Abordaje pastoral y comunitario

de las adicciones

 

Cáritas Argentina, junto a la Pastoral de Drogadependencia y la

Familia Grande Hogar de Cristo, realiza un enorme trabajo para

acompañar a los más vulnerables.

 

Las realidades de pobreza no se limitan a una cuestión socio-económica sino que abarcan múltiples aspectos relativos a la alimentación, vivienda, educación, salud, inserción en el mercado laboral, participación social, etc. Hoy se habla de realidades que han recibido el nombre de “nuevas formas de pobreza”, entre las que se destaca de modo particular el consumo problemático de sustancias porque llegan a destruir –literalmente- a personas, familias y hasta comunidades.

 

En un relevamiento interno realizado hace un par de años, casi 400 de las 700 Cáritas consultadas pusieron el tema de las adicciones como preocupación número uno en sus comunidades. Las causas de la extensión y penetración de las drogas en todos los rincones del país son muchas, y afectan a gran cantidad de personas sin importar la edad, situación social o ubicación geográfica. Y aunque esta realidad está presente en todos los barrios, su mayor impacto social se produce en aquellos lugares donde el Estado está ausente y donde las oportunidades de progreso social son escasas o nulas.

 

Cáritas Argentina, acompañando el esfuerzo de las Cáritas diocesanas, creó formalmente el Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones (APyCA) en 2016. No fue una iniciativa solitaria, sino que sumó fuerzas al trabajo que venía realizando la Iglesia Argentina desde la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y desde la Familia Grande Hogar de Cristo, una organización creada por el Padre José María “Pepe” Di Paola e impulsada por el Cardenal Bergoglio, cuando era Arzobispo de Buenos Aires.

 

Así, se fueron tejiendo redes que llegaron a enlazarse con los trabajos de las distintas comunidades y, en estos años, se lograron consolidar más de 180 centros barriales para el abordaje pastoral y comunitario de las adicciones en todo el país, que brindan contención y apoyo directo a jóvenes y adultos.

 

Recibir la vida como viene

 

El servicio se realiza principalmente a través de los Centros Barriales, ubicados en barrios muy vulnerables, los cuales, con valores pastorales y un fuerte compromiso comunitario, brindan contención, acompañamiento y ayuda a las personas que tienen problemas de adicciones.

 

La actitud que anima a los Centros es “recibir la vida como viene”, sin condiciones y con todas las complejidades que presentan las historias de cada ser humano. Por eso, el abordaje es integral y supera en mucho lo meramente “terapéutico”: se brinda alojamiento y comida, acompañamiento médico y psicológico, acceso a centros de salud para controles, tratamientos y vacunas, facilitación de trámites ciudadanos (como obtención de documentos de identidad, acceso a subsidios y servicios del Estado), etc.

 

El sentido último de esta tarea es lograr generar vínculos, para que las personas recuperen su sentido de vida y se integren a la sociedad en la cual viven, porque no hay persona que se realice en soledad. Estos hermanos transitan su adicción con dolor, ven cómo se desmorona su vida y sus afectos, al tiempo que se aíslan y son aislados por su entorno social. La misión de quienes dan vida a estos centros es ayudarlos comunitariamente a que logren volver a vincularse, consigo mismos y con su entorno.

 

Los vínculos se tejen sobre valores como la solidaridad, la hospitalidad, el cuidado, la paciencia, el perdón, el respeto por las diferencias y muchos más, que también surgen del Evangelio. El impacto positivo que se logra en las comunidades es muy notorio y los testimonios de las personas que participan, como acompañados o como voluntarios, ciertamente son conmovedores.

 

La labor de los Centros Barriales se articula con numerosas Organizaciones Civiles y con organismos Municipales, Provinciales y Nacionales, tejiendo redes de trabajo para la contención y el acompañamiento integral. Por poner un ejemplo, desde hace varios años la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (SEDRONAR) apoya el trabajo de este modo de abordaje, a través del programa Casas de atención y acompañamiento comunitario.

 

Cada vida es sagrada

 

Con la irrupción del Covid-19 se adaptó la metodología de los Centros Barriales, no sólo para respetar la cuarentena, sino también para brindar respuestas a las nuevas realidades generadas por la pandemia. Entonces, además del acompañamiento a las personas con problemas de adicciones, se planteó el desafío de cuidar a los abuelos de los barrios y a quienes se encuentran en situación de calle o en contextos de hacinamiento.

