Frente al frío del invierno

Cáritas: amor cercano,

que cuida, incluye y transforma

Cada año, la llegada del frío invernal pone en evidencia el drama muchas veces invisibilizado de la desigualdad. Cuando empezamos a valorar la ropa de abrigo, los ambientes calefaccionados, el agua caliente, comenzamos a “ver” lo que siempre estuvo allí: hermanos viviendo a la intemperie en la calle, familias sin gas ni calefacción, hogares sin agua caliente o un baño en la vivienda. Esta realidad adquiere hoy una dimensión más dolorosa frente a una pandemia que exige rigurosas medidas de prevención, personal y comunitaria.

 

Frente a este tipo de situaciones, todos podemos hacer algo. Los voluntarios de Cáritas, con una enorme vocación de servicio, vienen brindando ayuda material y contención espiritual a centenares de miles de familias en todo el país. Junto a la ayuda alimentaria y sanitaria que están distribuyendo desde el estallido de la pandemia, en este tiempo se suma la habitual entrega de artículos de primera necesidad y abrigo para poder transitar el invierno.

 

El trabajo desplegado es enorme y, a modo de ejemplo, podemos mencionar algunas acciones que se llevan a delante en dos Cáritas diocesanas con realidades muy distintas:

 

Cáritas San Luis

Esta comunidad cuyana, además del trabajo de relevar las familias en situación de vulnerabilidad, para brindarles la ayuda que necesitan, inició otro relevamiento para detectar familias que, por la emergencia sanitaria, no han podido salir a trabajar (vendedores ambulantes, artesanos, jornaleros) y que de pronto se encontraron sin recursos para subsistir. Es una nueva realidad de pobreza que trajo la pandemia, y a todos ellos se les brinda acompañamiento y asistencia.

 

Además, complementando la entrega de Bolsones de Alimentos, trabajan articuladamente con otras organizaciones que asisten a personas en situación de calle y, como es habitual para esta época, varias parroquias organizan campañas para colectar y distribuir frazadas, mientras que otras directamente se ocupan de su confección a crochet. Los Jóvenes en Cáritas, por su parte, realizan campañas, tanto de frazadas como de ropa de abrigo y calzado.

 

De este modo, Cáritas San Luis está presente en 26 comunidades en toda la Provincia, asistiendo a más de 13.000 personas con alimentos, ropa y calzado y acompañando a 27 comedores y merenderos, tanto de Caritas como de otras organizaciones barriales.

 

Cáritas Buenos Aires

Esta comunidad del AMBA ofrece una variada gama de servicios para responder a las realidades de la pobreza urbana. Aunque algunas acciones se articulan con los organismos del Gobierno de la Ciudad, la mayoría de las Cáritas parroquiales llevan adelante sus propias iniciativas, reforzando en este tiempo la distribución de bolsones de alimentos, la preparación de viandas calientes, y la entrega de ropa y abrigo.

 

Así, varias parroquias que no tenían comedor abrieron el servicio a raíz de la situación de la Pandemia; la Vicaría Flores, por ejemplo, tiene 10 comedores nuevos. Al mismo tiempo, otras han debido ampliar sus servicios, como la parroquia Santa Elisa (Vicaría Centro), por ejemplo, que agregó dos días de atención a su comedor, en formato viandas, y prepara en cada almuerzo más de 300 porciones.

 

Con respecto a la distribución de ropa y abrigo, los ejemplos son también numerosos y podemos destacar los que se destinan a personas en situación de calle. Para ellos la Casa de la Caridad Vicaría Centro está armando bolsas de dormir y capas, los voluntarios de la parroquia Santa Rosa de Lima confeccionan ponchos de abrigo y Nuestra Señora de Balvanera confecciona cuellos/gorros de polar. Muchas comunidades entregan frazadas, como la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, que logró reunir 100 en una semana, mientras que otras, como Jesús Sacramentado, entregan frazadas  por la noche y viandas calientes.

