prácticas solidarias con mi facultad. Fue entonces
que comencé a dar apoyo escolar a los más pequeños
y eso modificó mi vida, porque los chicos me dan mucho
más de lo que yo les puedo entregar.
El convenio se terminaba pero yo quería seguir y ¡ya
hace cuatro años que estoy acá! Me hace muy
feliz ayudar a otros y ellos me ayudan a mí permitiéndome
compartir la vida, que es hermosa. Por eso, a las personas
que tengan ganas de ser voluntarios, les digo que se animen
porque ésta es una experiencia muy reconfortante”.
Virginia Borda,
Centro Comunitario María de Nazaret de San Francisco
Solano, Cáritas Quilmes
“En 1989 yo quería
abrir un comedor infantil para sacar de la desnutrición
a los chicos de mi barrio y cuando me acerqué a Cáritas
conocí otra visión: no se trata sólo
de dar alimento, sino de despertar al hermano para que crezca
en sabiduría.
Ayudo a otras personas porque la Biblia nos lo enseña
y porque en mi infancia sufrí la misma realidad que
hoy viven nuestros hermanos más pequeños: duermen
en la calle, están desnutridos, no tienen acceso a
la salud ni a la educación. Eso es lo que me motiva
día a día a transmitirles amor, para que ellos
no vivan lo mismo que me tocó a mí. Sueño
con un mundo mejor, por eso les pido a todos que no nos quedemos.
Estoy convencida de que es posible un cambio porque yo pude
cambiar de adulta. Además, siempre hay un hermano que
nos necesita”.
Guillermo José Farías, Mochilero para la Emergencia
de Cáritas
Orán
“Hace dos años, mi
reloj se detuvo y perdí un colectivo en el que estaba
previsto que yo viaje. Lamentablemente el micro sufrió
un accidente en el que falleció mucha gente amiga.
A partir de ese momento sentí la necesidad de acercarme
a la Iglesia y empecé a formar parte de los Mochileros
para la Emergencia de Cáritas. Me sentía bien
compartiendo, yendo a los comedores, animando y acompañando
a las personas y, de a poco me fui dando cuenta de qué
se trataba.
Es muy lindo saber que a uno lo tienen en cuenta por eso,
a quien tenga ganas de ayudar yo le digo que se acerque. Yo
fui recibido con los brazos abiertos, además la gratificación
que se experimenta es muy grande porque siempre, siempre,
es más lo que uno recibe que lo que da”.
Ignacio Maidana, Cáritas parroquial San Antonio de
Padua, Cáritas San Martín
“Tengo 76 años y soy
profesor de educación física jubilado. En 2007
quería saber si podía ayudar con lo que se sé
hacer, que es enseñar. Me acerqué a la parroquia
San Antonio de Padua donde me invitaron a participar en un
grupo de abuelos que se llama “Los Corazones de San
Antonio” y, a través de distintas técnicas
y metodologías, hacemos un poco de actividad física,
empezamos a jugar, a bailar y a divertirnos.
Mi vida cambió mucho porque ahora tengo nuevos amigos
con quién compartir la vida. Por eso, a aquellos que
quieran ayudar y no sepan cómo, les recomiendo que
pregunten, que no sean tímidos. Yo toqué puertas
y pude ayudar, pero también me ayudaron a mí.
Haciendo cosas pequeñas, uno puede dar una mano enorme”.
Pablo
Barrionuevo, técnico constructivo del equipo de vivienda
de Cáritas Cruz de Eje
“Yo me acerqué a Cáritas a fines de 2006
a pedido del Padre Pedro López, quien me convocó
para trabajar como técnico en el Programa de Autoconstrucción
de 48 viviendas en mi comunidad, Villa de Soto, y partir de
ese momento mi vida cambió un cien por cien.