 

Así, se prepararon lugares preventivos para que puedan vivir personas mayores de riesgo, y a su vez, se hizo una campaña para relevar dónde estaban esos abuelos, y llevarles las comidas para que no salgan de su casa. Esta tarea fue articulada con los agentes de salud de cada lugar, que proveyeron medicación o enviaron médicos a las casas de los abuelos, para revisarlos o vacunarlos en sus hogares.

 

Al mismo tiempo, y pensando ya en la post pandemia, se está llevando adelante la iniciativa de impulsar la práctica de deportes con el fin de generar espacios de integración, contención y desarrollo humano para niños, niñas y jóvenes, en los barrios y comunidades de todo el país. La energía, la vocación y el compromiso que hay detrás de cada una de esas acciones es una nota distintiva que debe destacarse.

 

El espíritu de trabajo de estos centros barriales puede resumirse en esta reflexión de Mons. Gustavo Carrara, Obispo Auxiliar de Buenos Aires y Vicario para la Pastoral Villera: “Cuando nos encontramos con un chico o una chica en consumo en un pasillo de la villa, tenemos una primera mirada: estamos viendo a alguien que consume una sustancia que podría ser ‘paco’. Con una mirada más profunda, vemos a alguien que está descartado, que vive en la calle, puede tener tuberculosis, o estar embarazada… alguien que está excluido, invisibilizado. Y si miramos más profundamente vemos a alguien en situación de orfandad, de falta de amor, de vínculos, de familia”.

 

“Los centros barriales -continúa- se plantan en territorios de sufrimiento y de dolor, como una familia dispuesta a recibir la vida como viene y acompañarla cuerpo a cuerpo. Son dos principios que en su momento nos dio Bergoglio. Recibir la vida como viene es tener esa proximidad, cercanía y escucha ante un problema concreto y dejarse interpelar por la vida como se va recibiendo, o sea: por las personas concretas. Y cada persona es sagrada: aquel que viene, aquel que se sale a buscar no es un cliente, no es un paciente, no es un asistido, sino que es un miembro de la comunidad, es un hermano”, destaca Mons. Carrara.

 

#JóvenesEnCáritas

Un protagonismo que crece

 

Se concretaron recientemente diversos espacios virtuales
para favorecer la reflexión y potenciar el protagonismo de los #JóvenesEnCáritas

 

Durante septiembre y octubre pasado se han concretado dos pasos relevantes en las líneas de trabajo para potenciar la presencia y el protagonismo del voluntariado y, especialmente, de la presencia de jóvenes en Cáritas. Estos pasos son frutos de procesos que, en un caso, cierra un trabajo de dos años, y en el otro, de varios meses en medio de la pandemia.

El viernes 18 de Septiembre se realizó el espacio de socialización de la Investigación: "JÓVENES Y PARTICIPACIÓN SOCIAL - ORGANIZACIONAL. Subjetividad, motivaciones y perspectivas". Esta investigación fue realizada por Cáritas Argentina con la intervención del Equipo Técnico Metodológico de la Universidad del Salvador, durante 2018 y 2019, haciendo síntesis en este 2020.

En ese espacio de intercambio virtual se compartieron los resultados y a partir de ellos se buscó sensibilizar sobre las realidades juveniles y el compromiso social, generando –al mismo tiempo– interrogantes para otras posibles instancias. La participación se vio enriquecida por integrantes de otras pastorales, de otras personas interesadas por los jóvenes y por agentes pastorales jóvenes y adultos de Cáritas. Para ver la presentación, clic en

https://www.youtube.com/watch?v=P1cdCEOk_CE

Con mucha alegría y entusiasmo, se concretó el segundo espacio el viernes 2 de octubre pasado, donde se presentó el Documento "TRANSFORMAR-NOS". Este material sintetiza las reflexiones y propuestas generadas en el Encuentro de Jóvenes realizado en la ciudad de Mar del Plata en febrero pasado.  Jóvenes de todo el país expresaron cuáles son los campos de interés donde se sienten llamados a seguir siendo protagonistas de la transformación de la realidad: en general y en particular, como propuestas para implementar desde Cáritas en este tiempo tan complejo.

Próximamente se realizará un espacio de reflexión sobre la estrategia de la #RedDeVoluntariadoJoven. Se compartirán las lecciones aprendidas sobre el proceso del voluntariado joven en este tiempo de emergencia por el COVID y se propondrán algunos horizontes organizacionales, para seguir fortaleciendo esta línea estratégica e impulsar la incorporación de nuevos voluntarios y la renovación de los equipos.