 

Tu generosidad aumenta la esperanza

Estas acciones, como tantas otras que se están llevando adelante en todo el país, son posibles gracias a la generosidad de miles de personas solidarias que anónimamente colaboran donando alimentos, ropa, servicios, artículos de primera necesidad y dinero para poder comprarlos. Son personas como vos o como yo, que en medio de las tantas dificultades de la pandemia, pueden “ver lo que siempre estuvo allí”, la tremenda desigualdad social, y sienten que “todos podemos hacer algo”, aunque sea compartir una humilde pero digna prenda de abrigo.

 

Desde Cáritas queremos invitar a todos a seguir colaborando para transformar la realidad de tantos hermanos que sufren. Los canales de donaciones son los de siempre:

- para colaborar con alimentos, ropa de abrigo y otros artículos de primera necesidad, hay que ponerse en contacto, por teléfono o a través de las redes sociales, con la parroquia del barrio;

- para colaborar con dinero, además, se puede ingresar a www.caritas.org.ar/sumate y hacer la donación sin salir de casa.

 

Cáritas es amor en obras. Sumate!

 

Pandemia + frío polar

Presencia de Cáritas en la Región Patagonia

Disfrutar de la nieve es una de las experiencias más hermosas que Dios nos regala y nuestra extensa Patagonia es testigo privilegiado de esta maravilla. Muchos de nosotros guardamos el recuerdo de increíbles vacaciones, el viaje de egresados o la luna de miel. Pero, cuando no tenemos  agua porque las cañerías se congelaron, cuando escasea el carbón para calentar la casa y la garrafa apenas alcanza para cocinar, cuando el peso de la nieve amenaza con hundir el techo de la vivienda precaria, cuando nos encontramos sobreviviendo en situación de calle, el invierno patagónico pierde rápidamente su romanticismo. Si a estas realidades que padecen tantos hermanos le agregamos la actual pandemia y sus consecuencias sociales y económicas, el panorama es aún más sombrío.

 

Por eso, desde el inicio de la cuarentena y, especialmente, con la llegada del frío intenso, las Cáritas diocesanas y parroquiales de la región trabajan incansablemente junto a sus voluntarios, organizando diversas acciones y campañas para acercar alivio y asistencia a las familias más afectadas. Conversamos con Cáritas Bariloche y Cáritas Alto Valle (Río Negro), Cáritas Esquel (Chubut) y Cáritas Río Gallegos (Santa Cruz) para conocer la realidad particular que se vive en cada provincia y la labor incesante que llevan adelante, procurando abarcar las necesidades más variadas y urgentes.

 

Prioridad uno, el alimento

Como ocurrió en todo el país, el aislamiento social y preventivo por la cuarentena reemplazó los platos de los comedores por viandas y las mesas compartidas por filas a lo largo de la vereda. Asimismo, la demanda se multiplicó de manera dramática con el correr de las semanas. Según el último relevamiento (julio 2020) Cáritas Esquel está asistiendo con alimentos a más de 9 mil personas (el 14 por ciento de la población prelaticia), de las cuales, el 64 por ciento son niños menores de 17 años y el 17 por ciento son adultos mayores. Todas estas acciones se realizan con fondos propios y de todos los proyectos y convenios que surgen desde Cáritas Argentina.

 

Atentos a la realidad de tantas familias que han quedado sin trabajo o imposibilitadas de salir a trabajar, Cáritas Río Gallegos puso el foco en el armado de bolsones de mercadería y también adaptó sus comedores para la entrega de viandas. A modo de ejemplo, manifiestan que dos parroquias que asistían entre 40 y 35 personas respectivamente, hoy atienden a más de 850.  De igual modo, Cáritas Bariloche trabaja en red con sus parroquias y el Hogar de Cristo, para acompañar espacios comunitarios que elaboran viandas calientes en la zona del Alto, donde se concentran los barrios más carenciados, como Nahuel Hue, Malvinas y Unión. También articulan con el Municipio de Dina Huapi para la entrega de verdura a las familias de la localidad, a través de Desarrollo Social. Cáritas Alto Valle, por su parte, lleva adelante campañas para sostener la entrega de alimentos y viandas a las familias más necesitadas de la diócesis.

