El Plan de Inclusión Educativa Emaús en tiempos de Pandemia

Las actuales condiciones de emergencia sanitaria golpearon fuertemente la vida cotidiana de los sectores más vulnerables de nuestro país, limitando u obstaculizando aún más el ejercicio de sus derechos. Esta realidad se manifiesta claramente en el acceso a la educación, donde la desigualdad de oportunidades se combina con la ausencia de condiciones materiales adecuadas y con la precariedad de las herramientas de tecnología digital.

El Área de Educación de Cáritas Argentina, realizó un relevamiento de necesidades de las familias, surgidas en el contexto de la emergencia sanitaria, cuyos resultados mostraron que el 84,1% presenta dificultades en la conectividad, lo cual limita el acceso de los niños, niñas y adolescentes a las tareas escolares virtuales y al sistema educativo; el 75% se ve con dificultades para obtener vestimenta; el 70,5% tiene grandes dificultades para acceder a la compra de insumos básicos de higiene y bioseguridad; el 52,3% presentaban dificultades para poder adquirir tapabocas y el 40,9% del universo encuestado afirma, además, convivir con otras problemáticas, tales como consumo o abuso de sustancias y violencia familiar, entre otros.

Con estos datos, se buscaron diversas maneras de hacer frente a la gran cantidad de demandas, tanto mediante la articulación con organismos estatales, municipales y organizaciones de la sociedad civil, como con actividades puntuales realizadas desde los equipos de trabajo del Plan de Inclusión Educativa Emaús de Cáritas, conformados por los asistentes técnicos locales, promotores socioeducativos, becados terciarios y universitarios, adultos de las familias becadas, voluntarios, mochileros (jóvenes animadores de espacios educativos), referentes comunitarios y de las Cáritas Diocesanas y el Equipo Nacional de Educación.

El acceso a la educación es un derecho

Uno de los primeros desafíos frente a la cuarentena fue el de adaptar los procesos y metodologías para darle continuidad al trabajo. Había que resignificar la tarea de cada uno de los actores del Emaús. De la comunicación cotidiana y reuniones virtuales fueron surgiendo las ideas y, como primer paso, se intensificó la comunicación y el mutuo acompañamiento, fortaleciendo así el compromiso personal con el programa y con las comunidades en donde se trabaja.

Paralelamente, desde el Equipo de Educación de Cáritas se fueron animando numerosas propuestas y temáticas, realizadas en una verdadera construcción colectiva junto a técnicos del Plan Emaús y referentes del programa Primera Infancia, que tuvieron amplia aceptación y se difundieron rápidamente en las comunidades.

Una de estas propuestas, muy valorada, fue el servicio de apoyo escolar virtual, que tuvo inmediata demanda por parte de las familias, donde muchos adultos poseen dificultades para colaborar con las tareas escolares de sus hijos. Los becados del Emaús son los protagonistas de este servicio para niños y adolescentes, que incluye actividades recreativas para acompañarlos y contenerlos en estos momentos.

Asimismo los referentes locales, junto a sus equipos, elaboraron materiales con actividades para distintas edades, juegos, desafíos familiares para compartir por WhatsApp y videos caseros con consignas específicas que fueron circulando por cada grupo. En muchos lugares se pudo entregar estas herramientas en papel impreso junto con las meriendas, y en otros también se entregaron kits artísticos con materiales de librería (como témperas, pinceles, hojas de colores, plastilinas, etc.).

Incorporar canales de comunicación no presenciales fue todo un desafío, pero quedaba aún la dificultad de las familias que no tienen acceso a dispositivos o conexión a Internet. Frente a esta situación, desde Cáritas Nacional se logró articular con el Ministerio de Educación el envío de los cuadernillos “Seguimos Educando” a los espacios educativos, para subsanar parcialmente esta limitación

Un acompañamiento integral  para los más vulnerables

Desde el Plan Emaús se han realizado también múltiples acciones que trascienden el ámbito meramente educativo, con el fin de brindar un acompañamiento integral a las familias, especialmente en aquellas comunidades donde la emergencia ha impactado con mayor profundidad.

En ese sentido, se colaboró en la gestión de los subsidios nacionales (Ingreso Familiar de Emergencia y tarjeta AlimentAR) para los más desprotegidos, se trabajó en articulación con instituciones y organismos para la entrega de insumos médicos y de higiene, se gestionó la distribución de los cuadernillos educativos y los kits artísticos, junto a otras propuestas lúdicas brindadas por los animadores de los espacios.

De igual manera, en el marco del convenio de meriendas reforzadas realizado con el Ministerio de Desarrollo Social, se reorganizó la entrega de alimentos mediante bolsones o sistemas de viandas, brindadas en los espacios del Plan Emaús o mediante visitas domiciliarias realizadas por voluntarios.

Por su parte, los jóvenes, referentes, becados y asistentes locales de las distintas diócesis del país organizaron numerosas acciones para la prevención del Covid-19. Para ese fin, se organizaron campañas para la difusión y concientización de medidas sanitarias, se entregaron kits básicos de higiene (alcohol, alcohol en gel, jabón, lavandina, etc.) y se confeccionaron y entregaron numerosos tapabocas.

El Plan Emaús en números

En la actualidad, las acciones del Plan Emaús se desarrollan en 186 espacios educativos, bajo la coordinación de 45 asistentes técnicos locales. Dichos espacios, cuentan con 132 promotores socio educativos que llevan adelante un trabajo psico-social y pedagógico con la población en edad escolar.

Como parte de este servicio integral, a través de un convenio realizado con el Ministerio de Desarrollo Social, se brindan 15.565 meriendas reforzadas en 131 espacios educativos. La elaboración de las mismas, está a cargo de 1.048 mujeres de la comunidad, que colaboran voluntariamente en estos espacios.

El Plan Emaús facilita también el acceso al sistema educativo a través de Becas Familiares, que incluyen a 1.211 niñas, niños y adolescentes, al tiempo que acompaña la trayectoria educativa de nivel universitario y terciario con becas otorgadas a 919 jóvenes de toda la República Argentina.

Se puede destacar que, durante este tiempo de pandemia, se incorporaron al Emaús 807 voluntarios o colaboradores externos (vecinos, docentes jubilados, jóvenes, médicos y sanitaristas, entre otros) que trabajan en forma conjunta con los equipos territoriales, sumando su esfuerzo, conocimiento y experiencia ante los nuevos desafíos. Las acciones, que se van articulando con las parroquias, los comités barriales y los organismos educativos y sanitarios, van constituyendo así una gran red de contención social, atenta a las necesidades y urgencias de las comunidades.

Sembrando para la resiliencia de las comunidades

En este tiempo de incertidumbres y escenarios complejos, la presencia, el acompañamiento, la contención y la asistencia de las familias constituyen pilares fundamentales para que las personas puedan atravesar estas situaciones. La vocación de servicio y el altruismo de las personas posibilitan la resiliencia de las comunidades ante situaciones que desestabilizan y sacuden la vida cotidiana.

En esa línea, los espacios educativos del Plan Emaús de Cáritas ofrecen un enorme abanico de posibilidades para niños, jóvenes, familias y hasta barrios enteros. Las actividades compartidas, los talleres de capacitación, el acompañamiento escolar, los espacios de meriendas, de juegos y festejos, entre otros, generan en la comunidad un fuerte sentido de pertenencia y una gran red de contención. Su valor es irreemplazable y por eso, sea cual fuere la situación que nos toque atravesar, debemos sostenerlos y profundizarlos.