Una Colecta Histórica

En todo el país tuvo lugar una nueva edición de la Colecta Anual de Cáritas, con singulares adaptaciones para cumplir con las normas sanitarias de cada localidad.

En el contexto de las medidas de prevención implementadas a causa de la pandemia, el 13 y 14 de junio se realizó en todo el país la Colecta Anual de Cáritas, animada por el lema “Tu generosidad aumenta la esperanza”. Este año, dada la particular situación de distanciamiento social, los canales de donación para aportar a la Colecta permanecen vigentes durante todo junio. Asimismo y previendo el gran desafío de asistencia que implicará la salida de la cuarentena, se invita a seguir colaborando con Cáritas durante todo el año.

 

Con los templos y colegios cerrados y con las restricciones para la circulación en muchas localidades del territorio nacional, la forma tradicional de realizar la Colecta debió adaptarse y adoptar nuevas y creativas alternativas para compensar los ingresos que llegaban a través de los sobres parroquiales y las donaciones presenciales.

 

Así, por primera vez en su historia, la estrategia de recolección de fondos estuvo centrada en las redes sociales y en plataformas digitales de donación. Para tal fin, se dispusieron nuevos mecanismos de pago electrónico y se capacitaron a voluntarios de todo el país, para que pudieran implementarlos en los medios virtuales de sus propias comunidades. De este modo, muchas Cáritas ofrecen su propio código QR para que los donantes puedan colaborar fácilmente desde sus hogares.

 

La actividad en las redes sociales de las parroquias, espacios de Cáritas e instituciones que colaboraron fue muy intensa: se organizaron eventos por streaming y pudieron verse videos en los que, desde obispos hasta sacerdotes y laicos, se animaba a la participación. Todo esto complementado por muchísimos mensajes y fotos de jóvenes y adultos voluntarios, trabajando tanto en las acciones de la Colecta propiamente dicha, como en las actividades que las Cáritas vienen llevando adelante para acompañar la emergencia social provocada por el Covid-19.

 

De las Caricletas a los Delivery de Donaciones

 

En aquellas provincias donde las restricciones por la cuarentena lo permitieron, las parroquias y sedes de Cáritas permanecieron abiertas para recibir las donaciones, al tiempo que se organizaron actividades para tener presencia en distintos lugares públicos. Así, en algunas localidades pudieron verse jóvenes con urnas en las calles, en otras se instalaron alcancías en supermercados y comercios y en otras se alentó a las familias a armar una “alcancía familiar”, para acercar luego las donaciones recolectadas entre todos los integrantes a la parroquia más cercana.

 

Pero los voluntarios de Cáritas en todo el país agudizaron su ingenio para acercar las alcancías también a los barrios en los que las parroquias permanecen cerradas. Así, por ejemplo, jóvenes de Mendoza y de San Luis circularon todo el fin de semana por las ciudades de la provincia con “Caricletas” o el “Cáritas Móvil”, transportando las tradicionales urnas en bicicleta o automóvil. En Balcarce, los voluntarios diseñaron una App de delivery de donaciones, retirando las donaciones por las casas de los aportantes. En Corrientes, realizaron una radio abierta que contó con la participación de cantantes en vivo y cerraron el día con una Caravana Solidaria por la ciudad.

 

Y en varias localidades más pequeñas recurrieron a la venta de empanadas, locro, pastelitos o chipá para engrosar la recaudación de la Colecta. Todas estas acciones se realizaron respetando las normas de distanciamiento social y salubridad dictadas por las autoridades nacionales y provinciales.

 

Tu generosidad aumenta la esperanza

 

La respuesta generosa de la sociedad argentina no se hizo esperar y se vio reflejada, tanto en la notable participación de voluntarios como en las donaciones que se fueron recibiendo. En ese sentido, Mons. Carlos Tissera, presidente de Cáritas Argentina, expresó que “es conmovedor ver la participación de donantes y de los voluntarios este fin de semana. Solo tenemos palabras de agradecimiento y el renovado compromiso para que esa ayuda se convierta en alivio y esperanza para millones de argentinos pobres que necesitan asistencia y contención. Dios es buen pagador y derramará sus bendiciones”.

 

La Colecta es la principal fuente de recaudación de Cáritas y con ella se financian actividades en todo el país a lo largo del año y se sostienen y desarrollan numerosos programas en educación, primera infancia, economía social y solidaria, autoconstrucción de viviendas, adicciones, asesorías legales, asistencia sanitaria y ayuda inmediata ante situaciones de pobreza o emergencias climáticas.

 

Además, en este contexto social generado por el Covid-19, la Colecta se convierte en un aporte invalorable para poder sostener el trabajo durante "el día después", cuando llegue el tiempo de recomponer las consecuencias sociales y humanas generadas por esta pandemia. Porque, cuando pase la emergencia y se vayan retirando los dispositivos de ayuda inmediata de los barrios más humildes, allí seguirá estando Cáritas para acompañar a las familias más perjudicadas, brindando contención, ayuda material y acompañamiento espiritual.