 

Conjugando el verbo “abrigar”

En Cáritas Esquel, la campaña se llama “Tu cuadradito para abrigar” y la comunidad dona tejidos de 20 cm por 20 cm o retazos de polar de 30 cm de ancho para confeccionar mantas, en articulación con el Batallón 35 de Exploradores de Don Bosco, el grupo Nochebuena para Todos y el Colegio Salesiano San Luis Gonzaga. En la diócesis vecina, la iniciativa solidaria es “Abriguemos Bariloche”, para elaborar mantas con tela polar nueva o reciclada. Además reciben frazadas, camperas y calzado de abrigo para los barrios más afectados por las nevadas. Cáritas Alto Valle, junto a sus voluntarios parroquiales, también organiza campañas de recolección y distribución de ropa y calzado de invierno.

 

Cáritas Río Gallegos y la Red de Voluntariado Joven pusieron manos a la obra con la campaña “Afrazarte”. Esas prendas que, a veces, llegan a las parroquias y no están en condiciones de que una persona las use, los jóvenes las descosen y cortan retazos del mismo tamaño. Luego, las voluntarias que permanecen en sus casas por prevención unen estos retazos y los transforman en frazadas y mantas. Destacan, además, que en algunas parroquias aprovechan las prendas tejidas que no se pueden donar y lo hacen de manera muy organizada: unas destejen, otras lavan la lana, otras hacen los cuadraditos y otras los unen. Un verdadero trabajo en equipo.

 

El desafío de calefaccionar

Sobre este tema, en Cáritas Alto Valle recuerdan especialmente la fuerte nevada que ocurrió unas semanas atrás “y dejó más expuesta la fragilidad de muchas familias, en su mayoría con varios niños”. Afirman que, sin duda, “lo más impactante fue llegar a una precaria casita de cantoneras, chapas y nylon y ver que quemaban trapos y ropa en desuso para poder tener algo de calorcito”.

 

En este sentido, Cáritas Río Gallegos realizó campañas para reunir caloventores, sobre todo eléctricos, “porque el gran problema que tenemos acá es que el carbón escasea y el frío es mucho mayor que otros años” y gran cantidad de familias “no tienen gas o tienen garrafas que solamente las pueden usar para cocinar”. Como si fuera poco, otro problema que se da “sobre todo en las periferias de las ciudades es el agua, que no llega por estar congelada y, cuando llega, llega muy sucia”. Por eso, realizaron una campaña para recolectar bidones de agua y dar respuesta a esta nueva dificultad.

 

La escasez de leña es otro escollo a superar. Cáritas Bariloche logró repartir salamandras donadas y leña a las familias más desprotegidas y Cáritas Esquel articuló con la estación Experimental Agroforestal del INTA, que donó hasta la fecha 60 m3 de leña. “Nuestro Equipo Leñero, integrado por voluntarios de Cáritas, la apearon, trozaron y entregaron a 60 familias de Esquel”, comentan orgullosos. Y el Grupo de Jóvenes de Cáritas (Jóvenes Educadores por el Ambiente) están realizando briquetas con materiales reciclados que entregan a 10 familias del barrio.

 

Socorrer a los más vulnerables

“En esta pandemia, también estamos acompañando a los abuelos para que no salgan de sus casas”, agrega Cáritas Río Gallegos, “en relación a trámites y gestión con el hospital, armamos todo un circuito para asistirlos desde el área de salud y poder estar, sobre todo, con quienes están más solos”. Por su parte, Cáritas Bariloche incorporó a los nuevos integrantes de la Red de Voluntariado Joven para acompañar telefónicamente a los abuelos que no cuentan con otra ayuda.