Yo creo que a causa de la vorágine de nuestro trabajo,
muchas veces no nos detenemos a pensar en las personas que
pasan a nuestro lado pero ahora, soy conciente de que con
lo que uno sabe hacer puede aportar para mejorar la calidad
de familias enteras. Si uno consigue estar bien, pero los
que están a nuestro alrededor no lo están, nunca
se va a poder estar bien del todo. ¡Por eso sigo trabajando
en la autoconstrucción de 148 nuevos hogares!”
Federico
Nantes, Cáritas parroquial de San José Obrero
de Chacra Monte, parroquia Cristo Resucitado de General Roca,
Cáritas Alto Valle
“Soy religioso marianista
y colaboro con la misión de Cáritas en la parroquia
Cristo Resucitado, de General Roca desde hace dos años.
En este tiempo, junto a todas las voluntarias de las capillas,
vimos con especial preocupación la situación
de soledad, pobreza y abandono que viven muchos abuelos y
abuelas, especialmente en la zona de chacras y se convirtió
en una de nuestras prioridades buscar la forma de acompañarlos,
visitarlos, asistirlos en necesidades puntuales, ayudarlos
en gestión de trámites… y sobre todo brindarles
una presencia cercana y fraterna.
En pleno otoño, cuando el frío patagónico
empezaba a hacerse sentir, al abuelo Juan –que vive
en una calle rural pegadito al alambrado de una chacra –
se le desmoronó una pared de su viejo ranchito de adobe.
Al estar solo y sin familiares cercanos, y no poder recibir
ninguna ayuda pública por no vivir en un barrio, la
situación motivó a dos voluntarias de Cáritas
de ese sector –Nilda Fuentes y Marianela Troncoso–
a movilizarse para buscar el modo de construirle al abuelo
una piecita nueva… En seguida empezaron a encontrar
corazones y brazos solidarios: jóvenes de las distintas
capillas de la parroquia y del Grupo Scout San Cayetano, vecinos
y vecinas, personal del Puesto Sanitario de Chacramonte, el
financiamiento de Cáritas diocesana… ¡y
manos a la obra! Hoy el abuelo Juan tiene su nueva casita
de material donde refugiarse del viento, la lluvia y el frío
y donde recibir con unos matecitos a sus amigas de Cáritas.
Para todos fue muy buena la experiencia de trabajo en conjunto,
y realmente pudimos experimentar que “Cáritas
somos todos”. En este día del voluntariado, demos
gracias a Dios por todos aquellos y aquellas que dan generosamente
de su tiempo y esfuerzo para construir una sociedad justa
y fraterna, más parecida al sueño del Padre
para la humanidad… Y pidámosle que no deje de
darnos un corazón compasivo y generoso como el de Jesús,
el Buen Samaritano”.
Hilda
Riva, Cáritas Quilmes
“Soy animadora zonal,
diocesana y parroquial y lo que me motiva a asumir una tarea
voluntaria es poder estar cerca del pobre, de quien sufre
situaciones de discriminación. Soy voluntaria desde
que descubrí que Dios me llamaba a este lugar y me
daba herramientas para hacerlo”.
María Inés
Fassio de Botto, Cáritas parroquial Nuestra Señora
del Perpetuo Socorro, Cáritas San Francisco
“Tengo 28 años
y hace cuatro que soy voluntaria en la Cáritas de mi
parroquia y tres que me desempeño como directora. El
mensaje del Evangelio hoy resuena más que nunca y me
llama a comprometerme con acciones concretas, con una mirada
compasiva hacia tantos hermanos que sufren necesidades materiales
y espirituales, con la necesidad de sentirse amado y escuchado,
de sentirse Hijo de Dios, es la cruz más pesada que
tienen hoy nuestros asistidos. El mundo está cansado
de palabras y promesas, por eso es necesario el compromiso
de todos con acciones concretas”.
