Cáritas distribuyó alimentos e insumos sanitarios

a más de 2.500.000 personas

 

Gracias al compromiso solidario de todos los argentinos, y al cumplirse un semestre desde el inicio de la emergencia sanitaria, Cáritas Argentina informa que ha multiplicado la ayuda que brinda a los hermanos más vulnerables y ha logrado distribuir alimentos y kits sanitarios que llegaron a más de 2.500.000 personas en todo el país.

 

Junto con esta ayuda alimentaria y de artículos de primera necesidad para las familias más desprotegidas, los más de 32.000 voluntarios de Cáritas están brindando un invalorable servicio de acompañamiento comunitario, contención emocional y presencia espiritual imprescindibles para afrontar el impacto psicológico y económico de la emergencia.

 

 Amor cercano que cuida, incluye y transforma

 

Cáritas es desarrollo humano integral, por eso, desde el comienzo de la emergencia se desplegaron varias líneas de trabajo: la más visible es la mencionada ayuda alimentaria y sanitaria que se ofrece a través de comedores, merenderos y puestos móviles para situaciones de calle. No sólo se han reforzado los servicios brindados, sino que se han creado nuevos espacios de atención.

 

Paralelamente se ha multiplicado exponencialmente la entrega de bolsones con alimentos, viandas y kits de higiene para la prevención del contagio que se distribuyen a través de las parroquias, capillas y centros misionales del país.

 

Con la distribución de alimentos, también se está trabajando en los barrios más humildes para que las familias puedan acceder a ingresos que les permitan hacer las compras básicas para su subsistencia. Para tal fin, se ofrece acompañamiento para el acceso a las ayudas de emergencia del Estado, y se brinda colaboración, con modos sencillos, para la reactivación local de las actividades laborales, en momentos en que las posibilidades de trabajo informal están cerradas.

 

Paralelamente se están creando mecanismo de apoyo a los sistemas de salud en los sectores más expuestos. En parroquias y centros barriales, se han creado refugios para que puedan vivir personas en situación de calle y -principalmente- adultos mayores que no tienen posibilidades materiales para guardar un aislamiento preventivo.

 

En muchos Centros Barriales a los que asisten personas con problemas de adicciones no sólo se han creado espacios de aislamiento, sino también se han realizado experiencias notables, donde los jóvenes en recuperación se ocupan de llevar alimentos y acompañar a los abuelos que viven solos en el barrio. Estos Centros Barriales además están en contacto con los organismos de salud para ofrecerles vacunas, remedios y cuidados médicos. Esta iniciativa ha sido reconocida y acompañada por Cáritas Interntionalis por su carácter preventivo y por la participación comunitaria que implica su implementación.

 

Pensando también en el cuidado de los niños y jóvenes en edad escolar, se están llevado adelante numerosas iniciativas tendientes a achicar las desigualdades del acceso a la educación, afectado por la cuarentena. Así, en muchos espacios de Cáritas se ofrece apoyo escolar virtual y un acompañamiento educativo que brinda contención, integración y también esparcimiento artístico.

 

Como el trabajo se realiza en comunidad, la propuesta es integral, ofreciendo también meriendas reforzadas, bolsones de alimentos, colaboración para acceso a subsidios, becas, etc. Además, se organizaron numerosas acciones para la prevención del Covid-19, campañas para la difusión y concientización de medidas sanitarias, se entregaron kits básicos de higiene (alcohol, alcohol en gel, jabón, lavandina, etc.) y se confeccionaron y entregaron numerosos tapabocas.

 

La ayuda desplegada en todo el territorio es realmente gigantesca, no sólo por la cantidad de personas que recibieron ayuda con alimentos o acompañadas con diversos servicios, sino también por la multitud de voluntarios, personas particulares, comercios y empresas comprometidas, por el enorme volumen físico de los insumos distribuidos y por la increíble logística desplegada para poder llegar a los lugares más recónditos, donde habitualmente no llegan ni siquiera los servicios esenciales.

