Cáritas Reconquista

34 nuevos hogares

El 25 y 26 de septiembre pasado, más de treinta familias en la diócesis de Reconquista (Santa Fe) hicieron realidad su sueño más preciado: ver en las manos la llave de su casa propia. Y esa imagen fue doblemente significativa, porque esas mismas manos son las que aprendieron, tiempo atrás, a preparar la mezcla, a colocar ladrillos, a instalar cañerías y a definir cada detalle de su futuro hogar. A través del Programa de Autoconstrucción de viviendas que Cáritas Argentina lleva adelante junto al Gobierno nacional, hombres y mujeres recibieron la capacitación necesaria para levantar las viviendas con su propio esfuerzo.

Como es habitual, dadas las características del programa, las Cáritas parroquiales fueron las encargadas de seleccionar a las familias –a partir de su realidad particular- y acompañarlas durante todo el proceso, desde la idea inicial hasta el anhelado acto de inauguración. Se priorizaron aquellos grupos familiares con problemas graves de salud o discapacidad en alguno de sus integrantes y también aquellas familias que, por su situación particular, no tienen posibilidad alguna de acceder a un crédito bancario.

Así, Cáritas parroquial La Encarnación entregó las llaves a 5 familias en el Barrio María Auxiliadora (Nicanor Molinas) y a otras 5 en la localidad de La Sarita. Por su parte, Cáritas parroquial Nuestra Señora de Itatí celebró la inauguración de 10 nuevos hogares en Fortín Olmos. Finalmente, en la ciudad de Reconquista, Cáritas parroquial Inmaculada Concepción María Madre de Dios concretó la inauguración de 14 viviendas en el Barrio Virgen de Luján.

Si bien el común denominador de estas familias es la situación de vulnerabilidad y el trabajo precario, la realidad de cada localidad es diferente en algunos aspectos. “La de Reconquista es una pobreza más urbana, porque están en la periferia de una ciudad, -describe Andrea Poretti, coordinadora del Área Vivienda de Cáritas Argentina-, mientras que las demás localidades, más rurales, trabajan en el monte, en el desmalezamiento, cortando árboles, pero sufren la crudeza del clima. Cuando uno recorre la zona, se ven campos bien lindos, cultivados, pero sabemos que tienen que atravesar momentos de unas sequías impresionantes y momentos de lluvias torrenciales que también hacen peligrar los cultivos. De hecho, las lluvias complicaron bastante la construcción de las viviendas”, añade.

La dignidad también se construye

En sintonía con la huella que Cáritas busca dejar en las comunidades donde desarrolla su misión, el programa de vivienda apunta a empoderar a las familias, no solo a partir de la construcción de su vivienda, sino también en el aspecto comunitario. Potenciar el sentido de pertenencia al barrio, ayudarlos a sentirse parte activa, a valorar el esfuerzo que realizaron, a unirse como vecinos y hermanos en esta nueva etapa, a esforzarse juntos para lograr el bienestar de todos, son algunas de las “semillas” que los equipos de Cáritas procuran sembrar en las familias participantes.

Por eso, el acompañamiento de Cáritas no se detiene con la inauguración de estas 34 viviendas. “Todo el trabajo social continúa, se hizo mucho hincapié el día de la inauguración en la importancia de que valoren y cuiden su nueva casa, que tomen conciencia de que son propietarios de la vivienda que construyeron con sus manos”, enfatiza Andrea. El cambio es muy grande para cada una de estas familias y va mucho más allá de la casa propia. Por ejemplo, es la primera vez que tienen una dirección postal y esto los dignifica enormemente, tanto a los jóvenes y adultos que buscan trabajo “como a los niños y niñas, que ahora tienen un lugar para invitar a sus compañeritos, es algo muy preciado para ellos”.