Nidia Raquel Lissi,
Cáritas parroquial San Juan bautista de la localidad
de Brinkmann, Cáritas San Francisco
“Tengo 82 años
y soy directora de Cáritas parroquial. Soy voluntaria
de Cáritas desde 1982, hace 26 años que comencé
con este hermoso trabajo de ayudar a mis hermanos que más
lo necesitan. Lo que me impulsa y me da fuerzas para seguir
en este apostolado es la voluntad de ayudar, de seguir siendo
útil a toda la sociedad, especialmente a mis hermanos
que menos tienen”.
Nancy Coria, Cáritas
parroquial San Antonio de Padua, Las Heras, Cáritas
Mendoza
“Soy voluntaria desde
hace aproximadamente 7 años. Comencé en mi parroquia
y luego en Cáritas diocesana. Actualmente soy directora
de Cáritas San Antonio de Padua de Las Heras y entre
las actividades que llevamos adelante damos talleres de capacitación
en costura y de nutrición, tenemos un merendero y acompañamos
a 150 familias.
El voluntariado, más que una tarea, es un acto de amor
que nace de la voluntad de cada persona. Para mí, significa
retribuir un poco del amor que recibimos de Jesús todos
los días. A partir de una experiencia de Jesús,
te enamorás y optás por este apostolado.
La realidad de hoy hace nacer la necesidad de involucrarse
más, estar cerca de las familias, en la educación,
la salud y en todo lo relacionado con lo social. Los voluntarios
tenemos que buscar los medios para ayudar y eso, hoy en día,
cuesta y mucho. De todos modos, el amor de Jesús no
deja de sorprenderte a través de la transformación
de la gente”.
Yolanda Kessler,
Cáritas Catedral San Miguel Arcángel, diócesis
de San Miguel
“Soy voluntaria hace
17 años, actualmente soy directora de Cáritas
de la Catedral. Fundamentalmente, mi tarea es organizar y
animar a los voluntarios para que puedan seguir y estar con
la gente.
En este contexto del país y de mundo en el que la palabra
crisis resuena con tanta fuerza tengo un poco de miedo por
la realidad que estamos viviendo, especialmente por lo que
veo acá en la parroquia, donde aumentó la demanda
por parte de la gente, concretamente en el comedor.
La crisis asusta pero también me moviliza a actuar,
a asumir esta tarea de voluntaria. Tenemos que dar más
horas de nuestro tiempo porque en este momento como Cáritas
tenemos que estar ayudando más, movernos más
aún, no quedarnos paralizados por la crisis que hay
o la que va a venir. Por eso, en nuestra Cáritas seguimos
adelante, no nos alcanzan las manos para atender a nuestros
hermanos y salir a la calle…”
Ignacio Sosa, Cáritas
parroquial Nuestra Señora del Santo Rosario, Grand
Bourg, Cáritas San Miguel
“Estoy como voluntario
hace 7 años en Cáritas parroquial de Nuestra
Señora del Santo Rosario de Grand Bourg, en la diócesis
de San Miguel. Pensar en la gente que está en esa situación
de crisis me motiva a llevar adelante mi tarea, me impulsa
a ser voluntario. La crisis existe, es real, y frente a ella
trato de poner mi granito de arena en lo que sea.
En la parroquia preparo las bolsas de mercadería para
los voluntarios, que todos los meses se la ganan con el fruto
de su trabajo. Acompaño a las huertas comunitarias
y a algunas familiares. Atiendo a las personas que se acercan
a Cáritas, las escucho, trato de ver qué les
pasa, en que las podemos ayudar y, cuando es posible, les
damos trabajo en la parroquia. Trabajo también en relación
con las capillas, especialmente en la organización
de eventos parroquiales”.
Ana Bayá
Casal, Cáritas diocesana San Miguel
“En este contexto de crisis
que vive el país, las carencias de la gente y la situación
de desigualdad de oportunidades se ven claramente y esto nos
motiva a asumir nuestra tarea como voluntarios. Tenemos la
posibilidad de estar en una situación en la que cada
uno puede brindar algo a los demás que, tal vez, no
lo tendrían de otra manera.