 

Nuevamente entonces, queremos agradecer y felicitar a los voluntarios y a los donantes que día a día nos demuestran que, cuando trabajamos juntos por el bien común, podemos lograr lo que puede parecer imposible.

 

Sigamos ayudándonos mutuamente

 

La experiencia que estamos transitando ha trastocado profundamente el tejido social en todos los planos: social, económico, afectivo, psicológico. La pandemia ha puesto en evidencia una realidad con desigualdades muy profundas que parecían invisibilizadas, al tiempo que ha generado nuevas realidades de pobreza en sectores y familias que siempre se habían sustentado con su trabajo y su esfuerzo. Estamos ante un quiebre muy profundo.

 

Ante este panorama, el Papa Francisco nos recuerda que “nadie se salva solo”, porque el desafío que tenemos por delante es demasiado vasto y nos compete a todos “necesitamos confortarnos mutuamente”, agrega. Como ya lo comprobamos en otras emergencias, la articulación de las acciones con todas las organizaciones sociales, el Estado y las personas de buena voluntad permiten potenciar el trabajo, al tiempo que asegura que la ayuda se pueda desplegar de un modo consistente para llegar al mayor número de personas posible.

 

Estamos muy agradecidos porque hicimos muchas cosas juntos, y necesitamos seguir haciendo mucho más, porque el desafío tenemos por delante es enorme. Por eso, desde Cáritas, convocamos a todas las personas de buena voluntad a seguir colaborando para mitigar las necesidades de muchos hermanos que, en estos momentos, sufren en silencio el desamparo y la realidad de un futuro incierto.

 

Con una pequeña colaboración podemos ayudar a muchas familias, personas con rostros de niños, de ancianos, de madres, de amigos. Personas con historias como la de cada uno de nosotros, que sólo esperan una oportunidad para poder seguir adelante. Nuestro principal compromiso es llevarles la esperanza para el mañana y la certeza de saber que no los vamos a dejar solos en esta emergencia.

 

Podés hacer llegar tu aporte, ahora y durante todo el año, de muchas maneras:

 - Para hacer tu donación por tarjeta de crédito, débito, CBU, Pagomiscuentas o Mercado Pago podés hacerlo ingresando a nuestro sitio:

 

www.caritas.org.ar/sumate

 

 o comunicándote  desde todo el país al

0810-222-74827

al costo de una llamada local

 

-  También está habilitada la donación vía transferencia o depósito bancario

a nombre de Cáritas Argentina en las siguientes cuentas corrientes:

 

Banco Nación: 38632/92

(sucursal 0085 Plaza de Mayo)

CBU 01105995-20000038632921 – CUIT: 30-51731290-4

Alias: AGUJA.RIMA.CUBA

 

Banco ICBC: 0546-02000042/42

CBU: 01505467-02000000042422

Alias: MEDIA.TIRA.ENERO

 

Cáritas y Unicef

Unidos por el bien de nuestros niños

Cáritas y Unicef están llevando adelante un proyecto conjunto para atender las necesidades alimentarias de niños, niñas, adolescentes y sus familias en zonas vulnerables de nuestro país. El convenio se firmó en mayo pasado y apunta a sumar esfuerzos y potenciar la labor de ambas organizaciones, ante la actual crisis social y sanitaria, agravada por la pandemia.

 

Es bien sabido que una alimentación deficiente en la primera etapa del ser humano condiciona inexorablemente su desarrollo físico e intelectual y, en consecuencia, su futuro. Por eso, el eje de este proyecto se apoya en la restitución del derecho a la alimentación, con el foco puesto en los primeros años de vida y en la niñez.

 

Para Cáritas, este trabajo articulado representa una ayuda económica importante para fortalecer las acciones que ya se vienen realizando en primera infancia, ayuda inmediata, nutrición, etc., mientras que a Unicef le permite realizar visitas en territorio para conocer y relevar las necesidades concretas de las comunidades que Cáritas acompaña durante todo el año.

