Cáritas es desarrollo humano integral

 

Muchas veces, al hablar de los problemas de la pobreza y la indigencia, se tiende a pensar solamente en alimentos, ropa, calzado o insumos básicos para personas o barrios de muy bajos recursos.

No obstante, la realidad suele ser mucho más compleja que las simplificaciones estadísticas: hoy se habla de pobreza multidimensional, como un concepto que va más allá de la falta de ingresos y abarca carencias en otras dimensiones, esenciales para el desarrollo de las personas. Una de esas dimensiones que queremos destacar es el acceso a la educación.

El principal desafío que asumimos en Cáritas es llevar asistencia, esperanza y oportunidades para salir de la pobreza. En ese sentido, consideramos que la educación es una herramienta fundamental para la inclusión social y la equidad, porque –entre otras cosas- permite entender que el futuro no es algo preestablecido, sino algo en continua construcción que depende, en gran medida, de nosotros mismos.

La educación es un proceso que hace libres a las personas, sin distinciones. Por eso, quienes acceden a ella, se constituyen en protagonistas de la transformación de su propia realidad, porque cuentan con herramientas para cuestionarla y para mejorarla. La educación, entre otras cosas, facilita la movilidad social.

Más allá de las formulaciones teóricas, esta constatación es comprendida por las familias que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad, porque continúan apostando a la educación de sus hijos como camino de inclusión y promoción social. Desde Cáritas acompañamos y nos comprometemos en ese proceso.

Con nuestra presencia capilar en casi todos los barrios postergados del país, asumimos nuestro deber cristiano también desde el ámbito educativo, brindando acompañamiento, contención espiritual y afectiva y herramientas concretas para superar las situaciones de desigualdad.

Por ello, trabajamos junto a cada comunidad, animando una propuesta integral que responda a su identidad y a sus propias necesidades. Mediante la intervención temprana y el acompañamiento escolar de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, desde nuestros espacios de educación no formal, alentamos la creación de amplias redes de contención, con especial énfasis en la consolidación de vínculos comunitarios, que permitan realizar profundos cambios en sus condiciones de vida.

Al involucrar a las familias en el proceso, estamos promoviendo la creación de verdaderas oportunidades de cambio desde las raíces de la propia comunidad y su participación es lo que asegura la continuidad de los proyectos.

La educación es una herramienta fundamental para la inclusión social y la equidad y tanto su promoción como su desarrollo inciden directamente en la superación de otras dimensiones de la pobreza, como el acceso al trabajo o el cuidado de la salud. Por eso en Cáritas, priorizamos la inclusión educativa también como un deber de justicia, desde una perspectiva de bien común.


Emergencias climáticas

Estemos cerca o lejos, todos podemos 

colaborar

 

Ana está viendo el noticiero en el living de su casa. En la pantalla, el rostro angustiado de Juan. Su casa se inundó por las fuertes lluvias y, al borde de las lágrimas, explica que el agua se llevó todo: los muebles, la ropa, la documentación, las fotos, los recuerdos. Apenas tuvo tiempo de reunir a su familia y ponerse a salvo. El periodista apela a la solidaridad de los televidentes: “necesitan de todo”, enfatiza. El panorama que muestran las imágenes es realmente desolador.

Frente al televisor, Ana se conmueve profundamente. Quiere hacer algo ya, colaborar, sentirse útil, acercar alivio a las familias que, como la de Juan, están viviendo una situación tan desesperante. Trata de pensar con rapidez: las bolsas de ropa que separó para donar algún día, el colchón que acaba de cambiar, pero está en buenas condiciones, los botellones de agua que compró ayer en el súper. Se emociona ante la idea de que su ayuda esté prontamente en manos de quien la espera y necesita.