Desde la Red de #JóvenesEnCáritas y el Área de Desarrollo Institucional de Cáritas Argentina agradecemos a todos los que han sido parte de estos espacios y quedamos con el compromiso de seguir invitándolos en las próximas instancias de encuentro virtual.

COVID-19

Cáritas Internationalis valora una
innovadora iniciativa argentina

 

Comunidades barriales que se organizan para acompañar y
cuidar a personas de riesgo (ancianos, embarazadas, etc.) y que no se expongan al contagio.

 

La adopción de medidas sanitarias para prevenir la propagación del COVID-19 trajo consigo la rápida adaptación de muchos de los servicios que brinda Cáritas en los barrios más vulnerables. Y aunque se fueron cerrando las puertas de los templos y otros espacios, las respuestas a las necesidades más urgentes se multiplicaron, gracias al abnegado compromiso de nuestros voluntarios.

 

En el caso de los Centros Barriales, de los que dependen las vidas de muchas personas que atraviesan situaciones de mucha vulnerabilidad, el trabajo se fue adaptando, no sólo para respetar la cuarentena, sino también para brindar respuestas a las nuevas realidades generadas por la pandemia.

 

Se conversó con médicos, se tomó contacto con los Ministerios de Salud en sus distintos niveles, se capacitó a los voluntarios y residentes y se comenzaron a adaptar los distintos espacios. De este modo hoy, en algunos centros se da de comer, en otros se colabora para facilitar el acceso a los servicios sociales del Estado, en muchos de ellos se adaptaron ambientes para que personas en situación de calle puedan pasar la noche (como lugares preventivos), y en algunos otros que funcionaban de día, se pusieron camas para que la gente directamente no viva en la calle.

 

 

Nuevas respuestas a nuevas realidades

 

Entonces, además del acompañamiento a las personas con problemas de adicciones, los centros barriales se abrieron a las nuevas realidades de la pandemia. Viendo lo que sucedía en Europa, se planteó el desafío de cuidar a las personas vulnerables mayores de 60 que no tenían posibilidades de guardar la cuarentena, aquellas personas con enfermedades crónicas que conllevan un mayor riesgo; y de este modo surgió la idea de crear casas de aislamiento preventivo.

 

Los epidemiólogos comparten que en los meses de mayor pico de casos del Coronavirus COVID-19, se requieren mayores niveles de aislamiento frente a un virus ágilmente contagioso, que pretende contar (como mínimo) con una habitación y un baño solamente para el infectado.

 

Este tipo de aislamiento es materialmente imposible para quienes habitan en los sectores populares y "barriadas" de la Argentina, donde conviven familias numerosas en muy pocos metros cuadrados y sin las condiciones socio-sanitarias básicas. En esta variable sanitaria no están incluidas las personas que actualmente se encuentran en situación de calle, impedidas de realizar la cuarentena “Quedate en tu casa”, quedando en una situación de extremo desamparo y vulnerabilidad ante la pandemia. De ahí, la necesidad de promover también “Quedate en tu barrio”.

 

Como respuesta, se desarrolló una verdadera estrategia de organización comunitaria, para el mejor cuidado de las personas mayores de 60 años y, también, de embarazadas, personas en situación de calle y quienes atraviesan un consumo problemático de sustancias. Por eso, además de los dispositivos de aislamiento barriales, se aunaron esfuerzos con el Estado Local, Provincial y Nacional, las organizaciones sociales y territoriales, las Iglesias y toda la comunidad que quiera participar de forma voluntaria para brindar un servicio más integral.

 

El proyecto se consolidó en torno a 2 objetivos específicos. El primero fue el fortalecimiento de una red de cuidadores comunitarios -personas de la propia comunidad- que efectúan el relevamiento y asistencia de las personas mayores o de riesgo (embarazadas, situación de calle, consumo de sustancias, etc.), llevando alimentos y medicamentos, y detectando alarmas de síntomas del COVID-19. El segundo objetivo fue la creación de casas de Aislamiento y Cuidado, reacondicionando espacios eclesiales y barriales, para períodos de aislamiento con máximo de atención de 20 personas.