 

“Tenemos que mirar el mañana, sabiendo que el presente es muy difícil, económicamente. Veníamos mal y nos vino la pandemia. El futuro que se avecina también es muy difícil, para los pobres y también para la clase media”, agregó Mons. Tissera. Una vez finalizada, se iniciará el proceso de rendición en todo el país para consolidar el monto total recaudado, que se dará a conocer públicamente –como es ya tradición- el próximo 26 de agosto, Día de la Solidaridad.

 

Para seguir colaborando con Cáritas durante todo el año:

Ingresá a www.caritas.org.ar/sumate

 

O llamá desde todo el país al 0810-222-74827  (al costo de una llamada local)

Adicciones

"Caminamos juntos para llegar juntos"

En medio de la emergencia sanitaria, los 180 centros barriales de todo el país están abiertos para acompañar a las personas con problemas de adicciones.

La irrupción de la pandemia y la adopción de drásticas medidas para prevenir contagios obligaron a readaptar muchos de los servicios que brinda Cáritas en los barrios más humildes. Y aunque se fueron cerrando las puertas de los templos, escuelas y otros espacios, la atención de las necesidades más urgentes se multiplicaron y tuvieron una abnegada respuesta por parte de los voluntarios.

 

Fue lo que sucedió, por ejemplo, en los Centros Barriales, donde Cáritas ofrece contención y acompañamiento a personas que sufren problemas de adicciones. De los servicios de esos espacios dependen -casi literalmente- las vidas de muchas personas que viven situaciones de alta vulnerabilidad, y allí el trabajo se fue adaptando, no sólo para respetar la cuarentena, sino también para brindar respuestas a las nuevas realidades generadas por la pandemia.

 

Pablo Vidal, coordinador del Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas Argentina, explica que, “al principio, como a todos los argentinos, la pandemia nos sorprendió y no sabíamos bien qué hacer, porque la situación también daba un poco de miedo. Pero, como todo en la vida, fuimos buscando opciones, charlando con médicos, capacitándonos, tomando contacto con los ministerios de Salud en sus distintos niveles, para poder adaptar nuestros lugares”.

 

En estos momentos, detalla, “en algunos espacios damos de comer, en otros colaboramos para facilitar el acceso a los servicios sociales del Estado, en muchos de ellos fuimos adaptando ambientes como lugares preventivos, para que gente en situación de calle pueda dormir a la noche, y en algunos otros que funcionaban de día pusimos camas para que la gente no esté en la calle”.

 

“Todo esto, puntualiza, nos exigió trabajar más que nunca junto al Estado, en especial, junto a los agentes sanitarios. Porque se necesita la articulación con el Centro de Salud más cercano para la prevención, para las vacunas, para conseguir medicación, para hacer controles y aislamiento en el barrio”.

 

Cáritas es amor cercano, que cuida, incluye y transforma

 

Además del acompañamiento a las personas con problemas de adicciones, los centros barriales se abrieron a las nuevas realidades de la pandemia. Viendo lo que sucedió en Europa, se planteó el desafío de cuidar a los abuelos de los barrios, a los que viven en la calle y en contextos de hacinamiento.

 

Así, explica Pablo, “lo primero fue adaptar lugares preventivos para que puedan vivir abuelos y gente de la calle, y a su vez, hacer una campaña fuerte para relevar dónde estaban esos abuelos, si se vacunaron o no, y llevarles las comidas para que no salgan de su casa. Esta tarea, sí o sí fue articulada con los agentes de salud de cada lugar porque pueden proveer la medicación, o enviar profesionales médicos a las casas de los abuelos, para verlos o vacunarlos sin salir de casa”.

 

Pablo destaca que “lo más maravilloso que está pasando en este tiempo, es que los que se están poniendo a trabajar como voluntarios en el barrio, los que van a relevar a los abuelos, los que se quedan viviendo en los lugares de aislamiento para cuidar a los otros, los que preparan y llevan la comida, son las personas de los hogares que estaban atravesados por el tema del consumo”.

 

En ese sentido, Pablo señala que, “es interesante ver que, por ejemplo, toda la infraestructura de ayuda alimentaria del Estado tenga a estas personas como eslabón final para llegar a los más alejados. Resulta paradójico que los descartados del barrio, los descartados de la sociedad, pasaron a ser los protagonistas a la hora de cuidar el barrio. Es como un reflejo de aquella imagen que presenta el Evangelio: `la piedra que descartaron los constructores es ahora la piedra angular´. Hoy, cuando está todo cerrado, cuando las escuelas están cerradas, los templos están cerrados, los que están en la calle llevando la comida son ellos. Es muy fuerte”.

