Con el objetivo de ofrecer una respuesta eclesial y pastoral al desafío del consumo problemático de sustancias, la Comisión Nacional de Cáritas Argentina acaba de crear el Área de Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones (APyCA). Por su proximidad y cotidianeidad con esta realidad, dolorosamente presente en las comunidades, la metodología de intervención estará centrada en la estrategia de los Centros Barriales, también conocidos como Hogares de Cristo que, desde hace varios años, funcionan en distintos puntos del país y son parte de la Pastoral Nacional sobre Adicciones y Drogadependencia.

“Anhelamos que los Centros Barriales se constituyan en la expresión comunitaria de un modo de ser Iglesia, un modo de vivir la Iglesia y un modo de actuar como Iglesia”, afirma el Padre Carlos “Charly” Olivero, coordinador del equipo de trabajo que también está integrado por Beatriz Ballario y Pablo Vidal, los tres poseedores de una amplia experiencia en el abordaje de esta temática.

Frente al complejo problema de la adicción y, en particular, en un entorno vulnerable y marginal, las respuestas técnicas específicas resultan ineficaces si se las implementa de manera fragmentada. Un abordaje efectivo, por lo tanto, tiene que ser integral y mancomunado entre todas las partes que intervienen. Por eso, APyCA realiza su labor en conjunto con la Pastoral de Adicciones y en articulación con otras Áreas Pastorales, con el Estado y con diversas organizaciones para favorecer la cooperación, el armado de la red y el intercambio de experiencias.

El consejo de Francisco
“El Papa Francisco nos acompañó en todo este proceso y muchas cosas que dice hoy las fue pensando acá, en los Centros Barriales -recuerda el P. Charly-. Leyendo el Evangelii Gaudium nos dimos cuenta que algunas de las cosas que escribió las había vivido con nosotros. Cuando empezamos a andar, Bergoglio nos dijo ‘reciban la vida como viene’ y comprendimos que la clave era abrirnos a la totalidad de la vida, mirarla integralmente y acompañar lo que sea. Porque el problema de la droga tiene mucho que ver con que haya alguien para escucharte, para acompañarte, que seas importante para alguien, que puedas hacer algo bueno por otro y entrar en un ‘sistema de amor’ que nos haga, a todos, familia”.

En consecuencia, el gran desafío de los Centros Barriales tiene dos puntas, accesibilidad y comunidad: “para la accesibilidad hace falta ir generando vínculos y relaciones amistosas con las instituciones y haciendo fuerza para que cambien algunos posicionamientos que son expulsivos, pero para que eso funcione tiene que haber una comunidad que contenga y acompañe, sino esos intentos terminan cayendo en la nada”, agrega Beatriz.

Una Madre que te recibe y te quiere
“Para nosotros, este es el momento indicado -reflexiona Pablo-, porque desde la Pastoral Nacional de Adicciones llevamos esta mirada eclesial a todas partes y ahora, con Cáritas, tenemos la posibilidad de multiplicar y hacer realidad esta red de trabajo tan necesaria”. Asimismo, el objetivo de APyCA está bien definido: “queremos acompañar comunidades, no individuos, comunidades que estén preocupadas con este problema y que quieran comprometerse, asistirlos con capacitaciones, jornadas, charlas, ayudarlos a vincularse e incentivar la red para que la información vaya de un Centro a otro, esa es la estrategia del Área”, describe Beatriz.

Finalmente, al consultarlo sobre cuál es el anhelo de APyCA a través de los Centros Barriales, el P. Charly es categórico: “seguir estando, seguir amándolos, seguir acompañándolos, incluso a morir, porque un Centro no es una máquina de recuperación, acá se trata de poner a la comunidad en sintonía de hospitalidad, aunque no llegues, aunque no puedas. No lo hacemos desde el triunfalismo de que se van a recuperar todos, sino desde la convicción de que, hagas lo que hagas, vos tenés en la Iglesia una Madre que te recibe y que te quiere, ese es el gran desafío que tenemos”.