 

La comunidad que cuida a la comunidad

 

La metodología de trabajo de esta iniciativa es íntegramente comunitaria. Se propone que cada barrio pueda detectar y jerarquizar aquella población con mayor vulnerabilidad y brindar herramientas para evaluar fácilmente las situaciones que necesitan de mayor cuidado. Al mismo tiempo, se busca fomentar la actitud de “Quedate en tu barrio”, evitando la propagación del virus en otras poblaciones.

 

Como esta actividad debe ser realizada por personas que viven en la comunidad, se les brinda capacitación a quienes conviven con los adultos mayores y a quienes brindan acompañamiento, incluso desde lo afectivo. Se genera así una verdadera red de apoyo y contención que acompaña, evalúa necesidades y asegura la provisión de insumos de higiene y de alimentos para que las personas con mayor riesgo no tengan que salir de sus casas.

 

Para los mayores de 60 años que no tienen posibilidad de aislamiento domiciliario se ofrecen soluciones comunitarias en casas y centros acondicionados para tal fin, con equipamiento e insumos de higiene, que brindan espacios de cuidado y protección integral. Toda esta estrategia está articulada con los agentes de salud de cada lugar, que proveen medicación o envían médicos a las casas, para el control o la vacunación en los propios hogares.

 

El reconocimiento de Cáritas Internationalis

 

Para dar mayor alcance a esta iniciativa del cuidado de los más vulnerables, Cáritas Argentina presentó el proyecto a Cáritas Internationalis, que es la Confederación que reúne a más de 160 Cáritas de todo el mundo. La respuesta de este organismo fue sumamente favorable y otorgó una ayuda económica de € 100.000 para desarrollarla en los barrios postergados de 6 ciudades del país.

 

Las diócesis de Río Gallegos (provincia de Santa Cruz), Mar del Plata (provincia de Buenos Aires), Rosario (provincia de Santa Fe), Córdoba, Comodoro Rivadavia (provincia de Chubut) y Tucumán fueron las involucradas, atendiendo principalmente a sus dificultades para recibir una rápida ayuda durante la emergencia. El proyecto proveyó también la capacitación de 72 cuidadores y su implementación tiene un impacto positivo en, al menos, 2.000 familias.

 

Hay que destacar que, además de la ayuda económica, Cáritas Internationalis valoró positivamente esta iniciativa de Argentina. Por una parte, la destacó como innovadora porque, mientras que la mayoría de las solicitudes de ayuda recibidas tenían que ver con pedidos de insumos hospitalarios, es decir, pensando en el último nivel de intervención, la propuesta de la organización solidaria argentina apuntaba a las acciones preventivas, adelantándose para contener la propagación de contagios. Por otro lado, la reconoció como novedosa, porque esta tarea de servicio es llevada adelante casi íntegramente por la propia comunidad barrial.

 

Precisamente, esta capacidad de organización barrial, de llevar adelante procesos de desarrollo humano en comunidad es un sello distintivo de la vida de nuestras Cáritas. Asumimos el compromiso de nuestra fe y creemos firmemente en la solidaridad y en la cultura del trabajo como elementos centrales para salir de la pobreza, porque reconocemos el profundo valor de la dignidad humana en cada hermano necesitado.

 

Y en nuestros centros barriales, recibir la vida como viene es recibir la integralidad de la historia de cada persona, en todos sus aspectos y dimensiones y disponerse a acompañar. Por eso, lo que define a nuestros centros barriales no es la temática con la que trabajamos sino la calidad de los vínculos que se generan en ellos.

Cáritas en la emergencia

Incendios forestales

 

En los últimos meses, los incendios forestales afectaron a
14 provincias argentinas.  Cáritas Corrientes, Cruz del Eje y Jujuy
describen cómo enfrentaron y enfrentan la emergencia en sus diócesis.

 

“Te sentís inservible, no se puede hacer nada contra el fuego, sólo rezar y colaborar con la gente que está ahí, enfrentándolo”... “Durísimo momento nos tocó y nos toca vivir como comunidad diocesana”... “Un gran dolor a flor de piel sentimos”... “Somos conscientes que las pérdidas llevarán años recuperarse”... Palabras que quedaron resonando, tras escuchar a hermanos de Cáritas Corrientes, Cruz del Eje (Córdoba) y Jujuy describir, en primera persona, el drama de los voraces incendios forestales que, desde hace varios meses, vienen arrasando enormes extensiones en catorce provincias de nuestro país.