 

En cuanto a las personas en situación de calle, Cáritas Río Gallegos comenta que “hay parroquias en Caleta Olivia que tienen la posibilidad de improvisar un espacio con camas y abrieron sus puertas para que las personas puedan pasar la noche dentro”. Además, el Hogar de Cristo pudo pagar algunos albergues para que varios jóvenes se alojaran allí.

 

Con la suspensión de las clases por la pandemia, muchos chicos no tienen la posibilidad de contar con los medios para recibir vía Internet los materiales de estudio necesarios. Por eso, Cáritas Río Gallegos organizó un equipo de jóvenes voluntarios que acompañan a otros chicos en el estudio y, telefónicamente, los ayudan en sus tareas escolares.

 

Pensando en la prevención

Cáritas Esquel entregó 1800 folletos sobre Medidas de Prevención para el Coronavirus y otras enfermedades respiratorias, elaborados por el Ministerio de Educación de la Nación. Asimismo, el equipo prelaticio realizó el curso de Bioseguridad en el marco del COVID-19, brindado por el Área de Virología del Hospital Zonal Esquel y el Comité Municipal de Emergencia.

 

Luego, las medidas de prevención, en cuanto a colocación de tapabocas/barbijos, higiene, lavado de manos, distanciamiento social, protección personal y de la familia conviviente se replicaron a todos los voluntarios afectados a la emergencia. En las comunidades del interior de la Prelatura, la capacitación se realizó de manera virtual.

 

Por su parte, Cáritas Bariloche, en acción conjunta con el Sindicato de Luz y Fuerza, elaboró barbijos y camisolines para el personal sanitario de la ciudad, que fueron entregados a distintas entidades cuyas actividades son esenciales y comunidades que los requerían.

 

Una crisis que se suma a otra

En relación a lo que ocurre a nivel educativo en la provincia, Cáritas Esquel remarca con preocupación que “este año no comenzaron las clases, no sólo por la pandemia sino porque los docentes llevan más de dos meses sin percibir su salario y muchos alumnos ya no tienen clases virtuales, principalmente en el nivel secundario”.  Asimismo, plantean que “los hospitales brindan atención mínima y no cuentan con los insumos necesarios ni las vacunas del calendario obligatorio de niños menores a 2 años”. Advierten que “no existe en el gobierno provincial la predisposición al dialogo o posibles soluciones en el corto plazo”, por lo que “preocupa mucho a este equipo prelaticio la inexistencia de proyectos y/o planificación en los municipios, particularmente los rurales, que tiendan a la mejora en la calidad de vida en estas localidades”, en consecuencia, “las comunidades manifiestan una continuada sensación de desasosiego e incertidumbre”.

 

Por su parte, Cáritas Bariloche destaca que “esta pandemia golpea muy fuerte a la economía del lugar: hoteles cerrados, comercios que han cerrado definitivamente, calles vacías, no hay turistas y tampoco se sabe cuándo los habrá. Tenemos una gran parte de la población sin trabajo. El turismo es la mayor fuente de ingresos de la ciudad, que está paralizada y sin miras de reactivarse”.  Además, “una gran cantidad de empleados temporarios quedaron fuera de la asistencia que está brindando el Gobierno Nacional, por figurar como empleados en el sistema, por lo cual no pueden pagar sus servicios, alquileres etc.”. A esta situación dramática se suma la inclemencia del clima, “con nevadas frecuentes que afectan fuertemente a los barrios más vulnerables y los cordones sanitarios que tienen algunas localidades nos están impidiendo llegar a parajes alejados de la Línea Sur con la frecuencia necesaria; solamente llegan allí Bomberos y Defensa Civil”.