 

En este sentido, si algo distingue la presencia de Cáritas en cada rincón de nuestro extenso país es su capilaridad: en la pequeña capilla del pueblito rural más alejado, hay un grupo de Cáritas que conoce y acompaña la realidad de cada familia en particular. Esta posibilidad resulta sumamente valiosa para recopilar y actualizar la información que Unicef requiere para llevar adelante su importante misión.

 

¿En qué consiste el proyecto?

 

Por un lado, se parte de la adquisición, preparación y distribución de alimentos a familias con niñas, niños y adolescentes, buscando reforzar la oferta alimentaria a los pequeños menores a 2 años, quienes son particularmente vulnerables en estos contextos y requieren de pautas nutricionales específicas.

 

En este sentido, se promueve el acceso a alimentos variados y frescos, especialmente frutas, verduras y proteínas de origen animal como la leche, los huevos y la carne, que los niños en esta edad requieren, no solamente para alimentarse sino para crecer, desarrollar sus capacidades de aprendizaje y mejorar el sistema inmunológico.

 

El actual contexto de pandemia también incluye la compra y entrega de insumos de higiene –guantes, barbijos, alcohol y lavandina- para nuestros voluntarios y para las personas encargadas de los espacios alimentarios. De igual modo, las familias con niñas, niños y adolescentes reciben  pastillas potabilizadoras, jabones, lavandina, repelente para insectos e información sobre técnicas de lavado de manos, en contextos de acceso restringido al agua.

 

Prevenir es salvar vidas

 

Gran parte de las problemáticas que atraviesan las comunidades más vulnerables, independientemente de las necesidades económicas y sociales, son consecuencia también de la falta de información adecuada sobre temas esenciales para la salud de toda la familia. Por eso, el proyecto incluye la elaboración de materiales impresos que, de manera accesible y sencilla, brindan pautas básicas sobre diversos temas que hacen a la vida cotidiana.

 

Algunos de estos materiales abordan temas como consejos para la prevención del Covid-19, pautas nutricionales para el mejor aprovechamiento de los alimentos, prevención de situaciones de violencia hacia mujeres, niñas, niños y adolescentes, prácticas de crianza no violenta y equitativa en términos de género e información sobre servicios locales y líneas telefónicas de protección de derechos y denuncias por abusos de autoridad. Cabe destacar que el contenido de los materiales respeta, en todos los casos, el ideario y los valores públicamente sostenidos por Cáritas y la Iglesia Católica.

 

Algunos números

 

Si bien el convenio está vigente y se prevé darle continuidad hasta fin de año, los números que se desprenden de los informes parciales elaborados, muestran los frutos que está generando esta importante labor en conjunto. De las 66 Cáritas diocesanas que integran el país, la primera etapa del proyecto se implementó en 50 diócesis y la segunda en 63.

 

Además, a través de los Hogares de Cristo (centros barriales donde Cáritas y Pastoral de Drogadependencia reciben y acompañan la problemática de las adicciones) se trabajó en 22 barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Hasta la fecha, se ha asistido a un total de 10.968 familias y 34.947 niños, niñas y adolescentes.

 

En cuanto a la atención prioritaria de la infancia, algunas iniciativas se llevaron adelante con la colaboración de agentes externos a Cáritas y/o la complementación con donaciones locales.En todos los casos, es necesario mencionar y agradecer, además, el compromiso de 2.210 voluntarios de Cáritas parroquiales y diocesanas, sin cuya participación no sería posible llevar adelante un proyecto de estas características.