Cáritas Corrientes

“A partir del 1 de octubre comenzamos a recibir, a través de los Referentes, los primeros informes de las comunidades afectadas por los incendios”, explica Eduardo Caballero, Director de Cáritas Corrientes. “En Colonia Tabay, a 142 km de la ciudad de Corrientes, el fuego destruyó de manera total una casa y otras 4 de forma parcial; en Santa Rosa, a 159 km de la capital correntina, se perdieron totalmente 4 casas y un aserradero con 2 casas lindantes”. Asimismo, “en San Cayetano y Riachuelo, a 18 kilómetros de la capital, las llamas destruyeron dos casas, cuyas familias fueron albergadas en el salón parroquial del Santuario y en la zona de El Pontón, resultaron afectadas por los incendios ocho familias”, describe. Desde Cáritas Arquidiocesana se enviaron alimentos no perecederos, agua mineral, colchones y calzado.

-Colonia Tabay

Miriam Benítez, Referente de Cáritas de la Capilla Virgen de Itatí (Parroquia Inmaculada Concepción), describe la ayuda a las familias: “los asistimos con ropa, alimentos, agua mineral y a la familia que perdió su casa, también le acercamos colchones y frazadas, además de brindarles a todos contención, acompañándolos en este difícil momento que están viviendo”. Una de las familias sufrió la pérdida de todos sus animales, necesarios para su sustento, por lo que Cáritas Itatí y Cáritas Corrientes realizaron un relevamiento a fin de generar algún proyecto que les permita recuperar su economía familiar.

“También”, expresa Miriam: “tenemos previsto trabajar con los bomberos, para que puedan darles algunas sugerencias de prevención, ya que en esta zona hay muchos tacuarales, que son los principales focos de estos incendios”. La tacuara pertenece a la familia del bambú y es fácilmente combustible.

-Santa Rosa

La solidaridad de la gente no se hizo esperar y la Capilla Santa Rosa de Lima abrió las puertas del salón de Cáritas para clasificar y distribuir las donaciones. “Estamos acá todo el tiempo para quien quiera colaborar”, expresa Albina Pared, Referente de Cáritas en la Capilla. “Estamos ayudando a las familias afectadas y también a los bomberos, hay muchos colaboradores que les acercan agua, gracias a Dios no les falta qué comer; les damos mil gracias a todos y que Dios les bendiga”, agrega.

Días atrás, consultada por un medio local sobre qué sintió frente al avance de las llamas, Albina expresó: “te sentís inservible, no se puede hacer nada contra el fuego, solo rezar y colaborar con la gente que está ahí, enfrentándolo”.

-San Cayetano – Riachuelo

“En la zona de Riachuelo se produjeron feroces quemas e incendios de campos y casas aledañas, debido a la sequía y a las escasas precipitaciones en lo que va del 2020”, explica María Paz Sánchez, voluntaria de Cáritas Capilla Santa Librada (Parroquia y Santuario San Cayetano). “Al verse afectadas las localidades Frontera, Paraje Santa Rosa y El Pontón, inmediatamente se articuló una red solidaria entre Cáritas y otras entidades, para ayudar a paliar los efectos del fuego”, añade.

“Las pérdidas fueron materiales, animales y sembrados”, expresa María Paz, y destaca que “algunos voluntarios de Cáritas jóvenes quedaron muy motivados de seguir en el servicio, al poder ayudar a las familias llevándoles agua potable para su hidratación y cocina, velas, desinfectantes, insecticidas, ropas y alimentos para varios días”.

Cáritas Cruz del Eje (Córdoba)

“Los incendios comenzaron a mediados de agosto en la diócesis hermana de Deán Funes, en Ischilin”, recuerda Claudia Bossi, directora de Cáritas Cruz del Eje. “Rápidamente y por la fuerza del viento y una sequía de casi 7 meses, el fuego se extendió a nuestra diócesis, pasando por Copacabana, un pueblo de artesanos en Palma que, por su ubicación, está acompañado por ambas Cáritas”, explica.

Desde allí, recorrió 14 mil hectáreas de monte, quemando todo a su paso: casas, campos, animales. “Fueron días de ardua tarea para todos”, enfatiza Claudia. Luego, “llegó hasta la ruta 38, dejando comunidades devastadas, como Escobas, Charbonier, Quebrada de la Luna y El Carrizal, con familias evacuadas y pérdida total del ecosistema”, describe.

