Presencia de Cáritas en la Región Patagonia

Disfrutar de la nieve es una de las experiencias más hermosas que Dios nos regala y nuestra extensa Patagonia es testigo privilegiado de esta maravilla. Muchos de nosotros guardamos el recuerdo de increíbles vacaciones, el viaje de egresados o la luna de miel. Pero, cuando no tenemos  agua porque las cañerías se congelaron, cuando escasea el carbón para calentar la casa y la garrafa apenas alcanza para cocinar, cuando el peso de la nieve amenaza con hundir el techo de la vivienda precaria, cuando nos encontramos sobreviviendo en situación de calle, el invierno patagónico pierde rápidamente su romanticismo. Si a estas realidades que padecen tantos hermanos le agregamos la actual pandemia y sus consecuencias sociales y económicas, el panorama es aún más sombrío.

Por eso, desde el inicio de la cuarentena y, especialmente, con la llegada del frío intenso, las Cáritas diocesanas y parroquiales de la región trabajan incansablemente junto a sus voluntarios, organizando diversas acciones y campañas para acercar alivio y asistencia a las familias más afectadas. Conversamos con Cáritas BarilocheCáritas Alto Valle (Río Negro), Cáritas Esquel (Chubut) y Cáritas Río Gallegos (Santa Cruz) para conocer la realidad particular que se vive en cada provincia y la labor incesante que llevan adelante, procurando abarcar las necesidades más variadas y urgentes.

Prioridad uno, el alimento

Como ocurrió en todo el país, el aislamiento social y preventivo por la cuarentena reemplazó los platos de los comedores por viandas y las mesas compartidas por filas a lo largo de la vereda. Asimismo, la demanda se multiplicó de manera dramática con el correr de las semanas. Según el último relevamiento (julio 2020) Cáritas Esquel está asistiendo con alimentos a más de 9 mil personas (el 14 por ciento de la población prelaticia), de las cuales, el 64 por ciento son niños menores de 17 años y el 17 por ciento son adultos mayores. Todas estas acciones se realizan con fondos propios y de todos los proyectos y convenios que surgen desde Cáritas Argentina.

Atentos a la realidad de tantas familias que han quedado sin trabajo o imposibilitadas de salir a trabajar, Cáritas Río Gallegos puso el foco en el armado de bolsones de mercadería y también adaptó sus comedores para la entrega de viandas. A modo de ejemplo, manifiestan que dos parroquias que asistían entre 40 y 35 personas respectivamente, hoy atienden a más de 850.  De igual modo, Cáritas Bariloche trabaja en red con sus parroquias y el Hogar de Cristo, para acompañar espacios comunitarios que elaboran viandas calientes en la zona del Alto, donde se concentran los barrios más carenciados, como Nahuel Hue, Malvinas y Unión. También articulan con el Municipio de Dina Huapi para la entrega de verdura a las familias de la localidad, a través de Desarrollo Social. Cáritas Alto Valle, por su parte, lleva adelante campañas para sostener la entrega de alimentos y viandas a las familias más necesitadas de la diócesis.

Conjugando el verbo “abrigar”

En Cáritas Esquel, la campaña se llama “Tu cuadradito para abrigar” y la comunidad dona tejidos de 20 cm por 20 cm o retazos de polar de 30 cm de ancho para confeccionar mantas, en articulación con el Batallón 35 de Exploradores de Don Bosco, el grupo Nochebuena para Todos y el Colegio Salesiano San Luis Gonzaga. En la diócesis vecina, la iniciativa solidaria es “Abriguemos Bariloche”, para elaborar mantas con tela polar nueva o reciclada. Además reciben frazadas, camperas y calzado de abrigo para los barrios más afectados por las nevadas. Cáritas Alto Valle, junto a sus voluntarios parroquiales, también organiza campañas de recolección y distribución de ropa y calzado de invierno.

Cáritas Río Gallegos y la Red de Voluntariado Joven pusieron manos a la obra con la campaña “Afrazarte”. Esas prendas que, a veces, llegan a las parroquias y no están en condiciones de que una persona las use, los jóvenes las descosen y cortan retazos del mismo tamaño. Luego, las voluntarias que permanecen en sus casas por prevención unen estos retazos y los transforman en frazadas y mantas. Destacan, además, que en algunas parroquias aprovechan las prendas tejidas que no se pueden donar y lo hacen de manera muy organizada: unas destejen, otras lavan la lana, otras hacen los cuadraditos y otras los unen. Un verdadero trabajo en equipo.

El desafío de calefaccionar

Sobre este tema, en Cáritas Alto Valle recuerdan especialmente la fuerte nevada que ocurrió unas semanas atrás “y dejó más expuesta la fragilidad de muchas familias, en su mayoría con varios niños”. Afirman que, sin duda, “lo más impactante fue llegar a una precaria casita de cantoneras, chapas y nylon y ver que quemaban trapos y ropa en desuso para poder tener algo de calorcito”.

En este sentido, Cáritas Río Gallegos realizó campañas para reunir caloventores, sobre todo eléctricos, “porque el gran problema que tenemos acá es que el carbón escasea y el frío es mucho mayor que otros años” y gran cantidad de familias “no tienen gas o tienen garrafas que solamente las pueden usar para cocinar”. Como si fuera poco, otro problema que se da “sobre todo en las periferias de las ciudades es el agua, que no llega por estar congelada y, cuando llega, llega muy sucia”. Por eso, realizaron una campaña para recolectar bidones de agua y dar respuesta a esta nueva dificultad.