“Lo importante es que son familias que necesitaban muchísimo la vivienda, -explica -, y es una gran satisfacción ver el fruto de tanto esfuerzo compartido: las familias construyendo, los equipos de Cáritas parroquial y diocesano apoyando y capacitando y toda una red con las fuerzas vivas de cada localidad, que se sumaron de distintas maneras para conseguir el objetivo final”. Asimismo, Andrea destaca la participación del Arq. Carlos Casanova, quien “también tuvo una participación importante, ya que se encargó del monitoreo, acompañando al equipo diocesano durante el transcurso de las obras”.

 

        

     

 

El rol del "Animador" en Cáritas

Setenta representantes de cincuenta Cáritas diocesanas de distintos puntos del país se reunieron en La Plata (Provincia de Buenos Aires), del 21 al 23 de septiembre, para participar del Encuentro Nacional de Animadores. Pero antes de adentrarnos en el desarrollo de estas jornadas, vamos a compartir con nuestros lectores qué significa ser “animador”.

En Cáritas Argentina, el animador es la persona que acompaña, orienta, alienta e incentiva procesos en las comunidades. El animador diocesano, por ejemplo, es un facilitador, es quien visita periódicamente al equipo parroquial para formarlo, capacitarlo y, sobre todo, ayudarlo a organizarse en su servicio pastoral.

A su vez, el animador parroquial está presente en el día a día de las comunidades, visitando a las familias más desprotegidas, escuchando las diferentes problemáticas que llegan a la parroquia y pueden abarcar, desde necesidades puntuales y precisas, hasta dificultades mucho más complejas y críticas. El fin último de toda esta labor conjunta es lograr el protagonismo de las comunidades más vulnerables y necesitadas, para que sean capaces de revertir su situación de postergación por sus propios medios.

Dada la función transversal del animador dentro de los procesos que Cáritas lleva adelante, son necesarias las instancias de capacitación y formación, como este Encuentro Nacional que se gestó bajo el lema “atentos al clamor del pueblo, inspirados en el Espíritu”. Este importante espacio de encuentro para la vida de Cáritas permitió a los participantes intercambiar experiencias y reflexionar juntos sobre cómo fortalecer el trabajo de animación que los equipos diocesanos llevan adelante en sus parroquias y comunidades, a la luz de las Orientaciones Pastorales que guían la labor del presente trienio y teniendo en cuenta el actual escenario social.

Tres intensas jornadas

Justamente, el viernes estuvo dedicado de manera especial a analizar el estado de situación del país, las necesidades existentes en las comunidades más vulnerables de cada diócesis y el trabajo que se está procurando hacer en cada caso. Además, fue muy inspiradora para los presentes, la charla que brindó sobre el tema Mons. Víctor Manuel Fernández, Arzobispo de La Plata, quien participó de todo el Encuentro. El momento de Adoración Eucarística fue, sin duda, el mejor cierre para una jornada marcada por la reflexión profunda y el sentido de la misión de Cáritas.

El sábado se centró fundamentalmente en pensar y elaborar juntos las acciones, los recursos y las estrategias de animación, a partir de las premisas que nos marcan las Orientaciones Pastorales del trienio. El trabajo se organizó en grupos reducidos, para facilitar la participación de todos. Como afirmaron los organizadores, este ejercicio tan necesario de compartida inter diocesana y regional que ocupó gran parte de la jornada, resultó sumamente enriquecedor e inspirador para todos. Por último, el domingo se puso el foco en repasar y revisar el concepto de la “Comunidad Signo”, es decir, aquella comunidad donde se pueden advertir los frutos de la animación y el acompañamiento de Cáritas.

¿Qué es una Comunidad Signo?

Una Comunidad Signo es aquella que posee un protagonismo evidente, que asume responsabilidades y se pone de pie para transformar la realidad de las familias que la integran. Está formada por vecinos que se plantean objetivos concretos, se unen y esfuerzan para lograrlos: el tendido eléctrico para el barrio, un tanque comunitario en condiciones para cuando llegue el agua a la zona, la extensión del transporte público para no vivir aislados de todo. Cada Comunidad Signo tiene sus propios objetivos según su realidad, la clave está en el dinamismo que tienen las personas de esa comunidad, y en este aspecto es un elemento más el sentido de pertenencia a la capilla o parroquia que los une.