 

La pandemia no hace más que agravar las crisis profundas que ya existían desde hace décadas. En la Patagonia, como en el resto del país, el compromiso y la labor de nuestros voluntarios es tan enorme como incesante. La articulación entre los distintos planos de Cáritas (parroquial, diocesano y nacional) y el trabajo en red con otras instituciones y organismos siguen siendo claves para potenciar el esfuerzo y llegar a la mayor cantidad posible de hermanos que aún no pueden acceder a las necesidades más básicas.

 

Covid-19

Campaña “Córdoba Urgencia Alimentaria”

A raíz de la pandemia y sus consecuencias, Cáritas Córdoba, Pastoral Social, Jesuitas, Radio María, Hombre Nuevo y Manos Abiertas llevan adelante esta campaña, con el objetivo de acercar asistencia a 25 mil familias de la arquidiócesis a través de módulos alimentarios, cuyo valor aproximado es de 500 pesos cada uno. “Ya tenemos recaudado para el 70 por ciento del total, hicimos dos entregas de 3 mil módulos cada una y la idea es seguir distribuyendo cada 15 días, hasta llegar a los 25 mil”, describe Santiago Olivera, director de Cáritas Córdoba. Esta campaña solidaria, aún vigente, se sumó a la recientemente finalizada “Aquí Estamos”, con la que se entregaron unos 18 mil módulos.

 

La ayuda que más ayuda es la que se organiza

La arquidiócesis de Córdoba está dividida en 18 zonas pastorales, 7 en capital y 11 en el interior y cada zona agrupa a 6 o 7 parroquias, que son 120 en total. Realizar campañas de estas características requiere de una gran organización y un sólido trabajo en red. “Comenzamos buscando un referente parroquial capaz de vincularse y articular con los grupos de la parroquia y las organizaciones locales: centros comunitarios, colegios, policía, centros vecinales, clubes, etc.”, explica Santiago. “Luego, los referentes parroquiales eligieron a su referente zonal. De esta manera, nosotros nos comunicamos con estos 18 referentes zonales y ellos, a su vez, lo hacen con sus referentes parroquiales”.

 

En este sentido, la tarea de las Cáritas parroquiales es clave, ya que son el último eslabón de la cadena solidaria. Los alimentos se distribuyen a cada zona pastoral, ellas los entregan a sus parroquias y las parroquias los llevan a la gente de su comunidad, en muchos casos, acercándolos casa por casa. “El objetivo, más allá de este momento de pandemia, es que las Cáritas parroquiales se conecten con las familias más necesitadas de su zona”, enfatiza Santiago. La ayuda se extiende, además, a los 80 comedores que tiene Cáritas en la arquidiócesis.

 

“Aquí estamos”, la primera convocatoria

“Cuando comenzó la pandemia, nos reunimos con Pastoral Social y el Arzobispado, para ver de qué manera vincularnos y organizarnos para poder ayudar”, recuerda Santiago. Al mismo tiempo, la Cámara de Empresarios de Córdoba ponía en marcha la campaña “Aquí Estamos” y elegía a Cáritas y al Banco de Alimentos para la distribución de los alimentos. Ante esta posibilidad, decidieron organizarse a través de las zonas pastorales y los resultados fueron óptimos: 18 mil módulos que terminaron de entregarse recientemente.

 

Con la continuidad de la pandemia y la cuarentena obligatoria, surgieron nuevas propuestas para potenciar la ayuda. Hace dos meses se acercaron Manos Abiertas, Hombre Nuevo, los Jesuitas y Radio María, ofreciéndose para ayudar en lo que fuera necesario, sumándose así a la tarea que ya estaban organizando Cáritas, Pastoral Social y el Arzobispado. Así nació “Córdoba Urgencia Alimentaria”, con el objetivo de llegar a 25 mil familias.