La escasez de leña es otro escollo a superar. Cáritas Bariloche logró repartir salamandras donadas y leña a las familias más desprotegidas y Cáritas Esquel articuló con la estación Experimental Agroforestal del INTA, que donó hasta la fecha 60 m3 de leña. “Nuestro Equipo Leñero, integrado por voluntarios de Cáritas, la apearon, trozaron y entregaron a 60 familias de Esquel”, comentan orgullosos. Y el Grupo de Jóvenes de Cáritas (Jóvenes Educadores por el Ambiente) están realizando briquetas con materiales reciclados que entregan a 10 familias del barrio.

Socorrer a los más vulnerables

“En esta pandemia, también estamos acompañando a los abuelos para que no salgan de sus casas”, agrega Cáritas Río Gallegos, “en relación a trámites y gestión con el hospital, armamos todo un circuito para asistirlos desde el área de salud y poder estar, sobre todo, con quienes están más solos”. Por su parte, Cáritas Bariloche incorporó a los nuevos integrantes de la Red de Voluntariado Joven para acompañar telefónicamente a los abuelos que no cuentan con otra ayuda.

En cuanto a las personas en situación de calle, Cáritas Río Gallegos comenta que “hay parroquias en Caleta Olivia que tienen la posibilidad de improvisar un espacio con camas y abrieron sus puertas para que las personas puedan pasar la noche dentro”. Además, el Hogar de Cristo pudo pagar algunos albergues para que varios jóvenes se alojaran allí.

Con la suspensión de las clases por la pandemia, muchos chicos no tienen la posibilidad de contar con los medios para recibir vía Internet los materiales de estudio necesarios. Por eso, Cáritas Río Gallegos organizó un equipo de jóvenes voluntarios que acompañan a otros chicos en el estudio y, telefónicamente, los ayudan en sus tareas escolares.

Pensando en la prevención

Cáritas Esquel entregó 1800 folletos sobre Medidas de Prevención para el Coronavirus y otras enfermedades respiratorias, elaborados por el Ministerio de Educación de la Nación. Asimismo, el equipo prelaticio realizó el curso de Bioseguridad en el marco del COVID-19, brindado por el Área de Virología del Hospital Zonal Esquel y el Comité Municipal de Emergencia.

Luego, las medidas de prevención, en cuanto a colocación de tapabocas/barbijos, higiene, lavado de manos, distanciamiento social, protección personal y de la familia conviviente se replicaron a todos los voluntarios afectados a la emergencia. En las comunidades del interior de la Prelatura, la capacitación se realizó de manera virtual.

Por su parte, Cáritas Bariloche, en acción conjunta con el Sindicato de Luz y Fuerza, elaboró barbijos y camisolines para el personal sanitario de la ciudad, que fueron entregados a distintas entidades cuyas actividades son esenciales y comunidades que los requerían.

Una crisis que se suma a otra

En relación a lo que ocurre a nivel educativo en la provincia, Cáritas Esquel remarca con preocupación que “este año no comenzaron las clases, no sólo por la pandemia sino porque los docentes llevan más de dos meses sin percibir su salario y muchos alumnos ya no tienen clases virtuales, principalmente en el nivel secundario”.  Asimismo, plantean que “los hospitales brindan atención mínima y no cuentan con los insumos necesarios ni las vacunas del calendario obligatorio de niños menores a 2 años”. Advierten que “no existe en el gobierno provincial la predisposición al dialogo o posibles soluciones en el corto plazo”, por lo que “preocupa mucho a este equipo prelaticio la inexistencia de proyectos y/o planificación en los municipios, particularmente los rurales, que tiendan a la mejora en la calidad de vida en estas localidades”, en consecuencia, “las comunidades manifiestan una continuada sensación de desasosiego e incertidumbre”.

Por su parte, Cáritas Bariloche destaca que “esta pandemia golpea muy fuerte a la economía del lugar: hoteles cerrados, comercios que han cerrado definitivamente, calles vacías, no hay turistas y tampoco se sabe cuándo los habrá. Tenemos una gran parte de la población sin trabajo. El turismo es la mayor fuente de ingresos de la ciudad, que está paralizada y sin miras de reactivarse”.  Además, “una gran cantidad de empleados temporarios quedaron fuera de la asistencia que está brindando el Gobierno Nacional, por figurar como empleados en el sistema, por lo cual no pueden pagar sus servicios, alquileres etc.”. A esta situación dramática se suma la inclemencia del clima, “con nevadas frecuentes que afectan fuertemente a los barrios más vulnerables y los cordones sanitarios que tienen algunas localidades nos están impidiendo llegar a parajes alejados de la Línea Sur con la frecuencia necesaria; solamente llegan allí Bomberos y Defensa Civil”.

La pandemia no hace más que agravar las crisis profundas que ya existían desde hace décadas. En la Patagonia, como en el resto del país, el compromiso y la labor de nuestros voluntarios es tan enorme como incesante. La articulación entre los distintos planos de Cáritas (parroquial, diocesano y nacional) y el trabajo en red con otras instituciones y organismos siguen siendo claves para potenciar el esfuerzo y llegar a la mayor cantidad posible de hermanos que aún no pueden acceder a las necesidades más básicas.