¿Por qué se la llama “signo”? Porque es signo de los valores evangélicos que Cáritas procura imprimir en sus acciones; porque en esa comunidad se ven las huellas de la solidaridad, de la unión, del esfuerzo compartido para salir adelante, del estar cerca de quién más necesita. Porque dentro de esa comunidad, todos están necesitados, pero siempre hay alguien que necesita más que los demás. Entonces, la solidaridad es el criterio que marca el camino y así se van ordenando las prioridades, como pasa en una familia. Ese sentido comunitario es el plus que define a una Comunidad Signo, y es fruto de la labor paciente y silenciosa de las Cáritas parroquiales y diocesanas que las acompañan y animan.

 

    

     

 

Cáritas San Isidro

25 años del Programa Ayudarte

Ayudarte es un Fondo solidario creado en 1993, como un Programa de Recaudación de Fondos para poder contribuir con los Centros de Atención Integral de Cáritas San Isidro (Buenos Aires). Su principal objetivo es brindar educación integral, recreación, alimentación y fortalecimiento familiar a niños, adolescentes, jóvenes y a sus familias, dentro de los barrios de mayor vulnerabilidad social en los partidos de Vicente López, San Isidro, San Fernando y Tigre.

El programa se inició con unos 1.000 colaboradores y hoy son más de 3.500 las personas que contribuyen. Con sus aportes mensuales acompañan, a través de Cáritas Diócesis de San Isidro, a 9.900 niños, niñas, adolescentes y jóvenes que concurren a 29 jardines maternales y de infantes, a 22 centros educativos comunitarios, a 12 centros juveniles, a 9 centros barriales y a 15 centros de formación profesional, además de otros proyectos de Cáritas ubicados en distintos lugares de la Argentina.

“El Programa Ayudarte nació por iniciativa del obispo Mons. Jorge Casaretto”, explica Virginia Vilella, responsable del Área de Gestión de Recursos de Cáritas San Isidro.  “Por entonces –recuerda- había retrasos en los pagos que efectuaba el estado provincial y varios centros corrían el riesgo de cerrar sus puertas, si no se resolvía el tema económico”.

“El obispo convocó a un grupo de profesionales laicos y les pidió que pensaran algún sistema que pudiera subsanar esta falta de recursos”, prosigue Virginia. “Y este programa se pensó con algo que, en su momento, era muy novedoso: el débito en tarjetas de crédito. Hoy es muy usual, pero en esos años se tuvo que hacer el convenio individualmente con las tarjetas y con algunos bancos, porque ni siquiera los servicios se debitaban en tarjeta de crédito. Ayudarte fue uno de los primeros en usar este sistema tan novedoso por entonces en Argentina.

Compromiso con la realidad

“Las campañas del programa tratan de mantener una mística del compromiso con la realidad de los más necesitados”, afirma Virginia. Y explica que “hay gente que no tiene llegada a esas realidades y que no sabe cómo podría colaborar: entonces, a través de un débito con tarjeta y con una referencia muy exacta en qué se traduce ese dinero, puede aportar a la educación de una cantidad de niños y de jóvenes que, en barrios vulnerables, no tienen acceso a las mismas posibilidades que otros”.

Con los donantes, destaca Virginia que “siempre buscamos ser muy claros y transparentes, porque hay una cuestión de enorme confianza. La gente confía en Cáritas y persevera a través de los años. En general no se dan de baja, excepto en algún caso, alguna persona que falleció, pero muchas veces lo toma alguien de la familia y es muy lindo para nosotros ver cómo continúan lo que hacían su mamá o su papá”.

En cuanto a las metodologías de las campañas, Virginia aclara que, además del sistema por tarjetas de crédito “desde hace 7 u 8 años tenemos jóvenes en la calle para el diálogo directo, también tuvimos un call center y ahora, en función de los 25 años, tenemos una campaña en las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, además del sitio web”.