 

Testimonio en primera persona

 

Quien redacta una nota periodística, intenta comunicar fielmente y de la manera más comprensible y didáctica la información recibida. Pero nada puede superar la palabra sentida y vibrante de quien vive la experiencia y la comparte: “Y sí. Sé que para hacer esto tengo que estar fuerte. Y lo soy, pero a veces no puedo. No puedo, porque me duele tanto la injusticia. Porque me duele ver a la nena con campera dentro de su casa y a la mamá que me dice ‘pase, pero perdóneme que hace frío, porque no tenemos gas’. Y la mirada de dolor mezclada con impotencia de ese hombre que no se siente hombre, porque no puede darle a su familia lo que necesita, se siente tan pequeñito, tan nada. Y no sé cómo consolarlo, me salen palabras de aliento no sé de dónde y su dolor se me mete en el alma y quiero salir corriendo a comprar una garrafa, pero ya es tarde, está todo cerrado... ¿Por qué no vine antes? Por la lluvia no pude y andaba llevando pan y viendo a otras familias y repartiendo bolsones y le dijo que mañana temprano vengo y el hombre no para de agradecer.” Voluntario de Cáritas Esquel (Chubut).

 

 

Cáritas Resistencia

Campaña "Todos juntos"

 

Junto a los Sacerdotes Jesuitas, la Fundación Manos Abiertas y Radio María Resistencia, Cáritas Arquidiocesana Resistencia (Chaco) está llevando adelante la campaña solidaria “Todos Juntos”, con el objetivo de acercar alivio   a 10 mil familias chaqueñas a través de la entrega de alimentos y artículos de limpieza. Para conocer los detalles de esta iniciativa, conversamos con Diego Espinola, Coordinador de Desarrollo Institucional de Cáritas Resistencia.

 

Huellas: ¿De qué manera impactó la pandemia en la vida de las familias más vulnerables de la arquidiócesis?

Diego: La pandemia puso al descubierto una cantidad de cuestiones que afectaron de modo negativo a la población en general y mucho más a las familias vulnerables: la pérdida de trabajo,  que trae aparejada la pérdida de la dignidad de las personas; el hacinamiento en el hogar, que genera conflictos intrafamiliares; la depresión, el aumento del consumo de sustancias varias y la inseguridad acarreada por éstas, por nombrar algunas.

 

Huellas: ¿Cómo surgió la iniciativa de organizar esta campaña?

Diego: La convocatoria fue de los Sacerdotes Jesuitas y la Fundación Manos Abiertas y nos fuimos sumando Cáritas y Radio María, tomando como experiencia de trabajo las campañas ya realizadas por Cáritas en Córdoba y Buenos Aires.

 

Huellas: ¿Cuál es el espíritu de la campaña “Todos Juntos”?

Diego: Si esta pandemia nos unió en la tragedia, en la enfermedad y muchas veces en la muerte, lamentablemente, estamos convencidos que los lazos de la generosidad pueden unirnos, porque en esta barca estamos juntos, como dice el Papa Francisco en el mensaje que envió en tiempo de pandemia. En ese sentido, creemos que el bien común está por encima de los objetivos particulares de cada institución, porque afirmamos que entre “todos juntos” podemos salir de esta situación y ayudar a los más vulnerables.

 

Huellas: ¿Cuál es el rol específico de Cáritas Resistencia en la campaña?

Diego: Estamos en el área logística y nuestras tareas son: por un lado, articular con los párrocos, referentes de cada parroquia del Gran Resistencia, para que realicen un listado de las familias vulnerables de sus comunidades; gestionar y solicitar presupuesto de los productos (alimentos y artículos de limpieza) a proveedores mayoristas. Por el otro, articular el trabajo con el Regimiento para el armado de cajas y la posterior distribución a las familias en las comunidades y acompañar a los referentes parroquiales en la entrega de cajas a las familias.

 

Huellas: ¿De qué forma participan de la campaña las Cáritas Parroquiales?

Diego: Las Cáritas Parroquiales se organizan en sus comunidades, relevando las necesidades de las familias vulnerables. Los voluntarios, junto a los referentes de cada parroquia/capilla, se organizan para acercar las cajas de mercaderías a las familias, con una actitud de acompañamiento, empatía, presencia y cercanía.

 

Huellas: ¿De qué manera se puede colaborar económicamente con la campaña?