La actitud solidaria de Ana es loable y valiosa. Pero, para Juan y las familias afectadas, no es la mejor opción. Ana vive a muchos kilómetros de las localidades en emergencia. Para que su ayuda llegue, es necesario contratar y abonar un flete, que no podrá acercarse a la zona inundada porque los accesos están cerrados. Tampoco hay allí personas disponibles para recibir, descargar, clasificar y distribuir la donación, ya que todos están abocados a socorrer a los evacuados. ¿Significa, entonces, que Ana no podrá colaborar? Sí puede hacerlo, pero de una manera más sencilla, rápida y efectiva.

Quiero ayudar, ¿qué puedo hacer?
Ante una emergencia climática (inundación, tornado, alud, etc.) o de otro tipo (terremoto, incendio, etc.), sea que vivamos cerca o lejos de las localidades afectadas, lo primero SIEMPRE es escuchar a Cáritas y a las organizaciones que están trabajando en el lugar, para conocer la situación y las necesidades puntuales del momento. En nuestro caso, cuando la atención de la emergencia puede ser canalizada en la zona, el trabajo queda acotado a las parroquias del lugar y a su Cáritas diocesana. De ser necesario, las Cáritas cercanas organizarán y difundirán campañas locales de recolección de alimentos, agua, ropa, etc.

Cuando la catástrofe es de grandes proporciones, se activa de inmediato el protocolo y el Equipo Nacional de Emergencias se pone en contacto con los referentes locales, capacitados para tal fin, que son los primeros en acudir al lugar y poseen información actualizada. Si la gravedad de la situación lo amerita, Cáritas Argentina habilita la cuenta corriente bancaria para que, tanto particulares como empresas, puedan colaborar solidariamente desde cualquier lugar del país.

Las ventajas de donar en dinero son varias y diversas: el aporte llega de manera directa al lugar de la emergencia; ninguna donación es pequeña, porque se suma a lo que están donando muchas otras personas, potenciándose así la propia ayuda. Se utiliza para comprar artículos de primera necesidad en los comercios cercanos. Esto beneficia la economía local –ya golpeada por la situación- y se evitan gastos enormes en transporte, logística y distribución. Además, se ahorra tiempo, recursos humanos -vitales para otras tareas- y la complicación de recibir, descargar y clasificar donaciones en especie que, muchas veces, no son la prioridad que necesitan las familias en ese momento puntual.

En Cáritas sabemos, por experiencia, que cuando surge una emergencia climática, la solidaridad del pueblo es inmediata y enorme. Esa misma experiencia nos ha enseñado, a lo largo de los años, que “la ayuda que más ayuda es la que se organiza”. No importa si estamos cerca o, como Ana, lejos de la zona en emergencia: desde el deseo genuino y fraterno de colaborar, recordemos que fácilmente podemos sumar nuestro aporte, a través de Cáritas, para atender con rapidez y eficacia las necesidades más urgentes de las familias afectadas.

 

 

#JóvenesEnCáritas

Transformar-Nos: espacio de encuentro y

capacitación

 

Con el fin de fortalecer la red de #JóvenesEnCáritas y como experiencia de encuentro y capacitación, se realizó del 9 al 14 de febrero en la Villa Marista de Mar del Plata (Buenos Aires) el encuentro “Transformar-Nos”. Ochenta jóvenes de todas las regiones del país y cuatro invitados de Cáritas Brasil, junto a veinte adultos acompañantes vivieron cinco jornadas de compartir fraterno, intensos momentos de reflexión y profundos espacios de oración y gratitud.

Esta propuesta reunió a jóvenes que se despliegan en distintas áreas y temáticas dentro delas Cáritas: jóvenes voluntarios (15), animadores diocesanos (13), referentes temáticos (5), jóvenes talleristas (6), animadores de jóvenes en Cáritas (10), jóvenes vinculados a espacios educativos (12), jóvenes de Cáritas parroquiales (10) y otros.