Celebrando las Bodas de Plata

Los festejos por el aniversario de Ayudarte comenzaron en abril, con un desayuno al que fueron invitados las mismas personas que, hace 25 años, pensaron y dieron inicio al programa. “Volvieron a encontrarse y rememorar junto a nosotros toda la historia de cómo comenzó, las 10 horas por día que dedicaban hasta que funcionara, las ideas locas que traían algunos, fue muy lindo porque se notaba la pasión que pusieron y lo revivieron con muchísimo cariño”, describe Virginia.

La celebración principal tuvo lugar el 2 de octubre con una misa en la Catedral presidida por monseñor Martín Fassi, y luego con un brindis en la Casa parroquial, al que fueron invitados los donantes y los representantes de las obras que acompaña Cáritas Diócesis de San Isidro.

En su homilía, monseñor Fassi recordó que “en la Biblia los pequeños no son sólo los niños, sino también los más desprotegidos. El Programa es una opción de Cáritas para tener contacto y acompañar una atención integral de los más desprotegidos”, remarcó.

En el brindis, la Orquesta Juvenil La Cava abrió la velada con una selección de canciones de distintos estilos, ejecutadas con instrumentos de cuerdas. Y todo el servicio de catering fue realizado por centros de formación profesional: la Escuela Taller Fátima de los Troncos del Talar y la Casa del Joven “Virgen del Carmen” de Olivos prepararon la pastelería dulce y salada para este encuentro; el Centro de Formación Profesional San Ignacio de Loyola, del barrio de Boulogne, preparó la torta de cumpleaños; el servicio estuvo a cargo de la Casa del Joven “Virgen del Carmen”.

Los jóvenes sirvieron a los presentes y conversaron con ellos. La consigna era que ellos mismos contaran lo que saben hacer y todas las posibilidades que se les abren gracias a las donaciones que ingresan a través de Ayudarte.

Más información en http://caritassanisidro.org.ar/programa-ayudarte y en las redes Facebook: ProgramaAyudarteSI, Instagram: @ProgramaAyudarte y Twitter: @AyudarteCaritas

Para colaborar con el Programa Ayudarte que anima Cáritas San Isidro: clic [ Aquí ]

   

       

     

 

 

El problema de las adicciones

Para “Compartir la mirada”

“En esta realidad tan compleja de la drogadependencia no hay soluciones sencillas ni respuestas que puedan absolutizarse. Lo único bueno es que el problema de la droga te obliga a articular con otros y trabajar juntos, porque no hay nadie que sepa la suficiente o `se la pueda creer´, es un tema que nos pasa por arriba a todos”.

Así se expresa Pablo Vidal, responsable del Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas Argentina, que conjuntamente con los Hogares de Cristo y con la Pastoral de Drogadependencia, trabajan articulando acciones con voluntarios, comunidades y organismos gubernamentales, con el fin de tejer redes para contener y acompañar a las personas –menores y adultos- que sufren adicciones.

En sintonía con esta premisa de trabajar juntos para compartir experiencias y hacer un camino de aprendizaje comunitario, en las últimas semanas se produjeron dos hitos importantes: la realización del 2º Encuentro Nacional de Equipos de los Centros Barriales y la presentación de dos nuevas publicaciones para compartir y acompañar las tareas de las comunidades.

2º Encuentro Nacional de Equipos de los Centros Barriales

Bajo el lema “Compartir la mirada”, el encuentro se realizó el 15 y 16 de septiembre en Ezeiza, Provincia de Buenos Aires. Participaron unas 700 personas, entre los cuales había operadores, coordinadores, psicólogos, profesionales y algunos jóvenes que ingresaron con problemas de consumo y ahora realizan tareas como parte de los equipos de los hogares. “Son jóvenes que ya hicieron un caminito y están cumpliendo funciones, integrándose al trabajo de los hogares”, agrega Pablo.

