La Economía Social participa en la ayuda a los más vulnerables

“La agroecología es un modelo de producción vinculado al medio ambiente; es sostenible desde el punto de vista social y económico y se plantea como una alternativa a la producción agroindustrial y a los efectos del cambio climático. Este modelo, desarrollado principalmente por productores a pequeña escala a través de la agricultura familiar y comunitaria, contribuye sustancialmente a la seguridad alimentaria a nivel local y nacional, pero también internacional”.

Visión de la agroecología según el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), Bolivia

 

En un escenario tan complejo como el que atravesamos en estos días, los referentes diocesanos que forman parte de la Red de Economía Social y Solidaria de Cáritas Argentina (Ecosol), se organizan para acompañar las diferentes situaciones que van surgiendo, como respuesta a las múltiples necesidades que requieren aquellas personas que acompañan. En cada territorio y según las características propias del lugar surgen, crecen y se desarrollan propuestas de trabajo que los productores y/o emprendedores de la economía social protagonizan de un modo particular en estos tiempos.

Desde la Diócesis de Corrientes, comparten con mucha alegría algunos de los logros que pudieron concretar, en medio de la situación de aislamiento social y preventivo, como un modo de enfrentar la pandemia. En este marco, y con el apoyo del Convenio que se firmó entre Cáritas y Unicef para la asistencia alimentaria a las comunidades, se acompañó a dos parroquias ubicadas en las afueras de la ciudad capital, mediante la entrega a 80 familias de un módulo alimentario y de higiene, junto a un bolsón de productos frescos.

¿Y cuál es la particularidad de dicho bolsón? Que el mismo fue adquirido a productores de la ciudad de Corrientes y que fueron especialmente preparados con productos de las huertas y chacras de siete familias localizadas en el Barrio Esperanza (ubicado en la periferia, a unos 12 km del centro correntino), donde viven familias que alternan sus actividades entre la producción propia (huerta familiar, emprendimientos y artesanías) y el trabajo temporario e informal.

Dentro del marco del convenio mencionado, pero en la localidad de San Miguel (en el interior de la provincia) se replicó la misma experiencia de inclusión del bolsón de productos frescos para la asistencia a 40 familias. Allí también se gestionó la compra a pequeños productores locales, quienes a raíz del aislamiento obligatorio han visto perjudicado su sistema de comercialización habitual.

La Comisión Diocesana tuvo una importante participación, ya que fue quien tomó la decisión de incluir estos productos frescos como elementos esenciales en la dieta de las familias. Fue así que se concretó la inclusión de dichos productos, tras extensas charlas con el equipo Ecosol de Corrientes y la colaboración de miembros de otras Áreas, convencidos no sólo de la imperiosa necesidad de incorporar alimentos sanos y saludables a las mesas de los más vulnerables, sino como un modo de ayudar a sostener la actividad productiva de otras familias que siguen apostando al trabajo de la tierra.

La foto que ilustra la nota es de una de las familias productoras, los hermanos Torres, que continúan con el legado de sus padres, trabajando en la producción de alimentos saludables y el cuidado del medio ambiente.