El domingo 9, al llegar desde Buenos Aires, los recibió un saludo en video del Papa Francisco, que generó alegría y entusiasmo en los jóvenes. "Los felicito por encontrarse para hacer algo", expresaba el Santo Padre "Vayan adelante, sean creativos. Seguramente algunos los retarán porque son demasiados creativos: no les tengan miedo. Pero vayan adelante, juéguense la vida por valores que valgan la pena".

Más adelante, Francisco agregó: Cáritas es una institución que te abre el corazón: no solo las manos, te abre el corazón, te abre la mente, te hace pensar con otro tipo de categorías. Gracias, que Dios los bendiga, sigan trabajando y si tienen un ratito, recen por mí también”. Mons. Tissera, obispo de Quilmes y presidente de Cáritas Argentina, también se hizo presente, alentando a los jóvenes a vivir con intensidad el encuentro, a caminar y buscar junto con Jesús, como en Emaús, centrando la mirada en Él y en los pobres.

Jornadas intensas y productivas
El lunes conocieron experiencias juveniles en contextos de vulnerabilidad, como la cárcel de Mar del Plata junto con la Pastoral Carcelaria, el Centro Barrial Padre Mugica en uno de los barrios periféricos de la ciudad, la organización Palestra (animada por los hermanos evangélicos) y el trabajo de refacción de una escuela con la ONG “Jóvenes Solidarios”. Más tarde, reflexionaron sobre las experiencias compartidas y qué interrogantes les dejaron. El cierre del día tuvo una impronta cultural, con los jóvenes de “La Cultura está en barrio” y su arte en clave de rap.

El martes profundizaron la experiencia, con talleres sobre temas que desafían a los jóvenes y a quienes quieren ofrecer propuestas pastorales a los jóvenes. La economía y el desafío de transformar la realidad de los pobres; las redes y medios de comunicación; la juventud, la fe y la política; las búsquedas de equidad entre hombres y mujeres que se expresa en el feminismo popular; la cultura popular y la búsqueda de tierra, techo y trabajo; Jesús y la opción por los pobres fueron algunos de los temas planteados.

El miércoles, reflexión y construcción comunitaria de posibles caminos de concreción como #JóvenesEnCaritas. Identificaron diversos campos de interés, donde los jóvenes se sienten llamados a transformar la realidad y pueden proponerle a Cáritas espacios para desplegar su protagonismo. Los campos de mayor relevancia fueron: nuevos modos de voluntariado, cuidado de la Casa Común, espacios comunitarios de recreación y arte para Jóvenes, espacios educativos y de contención, temáticas de incidencia, el consumo problemático de sustancias y la participación ciudadana y política.

El jueves, reflexión personal a partir de todo lo vivido en el encuentro y la Eucaristía con Monseñor Gabriel Mestre (obispo de Mar del Plata). Luego del almuerzo, se trasladaron a la Parroquia Cristo Rey para un tiempo de cierre con arte: cada uno sintetizó su experiencia en una frase y luego la plasmó en una remera.

Una tarea que se hace esperanza

Esta experiencia ha sido un paso en un proceso, que viene desde hace varios años y se proyecta hacia adelante. Pero un paso que deja huella: con ganas de arriesgar juntos y empeñar esfuerzos en imaginar caminos para pasar “de generación en generación” (Lc. 1, 50) el fuego de la misión evangelizadora en su dimensión social. No hay recetas prefabricadas, pero juntos hacemos camino. Que estas búsquedas sigan estimulando a quienes integran la gran familia de Cáritas, jóvenes y adultos, para ser todos protagonistas de la revolución de la caridad que cuida, integra y transforma la realidad.

Educación para la igualdad social

En marzo “comienzan las clases”. Aunque esta afirmación abarca a la mayoría de los niños del país, las marcadas realidades de pobreza que se dan en extensos sectores sociales tienen su correlato en la desigualdad de oportunidades de los niños y jóvenes escolarizados.