Diego: Las donaciones económicas pueden realizarse por transferencia bancaria o Mercado Pago, ingresando al sitio web https://todosjuntos.casa/. Todo el proceso de donación, compra, armado y distribución de alimentos será auditado por Price Waterhouse & Co.

 

Huellas: ¿Cómo se concreta la entrega de cajas a las familias?

Diego: La distribución de las cajas donadas se realiza a través de los camiones provistos por la III Brigada de Monte del Ejército Argentino con base en Resistencia, junto a los Referentes de Cáritas de las Parroquias, que ya han visitado y tienen un listado de las familias que van a ser asistidas. Las primeras 700 cajas se entregaron días atrás en las comunidades de Barranqueras: Santuario Inmaculada Concepción y de Resistencia: Parroquias Verbo Divino, Santa Cruz, María Auxiliadora, San Antonio de Padua y San Francisco Javier.

 

Huellas: ¿Cuál es el objetivo final de “Todos Juntos”?

Diego: La campaña no tiene como objetivo asistir solamente, si bien aspiramos a una meta concreta de 10.000 cajas de mercaderías y artículos de higiene, también pretendemos generar un movimiento solidario entre las instituciones que están colaborando; y también en la sociedad civil, donde quizás hay muchas personas que fueron menos afectadas por esta cuarentena y desean darnos una mano y acercarse, a través de nosotros, a esas familias. La fecha límite será cuando cumplamos nuestra meta de entregar las 10.000 cajas.

 

Huellas: ¿Qué significa para Cáritas Resistencia ser parte de esta campaña?

Diego: Para nosotros es una gran alegría poder ser parte de esta iniciativa junto a las demás organizaciones, sabiendo que juntos podemos llegar a más familias. Destacamos la importancia de los vínculos creados en la articulación con estas organizaciones, todos estamos poniendo nuestros talentos y capacidades al servicio de nuestros hermanos.

 

 

Cáritas Venado Tuerto

Sostener la misión

en tiempos de pandemia

 

A medida que la pandemia se fue expandiendo en el país, las necesidades en las comunidades más vulnerables aumentaron en cantidad y en urgencia. Los equipos de Cáritas, tanto diocesanos como parroquiales, se vieron desafiados a actuar con creatividad, rapidez y sentido común, encontrando nuevos modos de comunicarse y articular con otros, para seguir acercando asistencia y contención a las familias más golpeadas por esta situación inédita.

 

Para conocer qué acciones adoptaron para hacer frente a esta nueva realidad, conversamos con Cáritas Diocesana Venado Tuerto (Santa Fe). “Esta pandemia nos sorprendió”, explican, “y nos llevó a pensar en cómo adaptar nuestro servicio para poder acompañar de forma cercana a las parroquias de nuestra diócesis”. Por eso, una de las primeras medidas que tomaron fue “trasladar la sede diocesana a una parroquia, que está ubicada sobre uno de los ingresos a la ciudad, para facilitar la logística de carga, descarga y distribución de las donaciones a las Cáritas Parroquiales”.

 

Las restricciones de aislamiento y movilidad que impuso la cuarentena potenciaron la crisis social y económica ya existente. Para poder coordinar el acompañamiento desde Cáritas diocesana, solicitaron a los equipos parroquiales hacer un relevamiento de sus comunidades, a fin de tener un panorama concreto y actualizado del estado de situación de cada localidad, las acciones que estaban llevando adelante y las necesidades más urgentes que detectaban.

 

Cómo organizar la solidaridad

 

Conforme avanzaba la pandemia, se hizo necesario generar diversas campañas para sostener la creciente demanda de ayuda, canalizando la generosidad de la población. “Nos sumamos a la campaña local ‘Venado Ayuda’ con otras instituciones y el municipio, para coordinar juntos la respuesta a las necesidades más urgentes de la ciudad, actividad en la que aún seguimos participando activamente”, describen. También están desarrollando la campaña de concientización “Rompé el silencio”, orientada a brindar atención y asesoramiento legal a posibles víctimas en situación de crisis.