La charla inaugural del encuentro estuvo a cargo de 3 jóvenes de los hogares, que brindaron testimonio del trabajo de los centros y compartieron lo que ellos están haciendo a ahora.  Como explica Pablo, “hubo pocos charlas centrales: la apertura, la misa y alguna más, porque después se fueron armando 3 paneles simultáneos y paralelos por vez, con distintos temarios”.                            

“Algunos –prosigue- se referían a temas propios de los centros barriales que están empezando, otros sobre trabajo y dinero, otros sobre soluciones de vivienda, otros sobre la violencia dentro de los centros y la población que acompañamos. Niños por un lado, el trabajo con adolescentes por otro lado. Porque acompañamos a todos: hay centros que tienen más gente adulta, otros que tienen más jóvenes y otros que conviven con las tensiones del barrio”.

Y afirma que “al Encuentro todos vienen con una necesidad grande de escuchar, de aprender y compartir. Sobre todo porque no es un tema que alguien lo va a encontrar en los libros, en la tele o viendo un video en you tube. No hay información y conocimiento sobre esto. Es solamente vivirlo y transmitirlo boca a boca, como experiencia, no cómo receta. En esta misma línea, ya abrimos la convocatoria para el encuentro de 2019 y el lema del año que viene va a ser `Recibir la vida como viene´”, concluye.

En el encuentro también se compartió un documental con el testimonio de Romina, conocida por todos como “la Rucu”, que habló de su paso por el Hogar (fue una de las primeras), de todo lo que significan para ella los Centros Barriales y cómo hoy acompaña a otros jóvenes con los mismos problemas que vivió.

Puede verse el video [ Aquí ]

Dos nuevas publicaciones

El encuentro fue también el marco de la presentación de los nuevos libros que se suman a los cuatro que ya están circulando. “Nos parece importante que se vaya creando un registro escrito de las cosas que vamos viviendo, que vamos prensando y que vamos compartiendo, para que no se pierdan y que sean como material para reflexionar y volver a nuestras bases”, relata Pablo Vidal.

Uno de estos libros es Itinerario y nació de la necesidad de los Centros Barriales de tener un espacio para compartir experiencias y conocimientos. “Aprovechando el lugar físico de Cáritas, una vez al mes invitábamos a alguien para que venga a dar una charla, algunos con temas más especializados, otros con temas más de la espiritualidad de los hogares.  Entonces, todo el año pasado hicimos una vez al mes una charla abierta que grabamos, que subimos a you tube, y ahora con las desgrabaciones hicimos este libro”, detalla.

El otro libro se llama Textos y reflexiones y es una compilación de escritos de distinto origen. “Algunos -explica Pablo- son más históricos, como el famoso texto de La droga despenalizada de hecho, que escribió el P. Pepe en  2008, y otros muchos escritos que se fueron redactando para los equipos de los centros o para compartir. Algunos son más son técnicos, hablando propiamente de los centros barriales y otros son más de la espiritualidad nuestro trabajo, y forman como un pequeño manual que sirve para los equipos que están empezando o los que ya tienen un camino recorrido”.

“Todas nuestras reflexiones –prosigue- tienen que ver más con el espíritu que nos anima que con cosas técnicas. La verdad es que no queremos ser como especialistas en la temática adicciones, porque nuestro trabajo se define en el vínculo que tenemos con los chicos que participan del hogar”.

“Por eso, son libros que podría leer cualquiera que le interese el tema como una experiencia de reflexión espiritual, más allá de las adicciones y en sintonía con el llamado del Papa Francisco, que quiere una Iglesia abierta y misionera, como un hospital de campaña. Yo creo que muchas de esas claves que dice el Papa se encuentran en nuestros hogares sin duda, porque él fue nuestro fundador”, concluye Pablo.

Las publicaciones mencionadas se pueden conseguir en Editorial Santa María, teléfono: (011) 4671- 0110. Más información en www.editorialsantamaria.com