 

A diferencia de la campaña “Aquí Estamos”, en la que los alimentos los adquirían los empresarios y la distribución se realizaba a través de Cáritas, en esta nueva instancia, se recaudan fondos en una cuenta de Cáritas y se van comprando los elementos necesarios para armar los módulos. “Cada módulo pesa aproximadamente 12 kilos y contiene harina, fideos, arroz, tomate, leche larga vida, aceite, lentejas, etc. También incluimos jabón de tocador, alcohol en gel y lavandina que conseguimos a través de otros donantes y las parroquias, dentro de sus posibilidades, le agregan otros alimentos para hacerlo más nutritivo todavía”, describe Santiago.

 

Contagiados por la solidaridad

A la campaña “Córdoba Urgencia Alimentaria” se han sumado prestigiosas instituciones, empresas privadas, bancos, clubes, universidades “y muchísima gente que ha donado de forma particular, así que hemos sido muy acompañados por toda la sociedad y los medios de comunicación también se han hecho eco muy fuerte en todo este tiempo y ahora nos van a acompañar un mes más”, afirma Santiago. Además, los organizadores recibieron, días atrás, una carta del Papa Francisco, celebrando la iniciativa solidaria y afirmando que esta campaña “es mucho más que una obra de beneficencia; es mirar a cambiar el futuro, a romper esquemas escleróticos, a dejar de lado la cultura de la indiferencia, a proclamar que las personas, toda persona, cualquier persona, es más importante que el dinero“.

 

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se derrotará definitivamente la pandemia, pero sus consecuencias ya están a la vista. Por eso, “la idea es seguir fortaleciendo estas redes que hemos construido con las parroquias y las instituciones”, concluye Santiago, “queremos dejar lazos para seguir trabajando juntos, porque hay situaciones que vienen de larga data y ahora se han agravado: condiciones de hábitat, de infraestructura, de imposibilidad de crecer; queremos seguir buscando la promoción de tantos hermanos que la están pasando mal y sabemos que la única forma de hacerlo verdaderamente es juntos, entre todos y de forma sostenida”.

 

Cómo colaborar con la campaña

Las donaciones pueden realizarse por transferencia bancaria o a través de Mercado Pago, ingresando al sitio web https://www.urgenciaalimentaria.com.ar/ donde, además de toda la información relacionada con la campaña y sus alcances, se encuentran numerosos videos de reconocidos deportistas y artistas locales que invitan a participar de esta propuesta solidaria.

 

Para donar por transferencia

Banco Nación / Razón Social: CÁRITAS ARQ. DE CÓRDOBA

CUENTA N°: 92611270024234

CBU: 0110127620012700242343

CUIT: 30668224640

Email de contacto: info@urgenciaalimentaria.com.ar

Teléfono: 0810-122-4632

 

Cáritas impulsa el deporte como escuela de vida

Cáritas Argentina, a través del Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones, propone organizar e impulsar el deporte con el fin de generar espacios de integración, contención y desarrollo humano para niños, niñas y jóvenes, en los barrios y comunidades de todo el país.

 

La iniciativa recoge las inquietudes de muchas comunidades, que están en la búsqueda de espacios de contención que respondan a una realidad de vulnerabilidad. Y, también, asume y potencia en gran medida una tradición pastoral en la Iglesia, que siempre entendió al deporte como una escuela de formación y crecimiento para los jóvenes. De hecho, en todas las parroquias del país hay una pelota y un espacio para jugar con ella. La propuesta es dar un paso más y convertir ese espacio en un ámbito de integración más organizado, con personas que acompañen y ayuden a ordenar, a poner reglas, a vivir los valores del deporte, contribuyendo al crecimiento personal de los jóvenes.

 

“El deporte para nosotros es una escuela de vida y sabemos que a través él se pueden enseñar muchísimas cosas en la infancia y en la juventud”,  explica el Padre Pepe Di Paola, Coordinador de la Pastoral de Drogadependencia. “Lo que buscamos es lo que, tal vez, caracterizó a la Argentina en otros tiempos, donde el deporte estaba al alcance de todos y sirvió también para articular otras iniciativas, como políticas sanitarias o educativas en nuestro país”, agrega.