 

Como criterio para distribuir de manera eficiente los recursos, decidieron “dividir la diócesis en dos partes: por un lado, la ciudad de Venado Tuerto, donde se fortaleció el trabajo interinstitucional para dar respuesta a las necesidades puntuales; por el otro, el resto de la diócesis, al que se acompaña con las donaciones recibidas desde Cáritas Nacional”, explican. Con dichos fondos se llevaron adelante, hasta el momento, seis campañas: cinco de alimentos y elementos de higiene y una campaña por el frío, que permitieron llegar con ayuda a las más de 34 Cáritas parroquiales del interior de la diócesis, asistiendo a más de 7 mil personas. 

 

“Esta pandemia”, reflexionan, “nos confirmó la importancia de la formación para la emergencia y aprender, entre otras cosas, a articular con los demás: estamos viendo los frutos de estas capacitaciones, ya que la mayoría de las Cáritas Parroquiales vienen coordinando diversas acciones junto a los gobiernos locales y otras instituciones, buscando estrategias para desarrollar la acción caritativa y sumando a otros agentes parroquiales, para poder llegar a las familias más vulnerables con alimentos y abrigos”.

 

El testimonio de Cáritas Santa Teresita de Murphy

 

En esta línea, el equipo de Cáritas Parroquial Santa Teresita del Niño Jesús de la localidad de Murphy, distante a 15 kilómetros de Venado Tuerto, comparte su experiencia: “primeramente, articulamos acciones con la Comuna local, a través de su Área Social, solicitando a las instituciones, empresas, comercios y población en general la donación de alimentos, artículos de limpieza, etc. Esta campaña resultó ampliamente satisfactoria por la cantidad recaudada, sumada a los aportes recibidos de Cáritas diocesana”. Luego, para concretar la entrega de las donaciones en los hogares “los voluntarios más jóvenes de la parroquia asumieron el trabajo de distribución, a través de vehículos comunales”.

 

Mientras tanto, el Comité de Salud acondicionó un Centro de Aislamiento Comunitario y las voluntarias de Cáritas parroquial que debían permanecer en sus hogares por ser grupo de riesgo, también encontraron la manera de seguir ofreciendo su servicio solidario, “confeccionando desde sus casas todos los insumos (batas, barbijos, cofias, botas), reciclando ropa en desuso”, expresan y agregan: “mantuvimos siempre el contacto con las familias asistidas, mediante mensajes de whatsapp y llamados telefónicos, al igual que con Cáritas Diocesana”.

 

Aprendizajes compartidos

 

“Si de algo estamos convencidos”, enfatiza el equipo diocesano, “es que este tiempo hemos aprendido a crecer en creatividad y a revalorizar la comunicación como herramienta primordial para el acompañamiento integral a las Cáritas Parroquiales”. Asimismo, valoran y destacan el enorme esfuerzo de los equipos parroquiales para enfrentar temores y superar las dificultades que fue generando la pandemia. “Se sumaron a todas las propuestas que les planteamos desde diocesana, adaptándose al uso de las nuevas tecnologías y no dudaron en abrir sus puertas, teniendo en cuenta las medidas de prevención establecidas por los gobiernos locales y el provincial, para poner sus recursos a disposición de las familias más necesitadas”, concluyen.

 

A modo de cierre, Cáritas Murphy reflexiona: “trabajar con más actores sociales facilitó, de alguna manera, el servicio, nos hizo estrechar vínculos con otros, experimentando su cercanía, permitiéndonos incorporar nuevas personas, cumpliendo con el aislamiento obligatorio, sintiendo que muchas manos y corazones se sumaron a nosotros, conociendo más y valorando la acción de Cáritas en la Comunidad. Comprendemos que una pandemia como ésta, sólo se derrota con los anticuerpos de la solidaridad: ‘porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste…’ (Mt 25,34-36)”.