-La peor pérdida

Un nuevo foco surgió en Cosquín, que rápidamente se extendió a la zona de La Cumbre, Villa Giardino, Cuchi Corral y San Ignacio, donde “el fuego se llevó la vida de Cristóbal, un padre de familia oriundo de San Esteban, papá de 2 niños, voluntario del comedor de Cáritas. Junto a toda la comunidad, Cristóbal se sumó para ayudar a los rescatistas y bomberos, pero las inclemencias del tiempo hicieron un efecto en las llamas que lo atraparon, dejándolo indefenso”.

Luego, el fuego se extendió al departamento de Cruz del Eje, de allí a Villa de Soto y al departamento de San Javier, donde arrasó a la comunidad de San Isidro, La Luyaba y Loma Bola. “Durísimo momento nos tocó y nos toca vivir como comunidad diocesana”, reflexiona Claudia, “en cada lugar, las Cáritas Parroquiales salieron al encuentro y a colaborar, dando atención primaria a los equipos de contención y combate del fuego, asistiendo a las familias damnificadas, siendo puente para hacer llegar los insumos; los párrocos de cada comunidad se sumaron a la ayuda y a la coordinación de las tareas”, añade. “Un gran dolor a flor de piel sentimos en la diócesis, ya que somos conscientes que las pérdidas llevarán años recuperarse... y las vidas las entregamos en las manos de Dios”.

-Solidaridad y esperanza

En medio de tanta impotencia y desolación, la solidaridad renace como signo de esperanza cierta. “Surgió la ayuda de la Universidad Católica de Córdoba, de la mano de sus decanos, el Ing. Pedri de la facultad de Ingeniería y Enrique Majul de Medicina. Coordinados por María Orosco, los jóvenes se sumaron a ayudarnos, haciéndonos llegar ropa, calzado, agua, algunos muebles y alimentos no perecederos que fueron entregados a las familias que lo perdieron todo”, algunas de las cuales aún no han podido regresar a sus hogares.

Asimismo, Cáritas acercó mangueras a las familias para la recolección de agua, tanques, cables y alimentos para las aves y el ganado. La casa de retiro San Esteban, perteneciente al obispado de Cruz del Eje, sirve aún hoy como lugar de descanso para los equipos de bomberos, adonde llegan para hacer el recambio de guardia y volver a salir. Casi 25 mil hectáreas quemadas, pérdidas totales para más de 40 familias y daños naturales que llevarán años de recuperación. No obstante, “estamos presente como Iglesia que misiona en esta bendita tierra Brocheriana, con la certeza que podremos siempre recomenzar”, asegura Claudia.

“Lo que nos deja todo esto como enseñanza”, reflexiona, “es que cuando hay trabajo en red y compromiso real con el hermano sufriente, allí es donde está el verdadero servicio”. Además, “queremos destacar la gran ayuda de todos los voluntarios, de los jóvenes que nos ayudaron muchísimo, de nuestro obispo Monseñor Ricardo que nos sostiene desde la oración y la cercanía y a todos los Párrocos que acompañan en este difícil momento”.

Cáritas Jujuy

“Se produjeron diversos incendios en el tramo de la ruta 34 arrasando con la flora y fauna de los bosques nativos”, describe María Guanuco, directora de Cáritas Jujuy, “los cálculos arrojados por las entidades oficiales llegan a 13.000 hectáreas afectadas, de las cuales, alrededor de 4.500 corresponden al Parque Nacional Calilegua; además, se registraron focos de incendios en San Salvador de Jujuy, Sauzalito, Forestal, Los molinos y Alto Comedero, se calcula que una superficie de 560 hectáreas quedaron en cenizas”.

Desde el primer momento, Cáritas Jujuy está en diálogo permanente con las Cáritas parroquiales de cada localidad, a fin de relevar las necesidades más urgentes y articular, de ser necesario, con Bomberos Voluntarios para concretar la entrega de mercaderías. “En Libertador General San Martín, las parroquias afectadas son San Francisco de Asís, Sagrado Corazón de Jesús y Vicaría del Milagro; en Calilegua, San Mateo y en Yuto, San Miguel Arcángel”, señala María.

Gracias a la experiencia adquirida a lo largo de los años, luego de haber participado activamente en diversos tipos de emergencias climáticas, tanto en Argentina como en el exterior, hoy contamos en Cáritas Argentina con un detallado protocolo de pasos a seguir ante una catástrofe natural. En todos sus planos (nacional, diocesano y parroquial) los equipos especializados en el tema están capacitados para articular entre sí y con otras organizaciones, a fin de actuar rápida y efectivamente en el “antes”, “durante” y “después” de cada emergencia