 

En la actualidad hay muchas experiencias ya en marcha. En algunos lugares hay trabajos parroquiales organizados, con espacios para fútbol con profesores, e incluso algunas comunidades crearon sus propios clubes, como el Club Madre del Pueblo en el Barrio 1-11-14, que implican otros deportes. También es frecuente el trabajo articulado con los clubes de los barrios y hay diócesis que organizan sus propias olimpíadas, que  son un lugar de encuentro para jóvenes de distintos lugares. La propuesta, ahora, es ir potenciando y relacionando estas iniciativas, animar la creación de nuevos espacios y llegar a tejer una red más organizada que tenga alcance nacional.

 

El Padre Pepe explica que el deporte es un aspecto fundamental para el trabajo de prevención en los barrios, que se apoya sobre las “3 C”: capilla, club y colegio. “Vemos que si estas instituciones son fuertes en un barrio, los jóvenes por más problemas personales o familiares que tengan, van a tener 3 lugares en dónde apoyarse y así van a poder desarrollar su vida y sus capacidades. Pero nos encontramos con barriadas muy grandes, por ejemplo en el Gran Buenos Aires, donde no hay club o donde no hay capilla, o no hay colegio. Y donde para alcanzar estas 3 cosas tienen que tomarse un colectivo o caminar muchas cuadras. Por eso, la promoción del club que ofrece deportes nos parece muy importante”.

 

“En ese sentido, -prosigue- tenemos que valorar mucho las propuestas de los antiguos clubes de barrios, a los que hay que apoyar y tratar de reflotar, con ayuda de la comunidad y del Estado, para que vuelvan a tener ese valor que tenían. Y tienen que surgir nuevos clubes de otras organizaciones, donde puedo poner el ejemplo de las parroquias de las villas, que casi todas tienen clubes”.

 

El Padre Pepe piensa que, en el fondo, se trata de “retomar un camino que se inició hace mucho tiempo, porque de hecho tenemos clubes importantes que fueron iniciados por parroquias, como Patronato de Paraná, como San Lorenzo, como tantos otros. Y creemos que, a través de esta pastoral que puede llevar adelante Cáritas, se puede unir mucho del trabajo que se viene realizando en los barrios de todo el país, reorientarlo y darle mucha fuerza a nivel nacional”.

 

En el contexto de la emergencia sanitaria, esta iniciativa es asumida además como una herramienta de enorme valor para acompañar la difícil situación que enfrentarán los barrios más postergados al final de la pandemia. Mientras tanto, comenzarán a relevarse las experiencias de trabajo que ya existen en todo el país y, con esa información ya sistematizada, se realizará un encuentro virtual con los referentes para intercambiar ideas, unificar criterios y comenzar un camino con una agenda común. Las comunidades o clubes interesados en participar de este relevamiento, pueden escribir a apyca@caritas.org.ar y solicitar información complementaria.

 

Más adelante, en la medida que se pueda, está previsto empezar a conectar los clubes que están cerca, para tratar de formar pequeñas ligas locales, y, en un futuro no muy lejano, soñar con olimpíadas, zonales o diocesanas,  hasta llegar a realizar alguna acción (campeonato, olimpíada, etc.) en el plano nacional.

 

“Apostamos a todo esto –resume el Padre Pepe- , creemos que entre Cáritas, la Pastoral de Adicciones, los Centros Barriales, las parroquias y comunidades, se puede armar un trabajo serio de lo que significa una pastoral de la Iglesia en este sentido. Pensemos que la Iglesia, o que `el patio de la iglesia´, ha sido siempre un lugar de encuentro y ha brindado un sentido de pertenencia para el desarrollo de capacidades, para los sueños, para el nacimiento de muchas vocaciones de servicio a la comunidad. Creo que hoy, más que nunca hacen falta estos `patios´, más organizados en forma de clubes. Tal como, en el fondo, lo hizo la Iglesia desde siempre, aunque con una conciencia diferente, porque era otro contexto social”, concluye.