Soy psicóloga y ejerzo mi profesión en Cáritas
como voluntaria desde hace doce años, coordinando actualmente
el área de Salud Mental que funciona en la sede diocesana,
donde brindamos atención psicológica y asesoramiento
a familias en situación de riesgo social, en forma
gratuita”.
Norma de Caula,
Cáritas parroquial de la localidad de Hernando, diócesis
de Villa María
“Trabajo en la contención
de los niños que concurren al comedor de Cáritas,
atiendo a las personas que vienen en busca de ayuda y además
ordeno la ropa que nos donan. Mi motivación para ser
voluntaria nace cuando descubro la necesidad de trabajar por
lo que menos tienen. Hoy en este contexto de crisis me siento
interpelada a hacer algo más por quienes tienen distintas
necesidades”.
Teresa Machado,
Comunidad Santísima Trinidad, de la Parroquia Cristo
Rey de Mar del Plata
“Soy voluntaria desde
1993 en el servicio de la caridad en la comunidad Santísima
Trinidad, de la parroquia Cristo Rey de Mar del Plata. Aquí
hacemos atención primaria a las personas que se acercan
por necesidades primordiales. Asimismo, buscamos favorecer
la promoción humana, acompañamos a las personas
tratando de que recuperen su dignidad a través de distintas
iniciativas: otorgamos micro créditos para emprendimientos
productivos junto al gobierno provincial y a la municipalidad
y llevamos adelante junto a Cáritas diocesana el “Fondo
Barrial para la Vivienda”, con el objetivo de que puedan
mejorar sus hogares. También trabajamos en red junto
a otras instituciones civiles o de otros credos. Organizamos
partidos y torneos de fútbol para sacar a los chicos
de la calle y de la droga. De esta manera, buscamos darles
contención, vamos haciendo lo necesario, dentro de
nuestras posibilidades, para transformar la realidad.
Lo que me motiva a ser voluntaria de Cáritas es el
amor por los hermanos, especialmente por aquellos que pasan
por situaciones difíciles. Lo aprendí de Jesús.
Quiero acompañarlos, escucharlos, estar con ellos.
Es difícil hablar de Dios a la gente que sufre. Así
se va descubriendo el verdadero sentido de la vocación
de cada uno: El Amor. Cáritas es Amor y Dios es Amor”
Miguel Ángel
Rivero, Cáritas diocesana Jujuy
“Soy voluntario en Cáritas
desde hace dos meses. La tarea concreta que realizo es de
animación y capacitación a las Cáritas
parroquiales de la diócesis de Jujuy y desde hace más
de diez años lo soy en ámbitos parroquiales
-animación de grupos misioneros, grupos de oración
y ministerios de música- y comunitarios: por ejemplo,
la Red para el desarrollo integral del niño y la familia
(REDINFA), en el ámbito de la cárcel.
Es verdad que estamos atravesando tiempos de crisis y para
algunos ésta palabra significa caos, para otros cambio
y para pocos, a los cuales adhiero, designa Oportunidad y
ésta es la otra razón de mi opción al
asumir este voluntariado. Creo que es un tiempo oportuno para
conocer las necesidades de la gente, las realidades diversas
por las que atraviesan y las capacidades con las que cuentan.
Un tiempo oportuno para crecer de otro modo, para ayudar con
nuevas estrategias y servir a la comunidad desde la perspectiva
de la Caridad Cristiana. Por eso para mí Cáritas
es el espacio que favorece esta inserción a través
del trabajo comunitario.
Soy Educador Sanitario y como tal hago hincapié principalmente
en la promoción de la salud, y en relación a
esto, el aspecto que más me llamo la atención
de Cáritas diocesana Jujuy y me animó a sumarme
es la promoción humana”.