 

Pablo resume su pensamiento recordando el llamado del Papa Francisco a “tender la mano” al que lo necesita. “Es lo que tratamos de hacer, aún en medio de la pandemia: tender la mano dando la comida, haciendo campañas de vacunación, adaptando los lugares para esta nueva realidad. Que esta emergencia nos ayude a ser más solidarios, a pensar en el otro, a salir al encuentro del otro. Que nos ayude a reconocernos como pueblo, que caminamos juntos para llegar juntos. Porque si llegamos, llegamos todos juntos.”, concluye.

Colecta real en el mundo virtual

Este año, por la pandemia, la fiesta solidaria de la Colecta se vivió
en Internet y en las redes sociales.

Llevar adelante la Colecta con los templos cerrados y sin la tradicional presencia de voluntarios en las calles era muy difícil de imaginar en marzo pasado, cuando comenzó a regir la cuarentena en todo el país. Fue necesario agudizar el ingenio, producir nuevos materiales a contrarreloj que reflejaran la acción de Cáritas en el contexto actual y repensar la campaña, orientándola fuertemente a los medios de donación electrónica y a la difusión en Internet y las redes sociales. Especialmente en este último punto, fue providencial el aporte de nuestros voluntarios más jóvenes que, con enorme entusiasmo y creatividad, inundaron las redes con la propuesta solidaria de la Colecta Anual.

Las habituales conferencias de prensa que suelen reunir a los medios locales en la sede diocesana o el obispado se realizaron a través de diversas plataformas digitales. Cáritas Bahía Blanca, por ejemplo, presentó la Colecta a través de Facebook Live y Cáritas Argentina lo hizo vía Zoom, abriendo la participación a comunicadores de distintos puntos del país. Asimismo, muchos obispos y sacerdotes compartieron sus reflexiones a través de breves videos que se difundieron en Facebook, Instagram y Twitter. También lo hicieron en vivo, como Cáritas Bariloche, que estrenó el espacio virtual “Mateando con el Obispo”, para conversar con Monseñor Juan José Chaparro.

Pecheras, urnas… y tapabocas

Las redes sociales también permitieron visualizar y difundir las actividades que se realizaban en la vía pública, teniendo en cuenta los cuidados preventivos que marca la cuarentena y las acciones permitidas en cada localidad en particular. Cáritas Parroquial San José de Balcarce (diócesis de Mar del Plata), por ejemplo, posteó fotos de alcancías adaptadas y sanitizantes para llevar la Colecta a las calles, respetando el protocolo vigente. Por su parte, Cáritas Jujuy estuvo presente en la peatonal con música y disfraces -un clásico de cada Colecta- y lo transmitieron en vivo a través de su cuenta de Facebook.

Toda la alegría y el colorido de la “fiesta de la solidaridad” -que caracteriza el fin de semana de la Colecta-, se mudó a las redes sociales con idéntica intensidad y los tradicionales eventos musicales en plazas y espacios públicos se adaptaron rápidamente al “mundo virtual”. Así, Cáritas Catedral de la ciudad de Corrientes presentó el sábado 13, de 9 a 16 horas, un espectáculo virtual con la generosa participación de músicos locales, mientras que Cáritas Laferrere (Buenos Aires) organizó su “Vivo Caritense” el domingo 14 de junio por la mañana, con “shows, sorteos y sorpresas”.

Los jóvenes y su “Fogón Virtual”

En abril y mayo pasado, la #RedDeVoluntariadoJoven lanzó dos convocatorias para sumar nuevos corazones a la misión solidaria de Cáritas. La respuesta excedió las expectativas y, sólo en la primera, se sumaron más de mil jóvenes a lo largo y ancho del país. Sin duda, estas acciones fueron providenciales para potenciar la difusión de la Colecta en las redes, donde los más jóvenes saben moverse “como pez en el agua”.

La red de @jovenesencaritas comenzó, en marzo pasado, un espacio de encuentro en Instagram llamado “Fogón Virtual”, donde cada sábado por la noche los voluntarios intercambian vivencias, reflexionan sobre la realidad y se informan de las diversas actividades que hacen a la vida de Cáritas. El fogón del sábado 13 estuvo íntegramente dedicado a la Colecta; las distancias desaparecieron y representantes de once Cáritas del país: Rosario y Santa Fe (Santa Fe), San Isidro y Mar del Plata (Bs. As.), Paraná, Gualeguaychú y Concordia (Entre Ríos), Orán (Salta), Río Gallegos (Santa Cruz), Iguazú (Posadas) y Mendoza compartieron con emoción y alegría todo lo vivido en sus comunidades. Un cierre “de película” para una Colecta diferente a todas las anteriores, pero idéntica desde el compromiso y el entusiasmo.

