Cáritas Argentina

Adicciones

La alegría de saber que no estamos solos

“Saber que somos muchos, que tenemos las mismas dificultades, que caminamos por un montón de tensiones y que lo hacemos todos juntos, en nuestra Iglesia, es como decimos, la alegría de saber que no estamos solos, la alegría del verdadero encuentro”. Con estas palabras de Pablo Vidal, integrante del área Abordaje Pastoral y Comunitario de las Adicciones de Cáritas Argentina, se podría resumir el espíritu de lo que se vivió en Ramos Mejía, Buenos Aires, el 8 y 9 de julio pasado.

 

Allí, bajo el lema “Compartiendo nuestra mirada en familia”, se realizó el 1er. Encuentro Nacional de los Centros Barriales y los Hogares de Cristo, que reunió a las numerosas comunidades que están trabajando en todo el país para abordar la compleja realidad de las adicciones desde una perspectiva más integral, pastoral y comunitaria.

 

Organizado por integrantes de los Centros Barriales de Cáritas y de la Familia Grande Hogar de Cristo, que trabajan conjuntamente para dar respuesta a esta problemática, el encuentro constituyó en sí mismo un acontecimiento importante por muchos motivos.

 

Ante todo, es el primero que se realiza a nivel nacional. “Fueron invitados a participar todos los Hogares de Cristo y todos los Centros Barriales que venimos acompañando desde Cáritas. Hay algunos que recién están empezando y otros que ya vienen con un cierto desarrollo, pero queremos integrarlos en el trabajo en red porque sabemos que todos tienen un carisma, un don para aportar”, explica Pablo.

 

Por otra parte, hubo un notable grado de participación y asistieron alrededor de 400 personas. “Muchos de los jóvenes que hoy son parte de estos equipos de los Centros Barriales tuvieron una historia de consumo. Había verdadera necesidad de encontrarnos y conocernos”, destaca Pablo. En la actualidad hay 70 Centros distribuidos en 33 diócesis de todas las Regiones Pastorales del país y cada uno de ellos brinda una respuesta diferente al tema de las adicciones, de acuerdo a su propia realidad.

 

Un encuentro construido entre todos

 

“Este Encuentro -prosigue Pablo- lo pensamos como un espacio para volver a recordar nuestra fuente, nuestra historia, para pensar y volver nuestra mirada a los puntos básicos que nos aúnan”. Y detalla que “buscamos exposiciones cortas que sirvan de disparador de estos temas. Entre los expositores había personas que comenzaron hace dos meses y las escuchaban otras con 5 años de trabajo. Pero nosotros vemos que cada lugar tiene su propio don para aportar, su propia riqueza que enriquece a toda la red. Eran disparadores para después trabajar en grupo, para pensar cómo adaptarlo a cada lugar. Buscamos que sea lo más federal posible, con expositores de Córdoba, Claypole (Buenos Aires) y Mendoza, para hacerlo abierto a las distintas realidades”.

 

La organización del Encuentro refleja en gran medida el espíritu que anima los Centros Barriales. “De la cocina, enumera Pablo, se hizo cargo un equipo de la Villa 31, chicos que también llevan una historia de consumo y cocinaron para tantas personas. Por otro lado, estaban los servidores, integrados por jóvenes de los grupos misioneros de los Centros. También tuvimos un ministerio de Música, para animar los distintos momentos, con gente de La Matanza, de Villa Palito. Se armó entre todos, cada Centro fue aportando lo suyo: el pan y la pizza lo trajo gente de La Matanza, el locro lo trajo la gente de la Villa 21. Hubo también una exposición, con ferias, donde la gente trajo productos de sus lugares, trajo tierras de sus lugares para un gesto en la misa y sus banderas identificadoras. Fue un encuentro construido entre todos”.

 

“Durante la misa de cierre –completa Pablo- sentimos algo muy fuerte y hubo un momento especial donde todos recordamos a los que fallecieron en el camino. Salimos del encuentro muy transformados desde el corazón y se respiraba una espiritualidad muy profunda, porque todos los que estábamos ahí éramos gente que viene del barro, de la trinchera. Y también, personas de muchos lugares del interior que están luchando solos y que creen que son unos locos, sintieron acá que -al fin- encontraron una familia”.

 

Durante el encuentro, finalmente, se presentó el libro “Hogar de Cristo Nazareth. Historia de una comunidad que se organiza para hacer lugar”, que sistematiza y comparte las experiencias del Centro Barrial de Gualeguaychú (Entre Ríos). Es el primero de una serie que busca fortalecer una red de intercambio de herramientas y animar a las comunidades en el propio camino que están recorriendo.

 
 
 

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