María del
Carmen Hora, Cáritas San Roque, Bahía Blanca
“Estoy trabajando
desde hace 5 años y medio en Cáritas San Roque
y en la Capilla Madre de la Divina Providencia, ya que la
gente que nosotros atendemos vive en toda esa zona. Tratamos
de llegar a la gente necesitada, actualmente estamos llevando
adelante cursos, por ejemplo de peluquería, al que
concurren entre diez y doce personas y también de tejido.
A mí me motiva a ser voluntaria el hecho de poder ayudar
a la gente que necesita, buscar y ser un instrumento para
contribuir a que puedan salir de la crisis que están
pasando, es muy difícil porque a todos nos resulta
difícil. Por eso es que mediante una ayuda, tratamos
de incentivarlos a buscar un trabajo que puedan realizar y
de esa manera promoverse.”
Patricia del Carmen
Agüero, Cáritas Bahía Blanca
“Hace dos años estoy
en el equipo de vivienda y estoy trabajando en una comunidad
en la sociedad de fomento “Puertas al Sur”, en
el Barrio Villa Caracol. Soy tesorera del equipo de vivienda,
me encargo de recibir las cuotas cuando acceden al crédito
para la compra de materiales y también participo de
las encuestas a fin de conocer la realidad de las familias
y saber quiénes pueden acceder a los créditos.
Lo que me motiva a ser voluntaria es ver tanta necesidad,
particularmente acá en el Barrio ver que son muchas
las necesidades, tanto de alimentos como de ropa, de calzado
para los chicos. Charlamos con la gente y además de
darles el crédito para la vivienda, al acercarnos compartimos
con ellos sus historias, nos abren las puertas y eso es maravilloso.
Ricardo Fonte, parroquia
Nuestra Señora del Carmen - Diócesis de Bahía
Blanca
“Tengo 31 años
y formo parte de la comunidad de la parroquia Nuestra Señora
del Carmen de la ciudad de Tres Arroyos e integro su grupo
juvenil desde 2004. Trabajo con varios amigos en la parroquia,
el Grupo Maranatha, que cuenta con tres apostolados, particularmente
de servicio a los demás y a través de uno de
ellos, “Misioneros de la esperanza” junto a Cáritas
acompañamos a familias necesitadas. En este momento
estamos acompañando a una familia con diferentes problemáticas,
también visitamos a los abuelos que residen en geriátricos,
para compartir con ellos "la vida", de manera que
se sientan acompañados y, además de llevar adelante
diferentes proyectos. Para el año que viene la idea
es trabajar en algún barrio y poder hacer un trabajo
similar pero más abarcativo y coordinado con distintas
disciplinas e instituciones.
Lo que me motiva a llevar adelante este voluntariado parroquial
es la necesidad de llevar a Dios en nuestro corazón
cada día de nuestras vidas, y como sabemos que no podemos
hacerlo solos, nos unimos para hacerlo con más creatividad
e ingenio, de manera de poder caminar juntos en comunidad
y tratar de abrirnos a todos nuestros hermanos que necesiten
a Dios, porque sabemos y creemos que es la única manera
de poder transitar estos días en que la palabra crisis
resuena con tanta fuerza”.
Bubby Villafañe
Fuentes, Cáritas Cafayate
“Soy voluntario de Cáritas
desde el año 1992, trabajo en Cáritas diocesana
como tesorero y junto al director planificamos las actividades
que llevamos adelante. Trato de aplicar todo lo que aprendí
en los diferentes encuentros de los que participé y
también formo parte de mi Cáritas parroquial,
en la que fui director durante varios años.
Me motiva ser voluntario de Cáritas el compromiso ineludible,
la preferencia social por los más pobres, e intento
ser fiel a la iglesia para que desde la iglesia en su conjunto,
surja esa respuesta transformadora”
Independientemente de la problemática humana que se
genera en la crisis, nosotros somos gente de Iglesia, de Cáritas,
por lo que me preocupa la crisis que se origina por la indiferencia,
la que deriva y da lugar a todas las otras crisis, por la
ausencia de criterios y valores que nos guíen”.

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