Según el INDEC, en el territorio del país habitan 13,1 millones de niños/as en­tre 0 y 17 años, de los cuales, en 2018, el 46,8% de ellos (de entre 0 y 14 años) residía en hogares pobres en términos de ingre­sos y 10,9% en situación de indigencia.

La pobreza trae aparejados muchos problemas que dificultan el desempeño educativo. Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, casi un 30% viven en hogares que no logran satisfacer necesidades alimentarias, un 23,4% vive en situaciones de hacinamiento que complican la capacidad de realizar las tareas escolares, el 47,7% no tiene acceso a internet en sus viviendas y un 15,5%  de niños/as y adolescentes entre los 5 y 17 años de entorno urbano realiza algún tipo de trabajo. La equidad es, entonces, una asignatura pendiente.

Para dar respuesta a estos desafíos es necesario desarrollar propuestas flexibles y creativas. Cáritas Argentina, que está presente y trabaja junto a las comunidades más pobres del país, conoce muy bien estas realidades y ha desarrollado, desde hace más de una década, el Plan de Inclusión Educativa Emaús, como complemento de la educación formal brindada por el Estado.

El Plan Emaús es una propuesta que ofrece distintos “componentes”, que articulan las experiencias comunitarias con el sistema educativo formal en sus diferentes niveles, con el fin de promover la inclusión educativa. Sus principales componentes son:

A- Espacios educativos. Son centros comunitarios bien equipados, que van acompañando a los niños y jóvenes en sus procesos educativos: ofrecen apoyo escolar, espacios para deportes y recreación, talleres de formación y de expresión artística, meriendas, etc. En la actualidad hay 184 espacios educativos en 42 diócesis y en ellos participan un total de 12.536 asistentes.

B- Becas familiares. Es un apoyo económico concreto otorgado a familias vulnerables para promover la perseverancia de los niños y adolescentes en las escuelas y evitar su deserción. Actualmente, se acompañan a 1.196 menores: el 5,30% asiste a nivel inicial, el 54,24% a nivel primario y el 40,46% al  secundario.

C-Becas terciarias y universitarias. Se otorgan a jóvenes que quieran comenzar o continuar sus estudios. Como contrapartida se comprometen a colaborar en los espacios educativos brindando apoyo escolar, coordinando talleres o animando espacios deportivos. El Plan Emaús acompaña a 913 becados, el 60.31% de los cuales cursa carreras terciarias y el 39.69% cursa estudios universitarios.

Es importante destacar que la mayoría de estos jóvenes son la primera generación que logra acceder –en su familia y / o en su comunidad- a estudios y títulos de nivel superior, rompiendo así el círculo de pobreza del entorno en el que crecieron.

D- Mochileros. Son jóvenes que generan espacios de desarrollo y expresión para niños y adolescentes en sectores muy vulnerables de sus comunidades. Reciben este nombre porque sus materiales de animación (libros, juegos, lápices y pinturas, etc.) son transportados de un lugar a otro, precisamente, en una mochila. Esta propuesta no sólo genera un espacio de comunicación, recreación y aprendizaje para los más chicos, sino que también se contribuye a la formación y crecimiento personal de los jóvenes que la llevan adelante.

E- Meriendas Reforzadas. Se ofrecen en los espacios educativos con la función de complementar las actividades y talleres que allí se desarrollan. Se denominan meriendas reforzadas porque ofrecen raciones capaces de suplir una cena, muchas veces ausente entre las familias más postergadas.

Estas son algunas de las propuestas de Cáritas para animar la educación no formal y estimular la permanencia en el sistema educativo formal, dirigidas a familias que viven situaciones de adversidad social y carencia de recursos.

Sabemos por experiencia que la inclusión y la equidad son posibles, en gran medida, por la calidad de la educación que reciban nuestros hijos. Por eso, en este nuevo comienzo lectivo, renovamos nuestros esfuerzos y compromiso para que todos los niños tengan las oportunidades que se merecen.