Solo nos resta agregar un ¡GRACIAS! enorme a todos los que, de una u otra manera, pusieron su granito de arena para potenciar la difusión de la Colecta en este difícil contexto de pandemia, aprovechando las posibilidades que nos brindan hoy Internet y las redes sociales.

Covid-19

Presencia activa de Cáritas en el AMBA

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la asistencia alimentaria y sanitaria se multiplicó dramáticamente por la pandemia.

Superados los 3 meses de aislamiento social obligatorio, gran parte del país avanza lentamente  hacia la “nueva normalidad” en sus actividades cotidianas. Pero en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se viene dando un crecimiento progresivo y sostenido de contagios, la flexibilización de la cuarentena se ve cada vez más lejana, para evitar el colapso del sistema sanitario, como ya ocurrió en otros países. En consecuencia, las Cáritas de la Región Buenos Aires siguen trabajando en red con el Estado y otras organizaciones, para dar respuesta a las necesidades alimentarias y sanitarias, que se han multiplicado dramáticamente.

“La emergencia nos llevó a centrarnos en lo asistencial, principalmente, la ayuda alimentaria”, expresa Mons. Carlos J. Tissera, presidente de Cáritas. Conocedor de la realidad de su diócesis, el obispo de Quilmes remarca que la demanda de alimentos se multiplicó sensiblemente, ya que “en algunos lugares creció un 50 por ciento y en otros se duplicó el número de viandas que entregamos”, destacando que la ayuda “no sólo abarca a los más pobres, sino a muchos monotributistas, gente de clase media que con la crisis sanitaria cayó en la pobreza”.

Por su parte, Rosa María López, directora de Cáritas Merlo-Moreno, en el oeste del Conurbano, describe la difícil situación que también se vive en la diócesis, donde se están entregando 332 mil porciones de alimentos por mes: “estamos acompañando más de sesenta ollas populares en barrios vulnerables, como respuesta a la gran demanda alimentaria, pero somos conscientes de que llegamos a un mínimo de la población más necesitada de la diócesis”. Además, “nos preocupa y nos ocupa lo sanitario, por eso, estamos capacitando a referentes y promotores de salud, para formar cuadrillas de prevención del Covid-19 y acompañar el Programa Detectar, principalmente, en la zona de Moreno, donde la situación es más precaria en todo sentido”.

La zona sur del Gran Buenos Aires también es reflejo de cómo la dura realidad ya existente se potenció aún más. Antes, Cáritas Lomas de Zamora llegaba a unas 12 mil familias aproximadamente, pero “en estos casi 100 días de pandemia, la demanda se triplicó, tanto en cantidad como en necesidad de las familias ya asistidas”, describe Laura Recabarra, directora diocesana. “Lo vemos, especialmente en las ollas nuevas, además de los comedores que están desbordados. Nos impacta la cantidad de llamados, más de 20 por día de familias que nunca antes habían necesitado asistencia alimentaria”. En los seis partidos que integran la diócesis y con el aporte de la campaña #SeamosUno, se atendieron en junio cerca de 26 mil familias.

La cuarentena en CABA

En el barrio de Floresta, cerca de la estación del tren Sarmiento, se encuentra la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria. Allí, desde hace 30 años, funciona un comedor que hoy está entregando un promedio de cien viandas por día. “Prestamos servicio de lunes a viernes al mediodía”, describe Darío González, coordinador del comedor. “Dos días por semana se arranca muy temprano con desayuno y acceso a duchas. Después, preparamos la comida y a las 11:30 se dan números a la gente que esté esperando afuera. A las 12:30 entregamos las viandas en la puerta del comedor”.

“Por lo general, recibimos a personas en situación de calle o gente que no le alcanza para alquilar y comer; al menos, una comida por día, vienen a buscarla acá”, describe Darío. Ahora se sumaron muchas personas que quedaron sin trabajo por la cuarentena. El barrio está cerca de un centro comercial muy grande, hay muchos talleres de costura. Esa gente, de un día para el otro, se quedó sin trabajo y sin poder darle de comer a su familia”.

La pandemia, además, los llevó a repensar el servicio y ajustarse al protocolo necesario para evitar contagios: “estábamos acostumbrados a tener a la gente acá, sentados, conversando y estar cara a cara con ellos y ahora los llamamos por número para que vengan a buscar la comida y se van. Sólo conversan mientras hacen fila en la vereda. Los seguimos ayudando en lo que podemos, con ropa por ejemplo, cuando recibimos, pero la verdad es que todo cambió con la pandemia”.

Distintas realidades pero una constante: llevar cercanía y alivio a las necesidades más urgentes de quienes están sufriendo las consecuencias de esta situación inédita que, si bien nos afecta a todos, golpea más duramente a quienes perdieron su fuente de ingreso y aquellos que ya estaban excluidos del sistema.