Cáritas Argentina

Emergencia

Un país en emergencia climática

Según la climatología (ciencia que estudia el clima, sus variedades, sus cambios y las causas de estos), “La Niña” y “El Niño”, son fenómenos que forman parte de un ciclo natural global del clima. Cuando se expande y persiste sobre las regiones tropicales por varios meses, causa cambios notables en las temperaturas globales, y especialmente en los regímenes de lluvias.

 

Se tienen registros de su existencia desde épocas prehispánicas, y lamentablemente hoy estamos en presencia de este fenómeno, un “Niño” débil,  que azota a parte de nuestro país, llevando lluvias intensas a zonas que nunca las han sufrido en estas magnitudes, y por ende no se encuentran preparadas para tamañas catástrofes naturales.

 

La ciudad de Comodoro Rivadavia (Chubut), sufrió a fines de marzo una inmensa inundación; para encontrar otra emergencia de esta magnitud tenemos que remitirnos a 1958. Tan grande fue el desastre natural del mes pasado, que aún hay mucha gente que no pudo volver a sus hogares. En la ciudad, los voluntarios están trabajando en la limpieza de las viviendas afectadas y en las parroquias siguen cocinando y llevando alimentos para entregar viandas a los damnificados; también les hacen llegar agua, elementos de limpieza, leña, ropa, colchones y camas. El ejército se hizo presente desde el primer momento y Cáritas diocesana trabaja articuladamente con las fuerzas vivas y las parroquias. El trabajo transparente, hecho desde un primer momento, sigue generando más donaciones de particulares y empresas.

 

En Cuyo también hubo focos de intensas lluvias. En San Rafael las precipitaciones generaron algunos desprendimientos de piedra en algunos caminos y se organizaron para visitar a algunas familias vulnerables para llevarles alimentos y ropa.

En Mendoza hubo muchas lluvias y la Cáritas relevó algunas zonas, en especial de asentamientos donde acercaron ropa, frazadas, colchones, nylon y calzado.

En ambas ciudades, los lugares afectados están siendo atendidos.

 

Otra ciudad que sufrió los embates del agua fue Santa Rosa, capital de La Pampa. Los voluntarios trabajaron en los lugares de acopio para la clasificación de las donaciones. Se recibieron elementos de limpieza, colchones, frazadas y ropa de cama para los damnificados.

 

En La Rioja, después de intensas lluvias, la Parroquia  “Nuestra Señora de la Candelaria”,  de la  localidad rural “Balde de los Pacheco”, distante a unos 20 kilómetros de la  ciudad de Olta, entregó frazadas para las familias evacuadas y que tuvieron que albergarse en el salón comunitario. Cáritas diocesana se organizó para ir con un equipo a evaluar las necesidades de los pequeños productores, para conocer la situación y brindar un apoyo, ya que perdieron animales y algunas huertas familiares.

 

En la provincia de Formosa, desde la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, se asistió con ropa a las comunidades aborígenes que han sufrido inclemencias y están en situación de emergencia.

 

La diócesis de Concepción, en la provincia de Tucumán, contó con el trabajo de voluntarios y un grupo de cocineros y chefs de la ciudad de San Miguel de Tucumán que se acercaron a la ciudad de Alberdi y la localidad de Lamadrid, donde instalaron carpas de Cáritas, y se turnaron para cocinar y darle de comer a los afectados y voluntarios. También hubo otras carpas del Ejército en la ciudad de Graneros y en Ciudacita, donde hubo voluntarios de Cáritas cocinando. Muchos voluntarios fueron acercados en micros para realizar la limpieza y ordenamiento de las casas afectadas a fin de dejarlas en condiciones de habitabilidad para que los afectados puedan volver lo antes posible.

 

Catamarca también sufrió por el agua y las comunidades afectadas ya están recuperando lentamente su vida normal. En muchos lugares, la crecida del agua provocó la anulación de los pozos de agua pero, gracias a las donaciones de agua recibidas, se pueden cubrir las necesidades de la población, además de proveer los elementos de primera necesidad que soliciten.

 

La ciudad de Reconquista (Santa Fe) viene siendo afectada desde principios de abril por las  intensas lluvias. Hay varias parroquias en estado de alerta, sobre todo teniendo en cuenta los pronósticos desalentadores del clima. El  área más afectada por las  lluvias es el asentamiento Sur del Barrio Guadalupe de la parroquia “María Madre De Dios”, en la cual se registran hasta el momento 140 milímetros de agua y tal situación imposibilita a las familias realizar sus trabajos, ya que la mayoría son changarines.

 

En la provincia de Corrientes, las intensas lluvias desbordaron lagunas y esteros, siendo afectadas las localidades de San Miguel, San Luis del Palmar, San Cosme, San Damián, Santa Ana, Caacatí y el Departamento de General Paz y Corrientes Capital. En todos los casos se están realizando campañas locales en Corrientes solicitando alimentos no perecederos, pañales y calzado.

 

En Resistencia (Chaco), se encuentran afectadas las localidades de Bermejo, La Leonesa y General Vedia, con familias que están siendo atendidas.

 

Hay otros focos de emergencia y las lluvias se multiplican por distintos puntos debido a este fenómeno de “El Niño”. Por ello están las Cáritas locales acompañando y relevando situaciones, día a día se suman desbordes de ríos y lagunas, lluvias muy copiosas e inundaciones. También es un problema que los ríos arrastran crecientes en su caudal, llevando mucha agua en su paso por lagunas y nuevas localidades, ciudades y parajes.

 

Cuando el tema desparece de la opinión pública, Cáritas sigue presente, con sus planos parroquial, diocesano, regional y nacional, sumados a los equipos de emergencia, porque las familias necesitan volver a sus hogares y recuperar su vida habitual después de las terribles contingencias que vivieron, en esa tarea permanente estamos.

 
 
 
 

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